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739257Invitados al salón de la mansión llamada Dukes Of The Orient, acudimos expectantes ante semejante título nobiliario.

Una vez habiendo ojeado, escudriñado, más bien, el escudo que preside la estancia, nos relajamos a la espera de la inauguración ceremonial.

Personando su entrada, con un enérgico golpe de bastón, los distinguidos anfitriones hacen entrega de su sombrero en ademán de confirmación. Una elegante chistera carente de trucos; aquí no habrá más magia distractora que la del carisma que ostentan sus protagonistas. La orquestación procede. Nosotros confraternizamos apagando nuestras voces, consintiendo la austeridad y agradeciendo la sinceridad.

Brothers In Arms causa revuelo con una poderosa sección rítmica que baja revoluciones para acomodarnos en un estribillo en el que los coros toman mayor relevancia, si cabe, en la ascendente progresión de la cálida voz principal. Clasismo en sus educadas maneras, un saber estar más allá de su vistoso traje de fino corte melódico.

Ya habiendo caldeado el momento, las autoridades se deshacen grácilmente de su capa, conocedores de la ausencia de motivos que ocultar y dejándonoslo meridianamente claro a los presentes. Una capa que, a pesar de su lujoso linaje, amplitud de etapas calco a ASIA, necesita ser zurcida, para disimular el posible desgaste, con retales de MAGNUM, YES, ELP o incluso detalles puntuales de TOTO. El hilo y la tela, a la altura de la alcurnia. Exquisitos solos de guitarra, técnica instrumental, pasajes progresivos, ambientación decorativa y primera línea de plataformas varias para ensalzar la virtud en cada tecla, soportes vocales de alta gama y, por encima de todo, el espíritu inagotable de aunar las musas de las comercialidad y la sofisticación estilística de los inolvidables ASIA.
Strange Days es la perfecta unión de las dotes de los creadores de On A Storyteller´s Night y la promesa afectuosa de no defraudar en sus intenciones, que su tarjeta de visita no sea un espejismo. Tras un intermedio enfático en su forma y aterciopelado en su fondo, acatamos que el calculado estallido del formidable e intenso solear de la guitarra, no será suficiente para apartar nuestro embelesamiento ante semejante estribillo exhibido en esta joya.

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Amor Vincit Omnia, o como concebir el ascenso infinito que proporciona la pasión, para descender, después, a los infiernos particulares de la carencia, desengancharse del hábito al que nos habíamos acostumbrado. Una travesía universal, atemporal, tortuosa y traducida para nuestros tímpanos mundanos desde el pentagrama de los ángeles, o de los demonios.

Time Waits For No One refresca en su doblaje de voces principal (que en su enfoque más grave me recuerdan a THE SISTERS OF MERCY), así como en la amplia dotación de teclados, la asociación con los pianos, las juguetonas expresiones guitarreras y los virajes de tempos.

Manteniendo e incrementando el dramatismo, A Sorrow´s Crown, cuyo órgano eclesiástico y coral áspera, interceden ante el desarrollo de licencias líricas que no hace más que enaltecer unas melodías sobrecogedoras tanto en las estrofas, como en los delicados puentes y un estribillo abrumador. Acepta su final en un brote de virtuosismo comedido y discurso de desgarrada proporción reaccionaria.

Fourth Of July podría haber formado parte, sin atisbo de duda, al debut discográfico de los del tristemente añorado John Wetton. Todo en ella está tan comprometida a aquel primer lanzamiento que, por respeto, ni intento mancillar con mi razonamiento crítico. Ocho minutos de reinserción en la despreocupación que en desbandada, había despoblado nuestra intimidad frente a la sobre exposición mediática del género.

Seasons Will Change, vieja conocida (ya descubierta en 2013) e incluida en el listado de convidados meritorios, aporta continuidad a todo lo mencionado, manteniendo el nivel de calidad, pero sin redención a la exploración más allá de la delimitación de sus parámetros. La labor de la guitarra solista es notable, pero los adornos que complementan este tramo, de naturalidad MIKE OLDFIELD, sobresalen por derecho propio.

Finalmente Give Another Reason es sobre quien cae el peso de la ruptura, parcial, con el idilio asiático. Digo parcial porque inalterablemente, los puentes y estribillos retornan a su procedencia, su prudencia y reclamo. Más sinfonía, menos popular; tramos vocales más oscuros y un despliegue instrumental en armonía con su percepción flamenca, el progresivo, el jazz y la destreza del ingenio en el teclado.

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Ya podemos poner nombre y apellido a los duques. Con todos ustedes John Payne a las voces, bajo y guitarras (ASIA, GPS) y ERIK NORLANDER, teclados (LAST IN LINE, LANA LANE), juntos a la producción y grabación. Rodeándose de figuras de la talla de Jay Schellen (BADFINGER, YES, HURRICANE) a las baterías, y con guitarristas adicionales como Jeff Kollman (ASIA, GLENN HUGHES, EDWIN DARE), Guthrie Govan (ASIA, DOCKER´S GUILD, STEVE WILSON, THE ARISTOCRATS, GPS), Moni Scaria (JOEY VERA, WWIII) y Bruce Bouillet (RACER X, THE SCREAM, PAUL GILBERT).

Lo demás queda para el papel couche, aquí solo hay historia sensacionalista para defender uno de los eventos del año en palabras mayúsculas.

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Jesús Alijo Lux

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