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497674Siempre que leo que un disco lo hacen solo dos personas en la parte instrumental y vocal pienso… ¿esos chicos no tuvieron infancia? Y encima siendo hermanos que es más increíble todavía. Christoffer Borg vocalista, guitarra rítmica, guitarra solista, bajo y teclas y seguramente un genio del Fornite, y su hermano Felix Borg batería, guitarras acústicas, bajo y teclas, vamos que están para invitarles a una boda, al menos el personal te sale barato. Pero lo cierto es que estamos ante dos músicos de talla mundial, Christoffer con colaboraciones en estudios con Amaranthe, o Anthrax tiene una capacidad para componer temas que nos transportan a los legendarios años 80´s donde este estilo reinaba incluso en los reinos de la MTV no como ahora que resultan insufribles.

Y lo cierto es que es su segundo disco y lo han hecho realmente bien, con innovadoras ideas, unos coros que te recordarán a infinidad de bandas de culto de esos años donde el teclado y las guitarras compartían protagonismo a partes iguales. Sonidos AOR, AOR tech, e incluso partes de Westcoast nos deslumbran para preguntarse dónde demonios ha estado todos estos años como para no sacar discos tan buenos de forma más regular.

El disco abre con On the run un tema propio de un videojuego con teclas imperiales y sonidos de sintetizadores que tan bien dominan estos chicos en un tema instrumental genial, dando paso al disco con Alive, buenas guitarras y teclas en segundo plano para dejar a Christoffer casi solo a las vocales, terreno que domina muy bien, aunque creo que es mejor músico. Todo el tema te va a gustar, buenos giros vocales, arreglos por todos los sitios, sonidos en segundo plano que hay que componer y llevar a la práctica con sapiencia. Me llama especialmente la atención la técnica personal que tiene en las partes solistas de guitarra, muy rápido, con escalas imposibles de seguir a guitarras más corrientes. Sin duda pensaras que estas ante una de esas bandas americanas que reinaban en esos años, nada que ver con el AOR italiano de Frontiers o escandinavo.

Tiene puntería la gente de AOR Heaven para sacar discos de cierta calidad. Dangerous sigue en la línea de calidad de todo el disco, con buenas guitarras, buenas teclas con sabor añejo, y unas increíbles partes vocales, que en ciertos momentos me recuerdan a los mejores Asia del gigantesco John Wetton al que admiraré siempre. Muy buen tema, sobre todo el marcado estribillo increíblemente estilizado, y el solo de guitarra apabullante técnicamente y con una destreza soberbia.

On my shoulder empieza con una teclas hermosas y un sonido de guitarra de marcado acento ochentero buscado a propósito, sin duda es un disco para disfrutar todo el mundo, pero especialmente a los viejos rockeros como yo, que vivieron in situ todos estos grupos en su pleno apogeo y escuchábamos las emisoras de radio donde emitían estos temas tan legendarios. Otra vez me parece oír los viejos discos de Asia en las partes de “Chorus” y nos para nada una crítica, más bien al contrario, me encanta. Es difícil encontrar temas así hoy en día. Rainbow warrior otra vez me sorprende el protagonismo del teclado, además bien hecho, con sonidos estilo Go West, banda que tiene grandes discos más allá de temas para bandas sonoras de películas como Pretty Woman. Es sorprendente la semejanza con el estilo melódico que se hacía en USA en aquellos años. De hecho parece un tema de banda sonora de película protagonizada por Michael J. Fox. Aquellos años cuando Night Ranger reinaban con su Secret of my success… que tiempos. Es lo que consiguen grupos como Taste, que te meten en el De Lorian y transporta tu mente a aquellos años.

The fire inside sigue con este estilo, coros perfectamente estructurados y asombrosamente colocados durante el tema para que guste a grandes y pequeños, y ese solo de guitarra que me deja desarmado, parece discípulo de Yngwie por momentos. Adventureland es otro tratado de buen gusto, grandes momentos vocales, acompañados por una instrumentación de la más alta gama. Otra vez arreglos en segundo plano que percibirán los oídos bien entrenados y que tanto se disfrutan. Moral Decay además de dar título al disco, empieza con arreglos de teclas de belleza sublime, una parte vocal portentosa, dando al conjunto una belleza sin igual, un sonido que realmente se echa de menos para todos aquellos que mamamos este sonido en su momento. Es una mezcla de tantas bandas del momento, Giant, Strangeways, Night Ranger, incluso Fingerprints o Toys of Joy que sinceramente tiene mis ojos como platos escuchando la calidad que destila este disco. Y confieso que no lo aprecié bien en la primera escucha. Allí solo me gustó, ahora después de oírlo las veces adecuadas, estamos ante un disco distinto, bellísimo y de una inteligencia emocional tremenda. Es fascinante.

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Pero si creías que el disco solo era azúcar glasé, My own worst enemy tiene una cantidad de hard rock proveniente de un sonido de guitarra bestial, pero con la melodía necesaria para destacar en un disco que merece mucho la pena. Las partes vocales otra vez sensacionales, desde que empieza el tema hasta que acaba estás entretenido. Otro solo de guitarra escandaloso por su nivel de dificultad tremendo. Lost in myself destila clase a raudales, sonidos de los Treat del Coup of Grace, estribillos asombrosos llenos de calidad y melodía. Sinceramente, creo que estamos ante uno de los discos del género melódico de mayor calidad y envergadura. Gran tema para meter en un disco random de temas de distintos grupos… llamará tu atención entre todo lo que tengas metido. Solo de guitarra estilo Le Tekro de sus primeros discos.

We are back deliciosamente bueno, bien construido, tiene ese toque de base AOR de catálogo. Sin duda me parece que es uno de esos discos que aparecen muy de vez en cuando, de esos que tienes que plantearte comprarlo porque con el mp3 no parece suficiente posesión. Artículos como este no se disfrutan, se poseen como esa joya que no te pones nunca, solo la tienes en tu caja fuerte para deleite tuyo y solo tuyo. Para nadie más. Sixteen years nos trae los recuerdos de cuando tenías 16 años, esos en los que no sabías que te iba a deparar la vida, y en mi caso, ya con medio siglo a mis espaldas nunca imaginé que mi vida sería así. El tema de una belleza tremenda, termina conquistando tu corazón ante el despliegue de calidad que derrocha por los cuatro costados un tema que te gustará desde la primera escucha. Soberbio.

Y para despedir este capítulo lleno de calidad, donde he disfrutado de un disco sinceramente inesperado, llega More than a thousand charades muy electrónico, sintetizador con gotas de calidad compositiva, instrumental que nos despide hasta la próxima vez, hasta que estos dos hermanos Borg decidan deleitarnos con otro soberbio trabajo como el que van a presentar a finales de agosto de este año. Será difícil superar esto, me parece un trabajo a una altura sideral, bonito, lleno de melodías nostálgicas para los que peinamos canas, y que como el anuncio ese que un adulto se mira en un escaparate y ve a un bebé, me ha quitado 30 años de encima.

El poder de la música es infinito.

91%

Whizard

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