REACH “The Great Divine” 2018 (Sun Hill Production) Review.


583439.jpgEn una gran diatriba me hallaba cuando recibí este segundo disco de REACH. ¿Por qué? la cuestión era fácil, su debut, lejos de gustarme, me dejó bastantes dudas sobre que dirección querían coger, era un híbrido entre el melódico y el hard clásico, pero sin mostrar sus cartas claramante. De ahí su dubitativo álbum.

2018 y Reach regresa con The great divine.

Sus datos técnicos son:

Grabado en Rocksta Sound Studio, producido por Jona Tee (H.E.A.T) y mezclado por Tobias Lindell (Europe, Avatar, etc.).  10 canciones escritas por Ludvig Turner guitarrista y vocalista de la banda. Formados en 2012 por el guitarrista Ludvig Turner y el batería Marcus Johansson. El álbum debut “Reach Out To Rock” fue lanzado en 2015, seguido de giras en el Reino Unido, Suecia y visitando 11 países en Europa.

Tras varias escuchas, realmente puedo decir que Reach no son Reach o al menos eso han querido transmitir. Han cambiado en todo lo que musicalmente se refiere. Y es que tras una intro sencillita y volátil explotamos con una potente “Into to tomorrow” todo en el mismo tema. Endurecidos hacia el hard rock con mucha consistencia unas guitarras aplastantes, es un moderno tempo. El single y que da nombre al trabajo, “The great divine” es la mezcla de un corte moderno, fiestero pero todo teñido de oscuridad y en un tono histriónico. La base rítmica se ha propuesto llevar el mando. “Live or die” es la más pegadiza a la primera escucha, melodías mucho más afines al estilo melódico. Aunque si hay algo que les caracteriza en todo el cd, es la voz melancólica y atormentada de Ludvig que hace que todo tenga un sentimiento, permitidme que diga, desdichado.

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Siguiendo el toque lóbrego, nos encontramos con “Nightmare”.  Canciones escritas desde la base pesada y espeluznante, estos chicos han apostado por salirse de la raya interpuesta en Suecia, no se si será por los productores Jona y Tobias Lindell, el sonido en ocasiones es muy en esa onda en algunos momentos que hacían Heat tan llenos de opulencia en el Adress the nation con una profusión de toques de electrónica del Into the Great Unknown . “One life” es pagadiza desde el comienzo. Una semi balada actual y renovada con muchas teclas, y voces en falsete compartidas con muchos coros.

“River Deep” con sus casi siete minutos, es otra muestra de que no quieren sonar a radiofórmulas. Es un tema oscuro e intrínsico. Lleno de matices, en los tonos bajos y en los altos. Es algo teatral y a la vez suena trágica y muy heavy. Muy difícil de digerir en una escucha y rápidamente. 

 Un disco arriesgado, donde los consumidores habituales de productos de rápida absorción, no los aceptarán a la primera. Yo vuelvo a encontrarme al final del disco en la misma perorata. ¿Es tan bueno como difícil de asimilar? 

87%

viri

 

 

 

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