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LPM060 - Rox Diamond - Let The Music Do The Talkin' - (Info Sheet 2018).jpg¿Nunca os ha pasado que os habéis reencontrado con un amigo o conocido del pasado al que al principio os ha costado reconocer, para, tras pasar un rato a su lado, envolveros de la familiaridad de antaño, evidenciando los estragos, para bien o mal, del paso del tiempo?

Esa ha sido la sensación que me ha abrazado con el nuevo trabajo de los americanos ROX DIAMOND, Let The Music Do The Talking, en la aproximación a su edición, el 28 de Mayo del presente 2018, tras recibirlo con enormes ganas.

Allá por 1991, unos desconocidos ROX DIAMOND saltaban a la palestra con un disco que se quedó marcado en la retina de los amantes del Hard Rock melódico con sus melodías impresionantes y grandes dosis de atmósfera atemporal. Paul Daniels, poseedor de una voz ciertamente teatral y atípica, en conjunto a sus teclados, propulsaba una labor instrumental de altura con una formación en estado de gracia. Tuve suerte al conseguir su referencia en un pack en el que figuraban nombres de peso como FM o FROM THE FIRE, en una liquidación de stock en casette de la que, con orgullo, nunca me olvidaré. Gran parte de la culpa, por no decir casi toda, la tuvieron este cuarteto novedoso para mí, entregándome momentos inolvidables en los últimos años previos a la irrupción totalitaria del Grunge, en detrimento para el Hard Rock de masas.

Powerdrive llegaría catorce años después y, sinceramente, no le presté la atención necesaria. Unos cuantos temas en directo de su primer disco, algún descarte de su homónimo (no entiendo como esos temas quedaron fuera pues el nivel compositivo era formidable) y cinco temas nuevos que contenían grandes momentos de inspiración. Con el análisis debido, a día de hoy, le he cogido estima.

Y de nuevo, trece años después, como cíclica buena costumbre, los americanos retornan. ¿Se encontrarán al nivel necesario? Comprobémoslo:

Let The Music Do The Talking refuerza madurez pero pierde garra, su Hard melódico deambula más por parámetros cercanos al Rock melódico, lo cual no es óbice para desatender su, quizás, acomodada atmósfera actual y disfrutar de la elegancia que aporta la edad. El nivel compositivo es óptimo y la producción correcta, resultando una obra sincera como pocas.

Savannah Blue, de alegre mástil, remoza tiempos pasados con jovialidad y coros tarareables hasta tatuarlos en nuestro subconsciente, sin estridencias y de forma menos agresiva enlazamos perfectamente con 1992.

El tema homónimo secunda el viaje al pasado de los Diamond, fidelidad y calentura al sonido con el que asomaron la cabeza, desgastado, ¿porqué no?, por el abuso de un género violentado por la irrupción de las nuevas tecnologías de estudio, pero que sigue sonando natural en ellos, algo más ligero, pero orgánico.

You Can Never Love Somebody Too Hard es una de las joyas de este redondo. De remembranza TOTO y CHICAGO, este medio tiempo acompaña perfectamente a un atardecer radiante como a una tormenta impredecible. Mágico.

Angeline, festivo, no deja de beber de su propia herencia para saciar nuestra sed de nostalgia, acertado pero menos llamativo, aun así de agradecer.

Just Wanting You prosigue, notablemente, con el revival de sensaciones ascendentes con el que enamoraron al inicio de su carrera. Daniels mantiene los rasgos distintivos de su voz como si el tiempo, en su relatividad, no tuviera eco. Grandes melodías yuxtapuestas para desfibrilar las necesidades del amante de la coordinación emocional.
La labor de todo el grupo denota precisión y cualificación, sabiéndose adueñar de nuestra atención con destacables recursos individuales.

Yesterday Is Gone, de calado sentimental, demostrando su maestría transmisora, podría encajar en nuestro catálogo de recuerdos a bandas de aquel momento como FROM THE FIRE.Banner

Aor de manual complaciente y de manufactura propia en The Way I Feel, encumbrándose como otro momento impagable. Two Hearts es otra de esas canciones de aquella época donde tocarnos el corazón parecía más sencillo y que, con su caricia afectiva, resulta imposible no hacernos cerrar los ojos y viajar a un lugar mejor. Preciosa.

Lonely Without You rescata las vibraciones de sus inicios para con Midnight Girl hacernos agitar nuestras cervicales en un tema de Pop Rock cercano a JOURNEY (Raised On Radio), con el suculento escalofrío que ello conlleva. Coros y guitarras acordes a tal afirmación y que hacen del tema un exquisito bocado.

Con Hold Our Heads Up High no deberíamos despegarnos del paquete de Kleenex. Emotiva balada de recreación romántica, interpretación al filo de los sentimientos y atemporalidad emocional. También de escuela JOURNEY, instrumentalmente, por cierto, pero con personalidad descarada.

Llegamos al final con Never Say Goodbye, sin cejar en su empeño de agradar a sus fans de antaño, en un tema agradable con coros femeninos y recuerdo a los 80´s.
Un placentero ejercicio de pasado al que no deberías dar la espalda para rememorar la pureza de un género que, encontrándose saludable en el presente, debería pisar sobre las huellas que le vieron echar a correr antes de andar.

Gracias ROX DIAMOND, aunque el tiempo haya pasado, nuestra amistad parece haberse fortalecido con el aprendizaje de la vida. Si no te saludé más efusivamente fue por prudencia, espero verte pronto.

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Jesús Alijo Lux

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