Colorvine “Wake Up” 2019 (CV Media Group/Cargo Records UK) Review.


227405.jpgReconozco que una de las bandas que siempre recuerdo con cariño entre otras muchas son los Tower City. Lo cierto es que me resultaba un grupo con capacidad de impacto… algo tenían sus dos discos llamados A Little bit of fire del año 1996 y el posterior All or nothing del año 1998 que consiguieron captar mi atención. Aunque los dos me resultaban atractivos, es cierto que me gustaba más este último con grandes composiciones melódicas como Talking to Sarah, toques a lo Def Leppard con su fantástica Moolight y bellos medios tiempos como I´ll sleep tonight. Es un álbum que oigo de vez en cuando porque no le recuerdo un tema malo o de relleno. Me sigue gustando mucho a pesar de los 21 años que han pasado desde su publicación. Han envejecido bien sus dos discos. En Ebay se venden ediciones japonesas a partir de 71 dólares… incluso he visto alguna edición doble a 275 $… son discos apreciados.

Así que la alegría que me lleve cuando me entere que las dos cabezas pensantes de Tower City, Larry Saltis, guitarra y vocalista y Heath Saltis, batería y teclados volvían con este proyecto llamado Colorvine, lo celebré abriendo una cerveza en su honor. Mi problema es que quizás, tonto de mí, esperaba el tercer disco de Tower City y después de escucharlo entero, me di cuenta que habían elegido otro sonido diferente. Te puede gustar más este sonido de Rock Melódico más actual, menos pomposo, ya no tratan de sonar como Def Leppard o Giant y eso en mi caso fue una profunda decepción. Y ahora vamos a lo mollar… ¿merece la pena este retorno? La respuesta es sí.

Colorvine han hecho un disco melódico a base de sonidos acústicos, menos sonidos pregrabados y teclados entrando por 6 vías diferentes, además de esos coros impactantes que vestían con traje de Armani sus anteriores trabajos. Ahora es un sonido más directo, menos industrial, desde luego no se les puede acusar de ser otro disco más, otro disco melódico estilo AOR escandinavo que a algunos empieza a cansar por sonar todos iguales. Esto es otra cosa. La entrada de Like a rocket suena incluso con tintes Pop con ese comienzo de guitarra a lo Avril Lavigne. Luego a la hora de los estribillos, empieza a parecer al sonido melódico del que os hablaba. Pero aun así no esperéis nada de su grupo pretérito, salvo tal vez, esa magnífica voz de Larry que impregna con su talento las posibles carencias que pueda tener el disco.

Ahora que todo el mundo parece competir en la irritante carrera por hallar el enésimo mejor disco AOR del año, lo cierto es que Colorvine parece haberse desmarcado claramente al elaborar sonidos que jamás le harán acreedor de ese hipotético galardón. Ellos viven para otra cosa. Hacer el sonido que les da la gana. Lo demuestran con Victory song, otro tema que sigue la línea del tema anterior con sonidos acústicos, ausencias de solos de guitarra pero con indudable clase plasmada con inagotable talento.

El tema Wake up que da título al disco resulta simplemente conmovedora, deslumbrante, hecha con obsesiva pulcritud. Un tema acojonante hecho para perdurar en el tiempo, con esos toques modernos que decoran el mundo actual. Hay que gustar a los actuales Millenials y temas como este seguro que lo consigue. Radio days sigue en ese estilo de Rock moderno que gusta hoy en día pero que para mí resulta difícil etiquetar porque yo no sigo demasiado ese tipo de estilos. Y eso que escucho 3 Doors Down. Pero quizás haga falta un poco más de ingenio (aventura uno humildemente) para conseguir desencasillarse del todo de su fulgurante pasado. Y es que cuando sacas dos disco tan mayúsculos resulta difícil renegar de ese sonido que te hizo, sino tan grande como esperabas, si como muchos conseguimos apreciar. 

Change in the weather consigue desclasificarse como disco AOR al uso, pero aunque llegue a apreciar su esfuerzo y calidad compositiva, quizás haga falta un poco más para llegar a acariciarme el alma, como si conseguía hacer sus trabajos lejanos en el tiempo.

El verdadero reto de la música es uno solo: la emoción. Pero vamos que tampoco voy a enrollarme y deciros que es un mal disco que no lo es en absoluto. La música es emoción, esa caricia del alma que te pone los pelos de punta después de escuchar según qué tema. Y Smoke lo consigue de vez en cuando con partes realmente bien resueltas, te pasea de la mano y te deja a merced de la nostalgia. Consigue captar tu atención de vez en cuando y eso ya es mucho. Cosa que Happy broken heart con un inicio de tema desconcertante no consigue en ningún momento. Tiene partes que están bien, pero creo que pecan de modernos. Esto no es que sea AOR, sinceramente no creo que lo pretendan en ningún momento pero no sé, tal vez sea culpa mía. El estribillo está bien y tal, pero creo que para esta visita exigían etiqueta y al final la cosa ha quedado para pantalones de pana y camisa de leñador a cuadros. No es lo que me esperaba sinceramente.

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Acústicas para abrir Be the one que da el perfil de buen medio tiempo, y es que cuando se tiene una voz tan privilegiada da gusto sentarse a escuchar temas como este. Me ha gustado mucho. Las voces y la clase juntas de la mano para decorar la estancia con toda la sabiduría acumulada a lo largo de los años, al igual que Closer que brilla con luz propia. Elaborada desde la más absoluta lucidez mental, es un tema que aportará a tu vida la tranquilidad necesaria para apreciar que se puede hacer música distinta en los estilos adyacentes del Melodic Rock, dejando atrás a esos paquidermos extinguidos que se atrevían a hacer AOR desde sus cardadas melenas con permanente y coros brillantes, y hacernos cantar aunque estuviese estudiando para un examen de selectividad. Los chicos de Colorvine ya no son eso. Y se atreven a cerrar con Say you love me, un tema que casualmente pudiera haber estado en cualquiera de esos dos discos de los que hemos hablado. Porque resulta que dejan para el final un temazo de dimensiones colosales, una especie de medio tiempo con gotas de sonidos postmodernos que además está cantado por un tipo que lo borda, así pues la verdad es que el resultado es sobresaliente.

Lo cierto es que cuando mandé a mi lacayo a tocar las campanas porque me llegaba un disco de los integrantes de Tower City, lo cierto es que al final me he visto a mí mismo desde fuera, poniendo caras esperando a ver si en la siguiente aparecía ese sonido que tanto me gusto de ellos. Y llegamos a este excelente tema y sigo como ese humorista que está en el escenario contando chistes y lo único que oigo en vez de aplausos, es el sonido del silencio.

Tal vez, sea culpa mía, lo reconozco, seguramente esperaba un buen regalo de cumpleaños ya al abrirlo me he dado cuenta que me han regalado un viaje solo de ida… quizás, hace 30 años cuando solo escuchaba la música que compraba, hubiese llegado a apreciarlo desde el primer momento… ahora que nos faltan minutos para llenar las horas, no dispongo del tiempo, ni la pericia necesaria para llegar a amarlo… esa hercúlea tarea sinceramente se la dejo a otro.

75%

Whizard.

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