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Hay proyectos, bandas, canciones o discos que nacen con una vocación osada, refrendada por las notas promocionales de sensacionalismo comercial y, en muchos casos, marcados por la trayectoria de sus integrantes, colaboradores o hasta incluso la leyenda que les precede.

El morbo, junto a la necesidad de repoblar los ya explotados parajes paradisíacos de los que hemos disfrutado la pureza del momento preciso, provocan que la inquietud, haga deslizar al sigiloso felino para atisbar lo que desprende ligera variación, la alteración de la usanza rutinaria. Y como dice el dicho, la curiosidad mató al gato. Bien de deleite, bien por su antónimo.

En este caso, la presentación de esta macro banda, del microsistema paralelo al estelar, no podía resultar más grata. Su mentor, el griego Odysseas Karapolitis, encargado de todas las guitarras, decidió, allá por 2014, dar cancha a sus composiciones en manos de terceros. El renombrado productor y multinstrumentista Bob Katsionis (OUTLOUD, FIREWIND) emergió como candidato idóneo (a tenor de lo que vamos a escuchar), para laborar tanto en ámbitos de estudio (Sound Simmetry Studio, Atenas, Grecia) como para ejecutar teclados, programaciones y bajos. Faltaba la voz, indispensable para sostener semejante alianza, y que cobró vida en Manos Fatsis, un notable descubrimiento de la banda DEVILUSION y DARK NOVA. Pero, para regocijo general, se tomó la decisión de reforzar los coros del presente redondo con, ni más ni menos, que Paul Laine (DANGER DANGER, DARK HORSE, Solo), lo cual ya aumentaba esa sensación ascendente de que algo bueno se estaba gestando.

La masterización corre a cargo de Nassos Nomikos en los Vu Productions Mastering Studio.

Como bien decía al principio, este es uno de esos discos cuyo alumbramiento viene marcado por la osadía. Todo para beneficio del fan de lo melódico, pues este Don´t Miss The Sunset juega en la liga del HARD AOR y el AOR puro de primera división, desmarcándose en cada pase por el área que convenga para que los temas acaben entrando en la portería de nuestro agrado y, ¿por qué no?, nuestro entusiasmo.
Rush Of The Wave amanece en tonos anaranjados con una brisa de teclados y coros provenientes de océanos lejanos en el tiempo, desembocando en olas de impacto meditado contra nuestros pies. Ya la conocíamos como adelanto y sabíamos que este nuevo día prometía. HARD AOR que fusiona las escuelas ochentas y noventas, americanas y europeas, con naturalidad pasmosa. Explosión estilística que es detonada con mimo y sentido respeto, como tributo sin adulterar por la imperante escena de sobresaturación de producción en cadena.

Temas hímnicos, estandartes de un movimiento añorado actualmente, como You And Me Agains The World o Tomorrow You´ll Be Gone, potentes a la par que preciosistas.
Cadencias AOR de factura maestra, al alcance de pocos en el presente, endiosadas por la magnitud de los clásicos, y con diferentes recreaciones, medios tiempos o revisiones agilizadas, en Cruisin´, Dreams Die Hard (parece un descarte del debut de Laine), Oasis (Desert Of Your Soul) y su flotante levitar de teclados, Fragile y Holding On To A Dream (recuerdos al gran David A. Saylor, nostalgia por tu temprana partida).

Balada definitoria, bella pero no definitiva, Can´t Live Without You, hasta llegar a Wings Of Silk, donde finalmente se resarcen a gusto con una power ballad que sería la delicia de cualquier disco, de cualquier banda heavy, con su gran majestuosidad ambiental.
Teclados imperiales, omnipresentes, dotados de la versatilidad del momento en el tema, pero sobre todo en la época en la que queramos perdernos, dejando un poco de lado las seis cuerdas, curioso.

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Llamativa la simbiosis vocal entre Mano y Paul Laine, uno extensión del otro y viceversa, realizando unas interpretaciones abrumadoras. El timbre del vocalista principal es increíblemente similar al del secundario de lujo, menos áspero pero igual de sentido y personal.

Producción de la época dorada puesta al día, con la notable ausencia de unas baterías reales que hubiesen entregado al plástico mayor sensación de realidad.
Un disco con el que acompañarnos en momentos de echar la vista atrás, sin perder la inmediatez del horizonte. Un disco para refugiarse de la actualidad sin tener que renunciar a ella. Un disco sin fecha para los que nos remitimos al pasado constantemente. Un discazo.

80%

Jesus Alijo Lux

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