KHYMERA “Master Of Illusions” 2020 (Frontiers Music) Review. English Below.


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No hay duda de que el inigualable genio de Dennis Ward ha hecho de Khymera una delicatesen melódica altamente adictiva. Y es que no exagero si digo que es ya costumbre que cada uno de sus nuevos trabajos pase semanas y semanas girando en mi reproductor y, claro, esta vez no ha sido una excepción, máxime si tenemos en cuenta que no es que se prodigue en cuanto a componer nuevo material y han tenido que pasar cinco largos  años desde su anterior lanzamiento, aquel maravilloso “The Grand Design”.

En mi opinión estamos ante uno de los proyectos más notables de las dos últimas décadas en lo que a rock melódico/AOR se refiere. Su primer trabajo, auspiciado por el tándem creativo de Daniele Liverani/Steve Walsh, pese a ser un álbum excelente, pasó sin pena ni gloria engullido en el maremágnum de productos prefabricados por el sello Frontiers. No será hasta que Dennis Ward tome las riendas del proyecto cuando el grupo adquiera una entidad y personalidad propias y entregue tres trabajos que se sucedieron como auténticas piedras de toque del panorama melódico europeo, alcanzando unas cotas de calidad difíciles de igualar y haciendo gala de un particular sonido fresco y dinámico, del que este “Master Of Illusions”, cuarto trabajo de la era Ward, es un más que digno sucesor.

En esta ocasión, aun cuando mantienen intacto su estilo basado en marcados riffs de guitarra y melodías de teclado, han optado por reforzar los coros y hacer que las teclas suenen más gruesas y sintetizadas. Buen ejemplo de esto son cortes como “The First Time”, “Victim Of Your Love” o “Walk Away”, tema éste que abre el álbum y que ya habíamos podido escuchar como single de adelanto.

 

A lo largo del álbum se suceden delicias de pegadizo hard/AOR de nuevo cuño, como el tema que da título al álbum o la hiperpegadiza “Follow The Sun”, sin olvidar que el bagaje musical de Dennis Ward es amplio y, pese a haber abandonado la que fuera su banda madre, aún podemos encontrar ecos de Pink Cream 69 en cortes como “The Sun Goes Down”, si bien en ese caso el solo de guitarra al más puro estilo Neal Schon denota el gusto clásico a las seis cuerdas de Michael Klein, del que no podemos más que alabar su trabajo en el que es ya su segundo álbum con Khymera.

“The Rhythm Of My Life”, tema elegido como segundo single, es otra joya melódica y una canción que merece mención aparte, ya que la melodía de teclado que se repite a lo largo de la estrofa recuerda a la que usaron en “Borderline”, el tema que me enamoró y me enganchó a Khymera, perteneciente a su otro de sus grandes álbumes, en este caso “The Greatest Wonder”.

Las baladas siempre han tenido un lugar destacado en todos y cada uno de sus trabajos, y es precisamente donde el singular registro vocal de Ward revela todo su potencial y crea la textura perfecta. “Father To Son” es sólo otro ejemplo de su buen hacer en este campo.

Como pegas se podría objetar una producción un tanto engorrosa en puntuales ocasiones o el hecho de sus dos anteriores obras habían dejado el pabellón tan alto que es fácil percibir este trabajo como inferior tras una primera impresión, si bien con cada nueva escucha engancha más y más.

Si has perdido la fe en las nuevas bandas y piensas que el sonido mágico de bandas como Giuffria o Signal es cosa del pasado, o si simplemente necesitas que te alegren el día, Khymera es tu banda sonora.

95%

Efrén Rodríguez.

English Below

There is no doubt that Dennis Ward’s unrivaled genius has made Khymera a highly addictive melodic delicatessen. And I am not exaggerating if I say that it is already customary for each of his new works to spend weeks and weeks turning on my player and, of course, this time has not been an exception, especially considering that it is not that he lavishes himself on As for composing new material and it has taken five long years since its previous release, that wonderful “The Grand Design”.

In my opinion we are facing one of the most notable projects of the last two decades in terms of melodic rock / AOR. His first album, sponsored by the Daniele Liverani / Steve Walsh creative tandem, despite being an excellent album, passed without pain or glory engulfed in the tidal wave of products made by the Frontiers label. It will not be until Dennis Ward takes over the project when the group acquires its own entity and personality and delivers three works that succeeded each other as true touchstones of the European melodic scene, reaching levels of quality that are difficult to match and displaying a Particular fresh and dynamic sound, of which this “Master Of Illusions”, fourth work of the Ward era, is a more than worthy successor.

This time, even though they keep intact their style based on strong guitar riffs and keyboard melodies, they have chosen to reinforce the choruses and make the keys sound thicker and more synthesized. A good example of this are cuts like “The First Time”, “Victim Of Your Love” or “Walk Away”, this song that opens the album and that we had already been able to listen to as a single in advance.

Throughout the album there are delights of catchy hard / new AOR, such as the song that gives the album its title or the hyper-catchy “Follow The Sun”, without forgetting that the musical baggage of Dennis Ward is extensive and, despite having Abandoned the one that was its mother band, we can still find echoes of Pink Cream 69 in cuts like “The Sun Goes Down”, although in that case the guitar solo in the purest Neal Schon style denotes the classic taste of the six strings of Michael Klein, from whom we can only praise his work on what is already his second album with Khymera.

“The Rhythm Of My Life”, chosen as the second single, is another melodic gem and a song that deserves a separate mention, since the keyboard melody that is repeated throughout the stanza is reminiscent of the one used in “Borderline” , the song that made me fall in love and hooked me to Khymera, belonging to his other one of his great albums, in this case “The Greatest Wonder”.

Ballads have always had a prominent place in each and every one of his works, and it is precisely where Ward’s unique vocal register reveals its full potential and creates the perfect texture. “Father To Son” is just another example of his good work in this field.

As shortcomings, a somewhat cumbersome production on specific occasions could be objected or the fact of his two previous works had left the pavilion so high that it is easy to perceive this work as inferior after a first impression, although with each new listening he hooks more and more .

If you have lost faith in new bands and think that the magical sound of bands like Giuffria or Signal is a thing of the past, or if you just need to brighten your day, Khymera is your soundtrack.

95%

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