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unnamedHace veinte años conocí en la universidad a un amigo que se convirtió en confidente y compañero durante mucho tiempo. Recurría con frecuencia a su balsámica presencia hipnotizado por su equilibrio entre candidez, amansada rebeldía guitarrera de niño bien del AOR y un discurso ponderado en el manifiesto de una voz cálida, ajada por la experiencia y que me embaucaba por su solidez. Hacía que mi abstracción de la realidad menos agradable resultara sencilla. Sí, ya sabes, los problemas de familia, la ruptura de un corazón, el enfado con un colega, todas esas levedades que en aquel momento parecían mundos completos y que a día de hoy tildaríamos de chiquilladas.

Su nombre era STRANDED y de apellido Long Way To Heaven. Canadienses y con un tal Lewis Nitikman (STONEBOLT) a las guitarras, refrendando su brillante posición a través del talento innato de Troy Red (AGENT) en unas cuerdas vocales apasionantes. De vez en cuando nos hemos acercado de nuevo, pero he de reconocer que a veces soy demasiado dejado y que la realidad se impone, aparta.

Dos décadas después no reencontramos, ahora en pleno 2019 y, curiosamente he revivido un déjà vu emocional marcado por las coincidencias y descartado, rápidamente, por las diferencias del paso del tiempo.

Su discurso es el mismo, con ese carácter optimista que organizaba sus versos al igual que el peso del mismo y que sigue siendo relevantemente atrayente, ya con la apertura de Not Enough Sorry In The World me queda claro.

Pero sus ademanes, elegantes, han mutado. Del Rock melódico y el AOR ligeramente enérgico poco queda, ahora prima el Westcoast que se abraza con mayor énfasis al Soul (Get Over This), el Pop y hasta ligerezas del Blues como se atiende en More Than Words Can Say. STRANDED han madurado, como aquel que acepta el devenir del minutero, y se acomoda en el florecimiento de sabiduría que aporta la madurez, y buena cuenta de ello se traduce en I´ll Be The One y el fuego de Latin Pop que desprende sin desentonar en absoluto.

Las guitarras han cedido su espacio a los pianos y teclados, y las atmósferas, más suntuosas, no ocultan el atractivo de lo que les diferenciaba lustros atrás: contagiosa dicha. Escucha Take Good Care Of Me y maravíllate con el poso de BRUCE HORNSBY AND THE RANGE y el perfume inamovible de aquel solo de piano en The Way It Is.

Si he de poner un pero a tan comedida evolución quizás sea la comodidad autocomplaciente de las programaciones en la batería que restan fuerza a una charla de didáctica sentimental algo amanerada y artificial.

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Aunque este hecho no afecta en los rincones más románticos de una estancia instada a comprender cada malestar y sanar cada rasguño de una inocencia cada vez más ambivalente, fortaleciendo el derecho a amar. Si sufres, medícate con Power Of Love o Give Me Love.

Pero como siempre acontece, cuando recuperas el calor de la familiaridad es en ese momento en el que sabes que en breve, uno de los dos se habrá de levantar para proseguir con su vida, no sin antes dejar patente que aquel que conociste sigue ahí, aunque la vida le haya maleado, y con la tripleta final que conforman Cindy, One Piece Of Heaven y I Believe In This Love, rescato ese LARGO CAMINO AL CIELO que dibujaron en mi interior en 1999.

Algunas composiciones se han ido edificando a lo largo del trayecto así como otras se han desprendido del baúl de los recuerdos y la diferencia entre ambas se nota aunque admiro su capacidad de asimilación, sin perder el norte que los ha guiado hasta a distinguirlos entre un millón.

Mención aparte al gran Troy Red que destaca por su estado de forma y su distintiva saga cromosómica diseñada para clavarse en lo más profundo de tu corazón, bien acompañado por diferentes coros, tonos y sexos que le aúpan y propulsan más allá del buen gusto.

Gran disco y necesario alimento para el alma.

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Jesús Alijo Lux.

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