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254953.jpgEste año 2019, va a ser, (de hecho está siendo en sus primeros compases…) recordado por la vuelta “al mundo de los vivos”, de bandas que no hace cinco, ni diez o quince años, sino décadas, (concretamente, desde el ocaso de los grandes sellos ligados al A.O.R. o el Melodic Rock a consecuencia de la irrupción del Grunge y después los cambios de tendencias en el consumo musical, -que se fue gestando al finalizar el siglo pasado…-) desaparecieron por completo de la escena con apenas un solo disco o un par de ellos en algún caso. Este es el caso de los hermanos Fortune, que dieron nombre a esta banda coetánea de Giuffria, Night Ranger, (con quienes compartieron sello en Camel/MCA) o White Sister, llamada FORTUNE.

Un disco homónimo que les catapultó hasta ese lugar al que solo llegan bandas con cierto carisma musical y clímax sonoro y que son leyenda entre una élite de paladares exquisitos: La edición japonesa y uno de esos discos más buscados en las estanterías de segunda mano en formato CD o en las góndolas cargadas con miles de discos con plásticos ya mates por el paso del tiempo y el lomo del cartón agrietado por el uso, como si se tratase de la búsqueda de un incunable legendario. Por fortuna, “Fortune” se reeditó con motivo de los 20 años de su lanzamiento, tras décadas de negativa por parte de lo que quedó de Camel/MCA tras su cierre sin previo aviso, para ceder los masters del disco.

Rockingham fue su resurrección en 2016, su vuelta a “ese mundo de los vivos” en los escenarios (si bien, desde el 2006 los hermanos, Richard y Mick, contaron con bajista para reactivar FORTUNE). Frontiers Music, S.L.R., fijó bien el objetivo sobre estos decanos del A.O.R. para dar esa segunda vida a las canciones de esta gran banda.

Pulsar “play” en este caso, (no he querido escuchar previamente ningún adelanto de este “Fortune II”, con el fin de captar bien este momento…) es como si destapases una cápsula del tiempo. No hay más que, primero, contemplar la portada… (de verdad, ¿Han pasado treinta y cuatro años?, ¿ya?… ¡¿Tan rápido?!) y luego confirmar que sí, que la fidelidad y la calidad están presentes desde los primeros segundos de “Don’t say you love me”. Un comienzo de sonido “grueso” para dar inicio a un tema “de corte Giuffria” con David Glen Eisley. Quizá, desde un principio, la voz de Larry Greene y algunos detalles sonoros, siempre recordó en algo a bandas como Giuffria en el A.O.R. de los 80; como si de un estilo ramificado se tratase, (con alguna banda más, como los anteriormente mencionados, White Sister o ya luego, House of Lords). Y sí, la sensación de “cápsula del tiempo” se confirma en esta primera canción: Impecable, a la altura de lo que se podía desear.

“Shelter of the night” comienza con un teclado en corcheas, genuino; auténtico A.O.R. envolvente. En acordes menores y comienzo lento, el cambio rítmico dentro del mismo tempo, muy bien elaborado, con pura energía y magia melancólica. Un tema conciso y de los que quieres volver a escuchar.

“Freedom road” arranca con la fuerza de la guitarra de Richard embravecida, dando paso a un arpegio en octavas altas y esos clímax únicos de los teclados nacidos en los 80, que nos vuelven locos a los amantes de las “delicatesen” de nuestro estilo. Un tema elegante, con potencia y un estribillo armonizado con los licks de Richard. Atmósferas previas al solo. Un solo de sonido puro 100% “Melodic”… Hasta el fade out.
“A little drop of poison” nos crea un ambiente de piano exquisito, mágico, gracias a las manos de Mark Nilan, y sobre el instrumento que va girando esta excelente canción. Girando, como si de un carrusel de emociones y armonías se tratase.

“What a fool I’ve been” es el tema que, en su inicio, se despega un poco del A.O.R.; tranquilos, solo es la intro del teclado, dándole un toque un poco renovado al sonido, pero en seguida la batería de Mick Fortune, nos pone en su sitio. Un tema con buenos juegos de voces, licks y armonías de teclados. Otra vez, la energía y la maestría de Richard, queda patente.

Seguimos con “Overload”, una canción que sigue la senda marcada por Mark en el anterior corte. Me gusta como despliega distintos patches de sintes, concretamente, en esta y otras canciones. Acordes de teclados lanzados por la base rítmica contundente de Mick y Ricky Rat al bajo.

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“Heart of Stone” es la canción lenta del disco. Voz y piano, nos conducen por caminos melódicos, con armonías que crean algo de ruptura “standard”. Una gran canción para escuchar en la intimidad, tras el cristal lluvioso de una noche de otoño. Por supuesto, lleva acompañamiento rítmico hasta su final.

“The night” Comienza con un riff añejo, un ambiente muy de temas de finales de mediados de los años 70, de corte Foreigner, bajo el tamiz de FORTUNE, claro está. La construcción, los teclados, (incluido un solo y ambientes) e incluso el solo de guitarra con apoyo de piano al estilo Rolie, le hace una canción para degustar en varias ocasiones.

Cambiando de registro, nos encontramos con “New Orleans”, que tras sus arpegios de guitarra, pronto da paso a un tema con contundencia, de corte House of Lords, en el que nuevamente la sentimentalidad del estribillo, descansa sobre la carga rítmica pesada.
Y “All the right moves” nos encamina al punto y final de este gran disco. Un tema para moverse, alegre y con ambientes sonoros de teclados que nos crean un clímax clásico, para los amantes de grupos como, por ejemplo, Giuffria. Este es de esos temas como final de disco, que te hace quedarte con ganas de más.

Este es un disco que no defrauda en cuanto a expectativas: Fiel a lo que se podía esperar (como ya anuncié al comenzar la escucha…) de bandas que pusieron su piedra en la construcción de un universo musical que llevó a lo más alto al Rock con clase, con calidad y apto para todos los oídos. Su portada, (con esa mano femenina enfundada en guante negro subiendo el volumen a tope del amplificador, con una estética conceptual coherente a la portada de su debut) ya deja claro con potencia, que esto ha sido un “pequeño” paréntesis: La continuación de lo que quedó inconcluso en estas tres décadas; la certificación de que nos encontrábamos ante una de las bandas más significativas del A.O.R. americano de esa época y que por ende, FORTUNE, reclama la vigencia de este género (al margen de etiquetas más específicas o no…). La producción, a veces un poco opaca, no desluce el trabajo.

El 26 de abril, le tendremos disponible a la venta: Marcad la fecha en vuestras agendas.

95%

Joe Ángel L.

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