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cranston-II-front500.jpgEl compositor, cantante y multiinstrumentista Phil Vincent, el icono de la guitarra Paul Sabu y el batería de D´Ercole, B.F. D´Ercole, juntos forman Cranston.

Éste es su segundo álbum, que salió publicado el pasado mes de noviembre, por el sello Rock Company, dando continuidad a su debut editado en 2016, de nombre homónimo.
En esta ocasión, todas las canciones han sido compuestas por la dupla, Phil Vincent a la voz y Paul Sabu, a la guitarra y segundas voces. La mezcla y la producción también corren a cargo de Sabu, que cuenta con una dilatada carrera como cantante y como compositor, además de ser un reputado productor que ha trabajado para artistas del calibre de David Bowie, Alice Cooper, Little Caesar, Lee Aaron, Madonna, Prince, John Waite, o Shania Twain.

Por su parte Phil Vincent es un también un trabajador incansable, que tiene varios proyectos paralelos como son Tragik, Dercole, Legion, Circular Logik. De hecho, a veces se solapan en el tiempo sus lanzamientos con las diferentes bandas, lo que da una idea de la amplia capacidad compositiva de este artista.

Su estilo es hard rock melódico con guitarras repletas de intensidad, solos cargados de melodía y riffs vertiginosos.

Always on the Run, abre con unos acordes iniciales que me recuerdan a los veteranos Sweet y un palpitante riff a lo largo de la canción que crea adicción.

De aire sureño tenemos los temas Whats it Gonna Take, con unas guitarras acústicas que se entrelazan con las eléctricas trasladándonos a un polvoriento pueblo del lejano oeste. En una línea similar se encuentran el medio tiempo Sad Truth y Wrong Side of Town con la incursión de pianos y guitarras creando una melodía de naturaleza hímnica.

Nos adentramos en la vertiente del rock más clásico con Wish I Had More Time, Soul Crusher y Tables Turning, ésta última más contundente y con una potente base rítmica donde destacan las segundas voces.

CRANSTON (Paul Sabu) - II - nside.jpg

De mayor intensidad está One Track Mind donde Vincent canta más desgarrado y las guitarras dan un aura sombría al tema. De corte más cañero están Throwin´Down metal o Take Me, con la base más pesada de todas, pero con un estribillo suavizado que le da el contrapunto al tema.

Este segundo álbum va en una línea similar a su predecesor, aunque con una menor carga melódica. Un disco honesto y de fácil escucha donde destacan una producción cuidada, con unos arreglos bien engarzados y unas segundas voces y unas líneas de guitarras que le aportan el toque de distinción al producto final.

Recomendado.

Alicia Albertos