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untitledCuando leí la nota promocional, tan explícita, de Frontiers, mi subconsciente se predispuso en contra de este disco sin consultar a mis emociones. El árbol de familia que, cuál culebrón de sobremesa se traían entre los rivales a batir y las bandas en las que les hemos escuchado, me producía hastío… Y la forma de promocionar el producto, tan deshumanizada, `tan copia pero añadiendo…´. Me parecía un insulto para los partícipes, su labor y el proyecto en el que se basaban, el cual dejó grandes momentos a pesar de otros más anodinos.

La respuesta italiana a los duelos vocales de dos de mis preferidos frontmen, Russell Allen y Jorn Lande, estaba formulada bajo la premisa de recrear aquel sonido, pero de modo ligeramente más heavy y con mayor vibración power. Tampoco se puede negar que otros dos portentos vocales como FABIO LIONE (RHAPSODY, VISION DIVINE, ANGRA) y ALESSANDRO CONTI (TRICK OR TREAT, LUCA TURILLI`S RHAPSODY) podrían ser un reemplazo eficaz para nuevas dosis de melodías de consumo rápido y algún que otro tema sobresaliente.

Al menos la varita compositiva recaía esta vez en un Simone Mularoni en estado de gracia tras el exitoso último disco de estudio de su banda DGM, y no en el talento sobrexplotado de Magnuss Karlsson. Un riesgo menos a la hora de saturar.

Titulado con sus apellidos, la oferta se divide claramente en dos actos, revueltos entre ellos para evitar la linealidad, elevar el sentido de sorpresa y mejorar, a todas luces, esta exposición arriesgada. Por un lado se encuentran los cortes más similares a las cuatro obras en las que el noruego y el americano competían, desgarradamente, por un trono que ambos merecían de sobra, y, que son:

Ascension, que hace presagiar que el autoplagio de patentes, `ligeramente´ (¡que gracia me ha hecho la palabrita en este contexto madre!) metalizadas ha sido posible. Todo me recuerda a lo expuesto por Magnuss en cuanto a líneas de guitarra se refiere (exceptuando los finales de éstas, con la técnica imponente y el gusto enrevesado que añade un inmenso Mularoni a lo largo de todo el disco), pero, con voces diferentes, más agudas, más teatrales (sobresale en la antesala del solo la voz de Conti, como si Kiske hiciera de las suyas creando tensión). Suena bien la verdad.

Aroma oriental aplacando el ansia de velocidad en un corte cedido al proceder de los amigablemente enfrentados. Como si Simone se hubiera tenido que cortar los dedos para no meter mano a la chistera de las argucias que pudieran apartar el foco de las voces. El tema de germen inscrito, a la vez, con la voz de Conti, hace atisbo de un acercamiento a PLACE VENDOME. You`re Falling.

Destruction Show, avanzado el disco, sigue las órdenes de los directivos de Frontiers. Estribillo quedón, sin más, donde las estrofas me entusiasman más, y cuyo puente de mayor opacidad, hace de avezado consorte a un bloque instrumental en honor a Yngwie J Malmsteen.

La delicadeza y hermosura del piano que inicia Somebody Else eclipsa momentáneamente las voces principales en otro corte que no desentonaría, en absoluto, en cualquier entrega del americano, el noruego y su pugna interpretativa. Un Master Of Sorrow reciclado y solvente.

Truth, de mayor grandilocuencia y reposo relativo, no consigue disimular la procedencia de su base instrumental, para bien, por supuesto, y es que DGM son una vida a jornada completa. La estructura de solos sucesorios de guitarra y teclado resulta atractiva. Ambos vocalistas compiten por su brillo personal, gladiadores esperando su redención. Mis pulgares se posicionan señalando al cielo.

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La otra cara de esta misma moneda es acuñada en términos más cercanos a la trayectoria de estos distinguidos contendientes y de su moderador. Mejorando soberanamente lo que podría haber sido un fiasco considerable encontramos:
Outcome que toma carrerilla y cede distancia. Detallista, en cada tildar de los tiempos, los acelerados, los más profundos, y en el manejo ambiental que cada cual requiere. Lione abre fuego y Conti no se retiene, ambos crean una conexión afilada que se presta a la templada melodía.

Misbeliever, tema muy rápido que brilla con luz propia gracias a la portentosa voz de Conti. En él, el power y el progresivo se abrazan de forma muy cohesionada. LABYRINTH y su personal conjugación de teclas y guitarras veloces cobran una relevancia sobresaliente, en una unión sin fisuras a los innegables dejes de la banda madre de Mularoni.

Volvemos a tener que agarrarnos el sombrero ante el huracán de corcheas que emana Glories. La fórmula empleada de nuevo me hace recaer en mis reflexiones hacia la banda de Roberto Tiranti, quizás algo de ANGRA y unos Avantasia menos emperifollados en su estribillo que, con un puente HELLOWEEN completan una mano ganadora. Teclados en duelo con guitarra en un solo nacido no pasar desapercibido, tanto por el calibre de su disciplina como por la rapidez de su fuga. Conti `Kiske´ se sale.
Gravity compite entre su velocidad, su intensidad, su majestuosidad y la adaptación metalera germánica al entorno épico característico italiano.

Crosswinds transmite etnia CONCEPTION, computerizada en un poderoso riff y los trasfondos que ceden al contorsionista epígrafe vocal de Conti, muy a lo Roy Khan. Hasta el solo podría ser firmado en parte por Tore Ostby. Lione hace de las suyas en un estribillo que maneja cómodamente para nuestro deleite y la sana competencia con su `partenaire´ interpretativa.

Una nueva entrega de Frontiers de agrados subjetivos pero de amplias miras, en la que a pesar de lo excitante de sus cantantes, para mí, lo mejor es el tremendísimo nivel instrumental. Alessandro Muloni deslumbra con las guitarras y el bajo y, cuyas labores en comandancia del proyecto (también como compositor, productor, ingeniero y a la hora de mezclar en sus Domination estudios) dejan sin aire. Secundado por los ubicuos muros de teclado de Filippo Martignano (ECHOTIME, SYNFUL IRA) y la versatilidad de maniobra de Marco Lanciotti (ELVENKING, HELL IN THE CLUB, SACRED HELL) rivalizan con muchos de los asentados `sospechosos habituales´ de la escena. Buen disco, batalla ganada a mi subconsciente.

75%

Jesús Alijo Lux

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