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descargaHaber co-liderado, junto a una serie de artistas imposibles de ignorar en el catálogo de recuerdos imperecederos, una escena tan elitista, siempre valorando la calidad frente a la cantidad, como la del Hard Rock melódico y el AOR más guitarrero, evidentemente te otorga tantas ventajas como inconvenientes si más de veinticinco años después te mantienes como un referente icónico para una comunidad que analiza con lupa cada uno de tus desmarques y a la que le cuesta evolucionar, anclando las comparaciones en lejanas épocas de esplendor.

Acaparar, en distintas formaciones, el protagonismo, tanto por tus dotes como por tu mera presencia y herencia, abarcando la languidez del tiempo, desafiando a modas imperantes, demuestra la pasión por un estilo/forma de vida que haría palidecer a muchos de los naipes caídos de aquellos infranqueables castillos de actitud, circunscritos a un espacio temporal concreto, y que tras el paso del huracán `vida´, mostraron su verdadero rostro: la moda del momento.

Volver, tras el revuelo de tu partida, polémicas incluidas, al seno de la banda que te catapultó al éxito, tras eternos e incontables años para los acérrimos, y facturar uno de los mejores trabajos de tu discografía, ya dada por muerta, ejemplifica la tenacidad de aquel que cree en sí mismo, motor de inevitable valor añadido.

Hacer prevalecer tu nombre propio, aun habiendo esquivado la monotonía de permanecer en las bandas que te ayudaron a escalar a lo más alto del podio, rubricando un remarcable empeño personal siempre ansiado por tus seguidores, denota que tu labor tiene un duende especial.

Y a grandes rasgos esta podría ser una escueta referencia argumentativa de la carrera de TED POLEY. Batería y vocales de unos PROPHET de culto, voz principal de los necesarios DANGER DANGER en su máximo apogeo, escaparate de esencias y especias de diferentes aciertos en MELODICA, PLEASURE DOME y BONE MACHINE, socio de atracción mayoritaria de GERHARD PICHLER y VIC RIVERA, ilusionista “devuelve ilusiones” junto a STEVE BROWN en TOKYO MOTOR FIST e invitado ilustre de bandas/artistas como XENON, SECRET SMILE, JK NORTHRUP, TAKAYOSHI OHMURA, CRUSH 40, LIBERTY `N´ JUSTICE o WOLFPAKK.

En el año presente con el que compartimos baile, Ted Poley une fuerzas con una de las formaciones del momento para sacar adelante sus nuevas composiciones. DEGREED poseen el conocimiento de las bases y la sangre, joven y fría, para no temer al presente y al futuro. De ahí que el señor Poley haya encontrado en ellos el plano idóneo para dirigir su arte a parajes más actuales, sin perder autenticidad ni seña, calzando las sandalias de un mesías que estará por ver si congrega en unidad a los seguidores de la melodía en una nueva comunión redentora, eludiendo un peregrinaje circular, una adaptación para los fieles en lo venidero.

La apuesta personal del vocalista y compositor, en una concreta portada pictórica, aborda perfectamente el contenido de la obra. Una conjugación y sobrexposición de colores que dimensionan su rostro, naïf, ejercitando, como veremos en las canciones, la amplia paleta de texturas que proporciona el colectivo de inquietudes en definición particularn81725

Con un sonido que hierve entre las pautas insignes del Rock melódico y la articulación de una mayor rabiosa actualidad, se cocina un guiso distinguido que no merma sabores en su maremágnum de ingredientes, mejor aún, potencia la base de su propósito.
De teclados y coqueteos electrónicos altamente cualificados, con guitarras sutiles, se pocha New World, un medio tiempo enriquecido con la frescura.

Subimos el fuego para, con estos mismos elementos, acelerar la cocción en Bury Me, un tema que sin tapujos podía haber encajado en aquel ya lejano Revolve de DANGER DANGER. El musculado brazo de la sección rítmica es esencial para dotar de un aroma actual a un estribillo supremo, plagado de coros ineludibles. La labor guitarrera de Daniel Johansson aparte de imaginativa es, innegablemente, virtuosa, como muestra el solo que sazona este bocado sabroso. Runnin For The Light posee la misma virtud pero en expansión. Colocando con esmero los elementos definidos en Bury Me, con mayor protagonismo si cabe de la encomiable conjugación de los Ericsson (Robin voz – bajo y la batería de Mats) e inflando tanto las melodías de teclado ABBA/HEAT, los riffs contundentes, los coros siderales y un nuevo estribillo de calado seguro.

Out of Control se manosea con el Pop sin preocupaciones, un tema que me recuerda, gratamente al Just Like a Pill de PINK, que ya cubriera Kelly Hansen con aquel proyecto denominado PERFECT WORLD. Si el estribillo reluce en el tono Poley, la profundidad para hacerte perder la consciencia de realidad y perder la mirada en el infinito recae en la espalda de los hipnóticos teclados de Micke Jansson

Del manoseo pasamos, con mucha clase, a meter mano directamente, del Reggae y su sensualidad al AOR ecléctico en What Kind of Love con un resultado tan estimulante como placentero.

Con la bella introducción instrumental que embarga nuevamente mi atención, relegándola a un espacio de infantil seguridad, comienza a caminar, tras un dulce gatear, Gypsy At Heart, que sin darte cuenta te mira de tú a tú, ya como un adulto, antes de que finalice la estrofa, sabiamente elegida como single. Repleta de matices sonoros que lejos de agobiar, redistribuyen el sentido de orfebrería para que agasajen con unos coros victoriosos, un estribillo natural y necesario en nuestra comprensión de género, en nuestro affaire ininterrumpido con Ted.

Time, otro tema de Modern Pop en concepción de sus progenitores maquinales, no vacila en hurgar en la intimidad AOR y pasar por una crisis Hard Rock metalizada en el desarrollo de su solo. Sensacional.

Con un estribillo tan desbocado como glaseado, encontramos en los contrastes, Devil To My Angel, valga la redundancia, un nuevo contraste que impulsa una lección de AOR en estrofa al Hard melódico futuro que DEGREED postulan, hasta el reconocimiento que algún día se les habrá de otorgar. Con ese deje juvenil en su entonación que tantos buenos momentos nos ha entregado Ted Poley en fraseos revitalizantes, embruja un tema de discoteca de los GOO GOO DOLLS post rockeros y sudor DANGER DANGER, creando un himno de verano, subida de tono Desmod Child incluida, para convertirlo en “guilty pleasure” del rockero más pintado.

Find Another Man sabe a sol y playa, a vacaciones, a no pensar en el otoño.
Para finalizar el efectivo I Know a Liar entre colchones vocales tejidos con sumo gusto para un medio tiempo sin escatimar en recursos de programaciones y Wilderness con el peso de un bajo incisivo y metálico y guitarras más afiladas, más DEGREED (compartiendo labores vocales es lógico), redondeando un trabajo ambicioso y exquisito.

Una obra de arte, haciendo justicia a su título, para disfrutar sin prejuicios, ni valores comparativos caducos, un paso adelante para la tenacidad de un recorrido que evita su extinción, pasando por el camuflaje de los tiempos actuales sin perder un ápice de identidad.

Producción inmejorable, ejecución sobresaliente (Poley y DEGREED en estado de gracia), originalidad pronunciada y respeto incalculable hacia lo que ya aconteció y que debe ser renovado.

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Jesús Alijo Lux

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