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862791.jpgReconozco que no me apetecía mucho realizar esta reseña después del anterior álbum Shadows and Silhouettes del año 2016. Creo que es de los discos con peores recuerdos de los que había analizado en los últimos años. Así que decidí darle una oportunidad a este Hands on the Wheel y debo decir que aquí si es el Oliver Hartmann que espero de sus discos. Porque el buen guitarrista de At Vance, Avantasia y colaborador de innumerables bandas, tiene el talento necesario para volar en solitario y grabar discos lo suficientemente atractivos para detenerse a oírlos más allá de la vorágine que tenemos hoy en día. Donde los discos ya no se oyen, simplemente se pone el matasellos en una imaginaria cadena de montaje, donde pasan cientos a tu lado y solo tienes tiempo de mirarlos un momento, para verlos alejarse para en el peor de los casos no volver a escucharlos nunca más. Los más mayores seguro que recuerdan la sensación de desprecintar un vinilo, ponerlo en el plato y leer las letras de las canciones e ir oyendo una a una apreciando cada uno de sus matices. Esa sensación por desgracia ha pasado a la historia.

Pero este disco tiene esos detalles que para los románticos como yo, hace que le prestes más atención de lo que usualmente sueles hacer con el resto de bandas, que ves pasar por la cinta transportadora a toda velocidad… y es que además de lo bien hecho y compuesto que esta este disco, tiene unos colaboradores en varios temas de gran impacto… contar en un dueto con Eric Martin de Mr. Big es un cheque al portador, además de músicos que colaboran con uno de mis ídolos, como es Hans Zimmer. Mezclar sonidos celtas con el Rock siempre es buena idea.

Y el disco abre con Don´t want back down con un comienzo tranquilo que me hace temer que el bueno de Oliver volviese a los aburridos derroteros de sus últimos dos trabajos, pero enseguida se anima en tema con riffs afilados y buenas vocales. Your best excuse lleva más adrenalina de serie, dejando bien claro que este disco pretende ser más sonido Avantasia que canciones de cuna y es aquí donde le agradecemos el esfuerzo por cambiar algo que no terminaba de funcionar. El trabajo a la guitarra tan bueno como de costumbre. Por algo es uno de los guitarras más respetados del mundillo. Y como vocalista siempre se ha defendido con bastante autoridad. Cold as Stone es una obra de arte, te metes dentro de ella para volar junto a sus notas musicales por el aire de la estancia donde estés oyendo el gran tema que es. El solo de guitarra bien ejecutado es uno de sus baluartes, además de la cadencia del tema que es de lo más adictivo que uno pueda imaginar. Genial, me ha devuelto las ganas de escuchar a este singular artista. Y llega una de las estrellas de la noche.

Simple man se lleva tú alma y luego si le apetece, te la devuelve a deshoras, después de haberla transportado por los verdes parajes de la Irlanda inolvidable que todos los que la han visitado terminan cayendo rendidos a sus pies. Y no solo el dueto magistral con Eric Martin es el culpable… contar con Karolina Galbava e Irena Korisakova, músicos del grandísimo Hans Zimmer el auténtico puto amo de las mejores bandas sonoras de la historia a los mandos de violín y flauta hace que todo fluya con la autoridad del Sargento de la Chaqueta Metálica. Es un bofetón con la mano abierta a tus desprevenidos sentidos… una carga de adrenalina absolutamente formidable, estoy intentando recordar un tema del 2018 que me guste más que este y no se me viene a la cabeza ninguno. Todo suena con tal grado de majestuosidad que resulta insultante para la competencia… Esto aparece en Eurovisión y se lleva todos los puntos del certamen dejando en ridículo al resto de países. Un escándalo de tema, el video esta en YouTube así que no sé qué hacéis no escuchándolo ahora mismo… que bella es la música cuando se alcanzan semejantes cotas de perfección.

Last planet out es otra descarga brutal de energía con unos riffs tremendamente pegadizos y brutales destellos vocales que llevan el tema con gran brillantez hasta unos estribillos bien pensados, con gran impacto en todos tus sentidos. Sin duda, Oliver se ha sabido de rodear de buenos músicos, buenos compositores y las insustituibles hadas con sus polvos mágicos que exprimen tu cerebro hasta dar en el clavo a la hora de componer así de bien. El solo de guitarra es posiblemente el mejor del disco. Soul mates es el medio tiempo que tanto luce cuando un buen vocalista quiere cantar a su hija de 3 años a la hora de dormirse bajo el reflejo del azul manto de la luna… y resulta brillante porque este hombre además de dominar la técnica del canto, tiene un tono de voz realmente bueno. Un tema que nos hace a todos mejores personas.217598.jpg

The harder they come trae consigo buenas ideas que me recuerdan al Kashmir de Led Zeppelin en el riff de la guitarra, lo cual es un elogio porque es una de mis favoritas de siempre de ellos. El solo de guitarra extrañamente delicado, como una taza de porcelana Luis XV, y unos coros y estribillos fantásticos. Muy buen tema. Dream world tiene esa cadencia de guitarra estilo Mirror mirror del álbum en solitario de Don Dokken, y un desarrollo tremendamente AORero, muy de mi gusto. De los mejores del disco, reconozco que cuando acaba suelo usar el boli BIC para rebobinar la casete y volver a oírla… soy un tradicional… me gusta mucho este tema, sin duda el disco está lleno de buenas ideas. El solo de guitarra, brillante como Oliver sabe hacerlo. I remember tiene un curioso comienzo, parece que estas dentro de alguna nave de Star Trekk, pero enseguida el bajo, la batería y la voz llevan el peso del partido, sonidos originales de otra época, con toques de psicodelia, pero bien estructurado. El estribillo fantástico, bastante por encima del resto de la canción.

Lost in traslation es algo raro de explicar, muy distinta al resto del disco, gana algo con las escuchas pero no será de tus favoritas. Suena un poco a relleno, sin energía ni talento de sobras. Prescindible. The sky is falling buenos adornos en segundo plano de teclados y guitarras envolviendo el humo del local, fabricada desde el fondo del corazón, tiene delicadas notas, junto al sonido posterior de guitarras graves que juntos realzan una energía que había decaído por culpa del tema anterior. Me gusta mucho. Me recuerda a los Whitesnake anteriores al 1987, su obra maestra.

Y para cerrar un muy buen disco llega desde la nostalgia Heart of gold, un medio tiempo bello, delicado, ideal para cantar junto al calor de un fuego en una fría noche de invierno. Otra vez sonidos de chelo en segundo plano, seguramente en manos de algún genio de los Hans Zimmer band, y nos despide de forma amable un disco que me ha gustado mucho más de los que esperaba. Un disco que recomiendo que escuchéis al menos una vez en la vida. Yo lo he hecho varias y lo hare varias veces más… es lo que tiene la música bien hecha… jamás envejece con los años, por muchos que puedan pasar.

90%

Whizard

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