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DeVicious CD Never Say Never Cover 2018.pngPues no, esta vez el grupo que os presento no viene de las frías tierras escandinavas… sino que vienen de Karlsruhe en Alemania. Unos chicos que se reúnen de forma casual, en una cena y siendo músicos deciden que quieren hacer algo aparte de sus bandas oficiales. Gente de bandas como Andi Deris Band, Castaway entre otras, deciden componer durante siete largos meses, y el resultado lo tenemos aquí delante. Y francamente me han sorprendido. Porque han sacado un producto fresco, novedoso, lleno de energía melódica, pero con una fuerza en las composiciones brutal. Mención aparte es para el vocalista llamado Mister Sanders… grandes facultades vocales las de este chico. La verdad es que el disco está muy bien trabajado ya desde la portada, es el típico disco que te comprarías en los viejos años 80’s en una tienda de tu ciudad sin haberlos escuchado como hemos hecho todos los que hemos vivido los años sin internet, ni nada parecido.

Y como digo, es el típico disco que no he necesitado escuchar 20 veces para pillar el toque de lo que me quiere transmitir, te gusta ya desde la primera escucha y eso es cada día más difícil de encontrar. A mí que me suelo regir por las comparaciones de otros grupos para así, contaros que tipo de música hacen, no me ha resultado fácil encontrar grupos similares. Y eso tiene mérito… siguen su propio camino, haciendo un rock melódico de fácil digestión, enseguida sabes que te gusta y te dices… “oye, pues suenan De vicio… estos Devicious…” Van a girar con Anmunition y Hardline por Europa, así que creo que les vamos a disfrutar en directo porque los temas en vivo seguro que ganan en fuerza. El título del disco Never say never como la célebre película de James Bond, o el último disco de Ozzy con Black Sabbath antes de la era Dio…

Abriendo el disco Everything donde Mister Sanders despliega sus alas con un sobreesfuerzo vocal digno de tener en cuenta. Guitarras en primer y segundo plano para así juguetear con tus sentidos, todo está estudiado para que subas el volumen y disfrutes de las cosas bien hechas. Y te preguntas ¿de dónde han salido estos…? Las guitarras con la distorsión justa, coros y estribillos preparados con mimo y hasta el solo de guitarra llena la habitación con notas de colores. Ya desde el principio capta tu atención como la maravillosa Penthouse Floor, con el teclado en segundo plano dando cuerpo al sonido de guitarra y el vocalista entrando con la chulería de un torero dando el paseíllo estilo Curro Romero. Otra vez los coros hechos desde el talento y el buen gusto, pero es que el resto del desarrollo del tema es perfecto. Lo cierto es que les ha cundido el tiempo que les ha llevado componer los temas… es como el ebanista que de un tronco, te talla la figura de un leopardo. Les ha llevado trabajo y se nota.

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One track mind con unas teclas decorativas al principio para después ver entrar al vocalista con cara de dolor gritando como un poseído, intentando seguir el ritmo de las guitarras con una pasión digna de elogio. Con la cantidad de bodrios que se publican cada año, da gusto escuchar algo tan entretenido. Lullaby llega con unos teclados de ensueño acompañados por la preciosa voz de este hombre que no conocía, pero que sin duda es una apuesta ganadora para trabajos futuros. Es de una belleza conmovedora, no llega a ser un medio tiempo pero sin duda será una de tus favoritas del disco, con guitarras acústicas al fondo del pasillo en segundo plano, con arreglos de eléctrica colocados como esas pepitas de chocolate en un helado de Straciatella. Pura belleza.

 Llega A night to remember como ese medio tiempo al piano que consigue alegrarte el día, hasta mi mujer que estaba en el salón me pregunta quienes son esos que están sonando que eso es un temazo. Me planto ante ella, y termino el tema agarrado a ella con la dulzura con la que mama tigre lava a sus hijitos. El tema es de una belleza deslumbrante. Siguen con Crying in the rain, título mítico desde los tiempos de Whitesnake y que aunque no llega a esa altura, ni lo pretende, es un muy buen tema de Rock Melódico donde todo está muy bien estudiado y ejecutado. La banda lo cierto es que suena firme, van perfectamente sincronizados como un desfile militar de Corea del Norte, y por poner un pero el solo de guitarra abusa del Tapping con bastante poca soltura. Pero el tema está muy bien.

Calling Angels empieza con el guitarra solista desatado, hasta que todo se para excepto el batería y el bajista, para trazar las coordenadas al vocalista que las sigue con una exposición de belleza absoluta. La reentrada de los guitarras me parece poco conseguida que sin embargo remonta a la hora de los estribillos. De momento debo decir que está muy bien el disco, sobre todo para ser un proyecto nuevo desde cero, sin experiencia y eso se nota en ciertas fases del disco. Pecados veniales sin embargo.

Hand in hand empieza de forma portentosa sobre todo en la entrada del vocalista, con una fase de belleza absoluta, pero que estropean a la hora del estribillo poco pulido. Aquí en este tema les faltan horas de vuelo, cosa que no pasa en casi ningún tema del resto del disco. Never say never sale del sonido general del disco, con una labor superlativa en las guitarras, sonido de Rock clásico estilo Rainbow en la época de Dio, y me ha dejado gratamente sorprendido. No es fácil cambiar el registro y aquí lo hacen con grandes cotas de calidad, donde además el vocalista canta varias octavas por encima del tono habitual. Es lo que tiene querer homenajear a tu ídolo, y Ronnie cantaba en un tono muy alto. Gran tema, huelga decir que a mi es el que más me ha gustado del disco. Mi admiración hacia la banda de Blackmore es mayúscula.

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Y llega la hora del adiós con The Silence, un tema donde cantar a la sombra de un piano te convierte en un gran vocalista o en un estúpido con pretensiones… y Mister Sanders es un muy buen vocalista, llena el ambiente con notas de calidad, y el piano está tocado con una sapiencia musical fuera de toda duda, solo puedes pensar que algún día te gustaría poder tener la destreza necesaria para tocar esta pieza delante de un auditorio entregado. La mezcla de piano, con el acompañamiento por momentos de un teclado en segundo plano para llenar de nostalgia tu alma es impagable. Y aquí acaba justo este disco, corto a mi juicio, pero intenso.

Una obra bien hecha, que gustara a casi todos, porque todos y cada uno de los integrantes saben hacer música, saben componerla y lo que es mejor, saben trasmitirla. Y nosotros, pobres infelices que soñamos con poder hacer esta música en alguna de nuestras próximas vidas, nos quedamos en un discreto segundo plano… para poder apreciar lo que la música trae a nuestros corazones, a nuestra mente, a nuestras vidas… seguro que nunca has pensado que sería de nosotros si la música no existiera… afortunadamente discos como este, nos ayudará a encontrar la respuesta…

85% 

Whizard

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