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303337Me dispongo a tomar asiento en mi butaca, expectante ante lo desconocido pero a la vez calmado, como si los ligeros datos que he obtenido previamente sobre la obra a reseñar tuvieran un efecto placebo en mi inquietud, y se agudizaran al posar mi mirada sobre su hermosa portada: Cortina de flashes cerúleos, tamizados por diferentes tonalidades, sosteniendo una versión futurista de La Creación de Adán de Michelangelo entre ornamentos alquimistas y conceptuales. Ya capturan mi interés, como con un tráiler de Stars Wars en los meses previos a su estreno, me siento como un niño a la espera del día de reyes.

Se abre el telón. Comienza la obra. Mis ojos ni siquiera parpadean. Ante mí estalla un Big Bang de influjos diversos, entrelazados y sobrepuestos, asimilados y dispersados en sinergia absoluta. Metal melódico de sinfonía embaucadora, sazonado con mínimos detalles progresivos. `Superproducción hollywoodiense´: coros gloriosos, potencia calculada, destreza instrumental, liderazgo vocal de alta alcurnia, hechizos de tecla, efectivos trucos de ingeniería procesada… y me pregunto, joder: ¿DE DONDE HAN SALIDO ESTOS TÍOS?!!??.

Act Of Creation hierve, en su caldero de pócima alucinógena, ingredientes que son recolectados directamente de SYMPHONY X, KAMELOT o CIRCUS MAXIMUS, todos ellos sometidos al prisma de esta compañía músico-teatral denominada SEBASTIEN.
Removiendo, sin agitar pero apresuradamente, continuamos con No Destination y su violencia edulcorada a la AMARANTHE. Dueto vocal entre una guerrera sirena bucólica (Kristýna Dostálová) y una encarnación insultantemente versátil de Russell Allen.
Wake up galopa a medio trote, entre afiladas guitarras de hielo, para que divisemos la devastación que la batalla ha abandonado a su paso. La coral que lleva la rienda de nuestro corcel, penetra en nosotros como si los vientos de guerra nos marcaran eternamente, pesadumbre y agonía. Cada línea vocal es una oda a la sensibilidad que propaga el sufrimiento, llegando a su culmen en un estribillo heroico.

Cayó el telón tras este primer acto. Ya estoy dentro de su propuesta. Quiero más.
Los focos reaparecen con una guitarra atrapada en efectos. Nos conduce a un riff tan melódico como poderoso, que solo cede ante una estrofa digna de ser tarareada hasta la saciedad. Aor puro para un estribillo que marcaría época para cualquier banda del género. Siento que BROTHER FIRETRIBE han metalizado su propuesta, revolviéndola con el sinfónico menos prepotente y purgado con minimalistas detalles de distinción. Amy, `la piel de gallina ´.

Evermore nos inyecta una mezcolanza de metal progresivo y épico que no impide mirar de reojo a asistentes más modernos, con voces guturales y cambios de tonalidad incluidos. De nuevo un estribillo que se lleva la palma, o más bien las dos, en ovación tumultuosa.

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Reencuentro con evidencias de AMARANTHE y sus elementos electrónicos, bien relacionados con una estrofa de auspicio QUEEN pero estabilizados con el contrapeso constante del recuerdo de SONATA ARTICA y el calco inspirativo a la Allen. My Empire lleva por título esta estupenda ofrenda para mantenernos en la trama.

Antes de que el telón vuelva a cerrarse, la cándida tonada de Queen From The Stars nos acuna con el destello de la luz que irradiaban CONCEPTION y su mestizaje baladístico, extrapolado a la percepción elaborada sobre la identidad de estos todoterreno.
Vuelven a escena de forma menos espectacular para el tercer y definitivo acto. Winner cuenta con la aparición estelar de Mayo Petranin (SIGNUM REGIS) en el soporte vocal, y, a pesar de ser un tema de metal progresivo moderno sin calificación para edades y con calidad suficiente, queda ligeramente marginado ante la opulencia desmedida de sus antecesoras.

Heal Me es simplemente abrumadora. Recrea un ambiente de belleza total con mínimos ornamentos, solamente rompiendo ante un agresivo solo, cortesía de Djordje Erič (CITRON), abatiendo cualquier tipo de vulgaridad y destacando sobremanera. Ecos de KAMELOT de nuevo.

A ritmo del bombeo de corazón otro medio tiempo hace presencia en escena, dueto (que bien podría llevarse el galardón de nórdica nana imperecedera y en su punto justo de afilamiento) entre Kristýna Dostálová y nuestro protagonista. Promises
Die In Me perfectamente pudiera engrosar el catálogo de unos To Die For mejorados o unos SENTENCED más abonados al metal, menos oscuros. Para guinda en este delicioso pastel nos encontramos con la voz del ex FIREWIND y en los actuales SPIRITUAL BEGGARS, Apollo Papathanasio. Con fuerza continuamos, para afrontar un final evidente, salpicaduras de detalle de formación y magnitud hímnica en Full Moon Child, sucumbiendo a una nueva incursión en un tema de leyenda, transmitida al albor de una noche cubierta por la pureza de una copiosa nevada de ensueño, Hero y sus detalles Blackmore.

A modo de recompensa, como si hubiese sido poco, nos entregan la versión de Hero en su idioma natal, checo.
Me levanto eufórico, al correr el telón como final, elevando mi alegría en vítores ante la excepcional labor que ha calado en mí por entre lugares que creía que ya estaban olvidados. FELIZ!!!

Se llaman SEBASTIEN, son checos, no los conocía y procedo ya a acabar esta exhaustiva reseña porque voy a buscar todo lo que tengan con urgencia, lo necesito. Dos discos producidos por Roland Grapow y con colaboraciones de integrantes de bandas tales como BLACK SABBATH, JORN, SAVATAGE, SIRENIA, CRADLE OF FILTH, RAINBOW y AVANTASIA, ojo al dato.

Todo amante del metal en su amplio espectro debería detenerse ante semejante talento y prestar toda su atención a uno de los álbumes de 2018, aviso de antemano.

88%

Jesús Alijo Lux.

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