Etiquetas

, , ,


Crossfade_Carousel.jpg

La figura del carrusel se circunscribe, generalmente, a la algarabía de la infancia. Esas sensaciones de pureza pueril en la que la ilusión comanda la desnudez de las emociones básicas relacionadas con el bienestar, con el disfrute de la niñez. De la risa a la carcajada y en exceso hasta llegar al llanto purgador.

Cinematográficamente hablando, el uso de esta atracción, añadida a connotaciones más dramáticas, ha dado fruto a escenas memorables de regresión a traumas por sanar, temores adscritos a situaciones por resolver, virajes a un pasado que por un motivo u otro se resiste a ser vencido por el deshoje de calendario tras calendario, e incluso, tensas sucesiones de fotogramas de acción.

En definitiva, un elemento de vivacidad sensorial con una personalidad que sobrepasa ampliamente al organismo inerte de figuras de madera y acero en constante retorno a su `statu quo´.

CROSSFADE, en su tercer esfuerzo discográfico, bautizan con este concepto de amplitud, al preludio de una trilogía que será entregada con mono dosis formulada a razón de epé (completados por los futuros Innocent Days y Falling Upwards).

Carousel recoge la intimidad de esa paleta de colores asociados a la belleza de la tierna edad, centrifugándolos a ralentí, desdibujándolos a antojo para maridarlos con secuencias más comprometidas con la levedad de la adultez, en un complejo y paradójicamente sencillo ejercicio asimilativo de fusión para el pabellón auditivo.

Oficio loable de sincretismo donde el Westcoast estadounidense hermana con su homólogo nórdico. Un espacio en el cohabitan sin lindes excluyentes el Jazz, el Pop, el Góspel, la americana, el Latin Jazz e incluso retazos de Blues y de una progresividad sin asfixias (gran parte de la `culpa´ de ello supone la inclusión del excelso batería de FLOWER KINGS, Felix Lehrmann, cuya elegancia apuesta por mantener el pulso de cada tema y seducir con alguna arritmia que certifica la intensidad de su exposición).

hqdefault

Los suecos, cuyo foco de atención para el gran público recae en la atracción que despierta cada aparición del idolatrado y omnipresente vocalista Göran Edman, por méritos propios y por su bendición con un don sobrenatural, regresan como agua de Mayo, en un panorama saturado por la impersonalidad. Pero sería injusto tildar a estos CROSSFADE de aumento curricular en la hoja prácticamente intachable de Edman, ya que como compañeros de viaje desde que este se iniciara allá por 2004, siguen limando cada arista, pro activando la búsqueda de la perfección, el distinguido guitarrista Lars Hallbäck y el imprescindible e impecable teclista Richard Stenström. También estrenan colaboración con el bajista Johan Granström cuya precisión resulta notable.

Nos enfrentamos a espacios diáfanos de belleza salpicados por un gotelé detallista, detallado, artesano, que tras una imprimación de asombrosa asimilación de propósito se traduce en media decena de canciones.

Cinco billetes, a ser ticados, para cabalgar a lomos de corceles de electricidad en reposo o de lienzos acústicos dotados de multitud de planos.

Cinco fichas cuyo valor real no se corresponde con el precio fijado para conducir todo tipo de vehículos de fantasía con motores imaginarios de diferente octanaje, vitoreados en su carrera por magistrales coros, en una comunión asexuada entre angelicales voces masculinas y femeninas, alzándose como un instrumento necesario más.
Cinco ruegos para pilotar secciones de viento, surcar cielos infinitos a través de unas alas metálicas cuyo silbido emana de la libertad compositiva inherente a la condición de estilo.

Cinco oportunidades para recostar nuestra cabeza sobre un hombro amado mientras retamos a la gravedad, a merced de un titiritero gentil cuyas cuerdas de piano golpean como gotas de luna llena sobre carrozas de diamante. Cinco razones para seguir creyendo. Maravilloso.

Recostados en límites más mundanos, Carousel ha sido mezclado por Lars Hallbäck en Fenix Studios y masterizado por Tony Cousins (Peter Gabriel) lo que debe indicarte una producción de vanguardia elitista. También cabe ser destacado el atrayente artwork de Steven Knee (David Gilmore). No han dado puntada sin hilo.

95%

Jesús Alijo Lux

oie_oie_trim_image