Etiquetas

, ,


 

400x400

Conocimos a este quinteto de ingleses a principios del 2016, cuando sacaron su primer disco homónimo, la verdad es que aquello fue como una bofetada en toda la cara, hard rock contundente con buenas dosis de rock clásico con influencias clarísimas de Deep Purple, Led Zeppelin o Whitesnake ¿de veras qué éste era su primer disco?, era difícil de creer.

Sonaban como una banda compacta, enérgica, como si tuvieran una amplia experiencia a sus espaldas, pero no, no era así. Te parabas a leer los créditos, y pensabas ¿seguro que sus miembros han estado en otras bandas de renombre?, y no, bueno quizá, su líder Nathan James había cantado en la Trans-Siberian Orchestra y era conocido por su participación en un Talent Show de su país, pero como equipo, ésta era su primera liga.

Recuerdo que a los pocos días de escuchar el primer disco, pudimos disfrutar de ellos en directo, abriendo para The Winery Dogs. El disco estaba a punto de salir a la venta, por lo que pocos de los que allí estábamos conocíamos sus temas así que para la mayoría del público eran unos desconocidos, y me acuerdo de las caras de la gente como diciendo “Quién demonios son estos tipos que suenan así de bien”. Y sí, nos sorprendieron gratamente, los vimos firmes, sueltos y potentes en directo, no eran la típica banda nobel y pisaban el escenario con seguridad. Unos chavales muy jóvenes, pero con las ideas muy claras sobre que música querían hacer y cómo querían sonar. Percusión con una buena pegada, un bajo que acompañaba aunque sin destacar en exceso, una guitarra bastante protagonista y  sobre todo, su frontman, el atractivo ruiseñor rubio, Nathan James, he de apuntar que las féminas estábamos entusiasmadas ante semejante visión y ese derroche de talento vocal.

Y después de este preámbulo pasamos a su segundo álbum, llamado II (¡no vayamos a devanarnos los sesos!), pues he de decir que es un poco más de lo mismo, es la continuación Iógica basado en un sonido muy orgánico nada de dobles armonías vocales, ni coros, una línea muy sencilla con apenas adornos (creo que hay piano en un tema solo), una buena producción y un sonido muy directo. Basado en buenas composiciones de rock, con melodías con gusto, un disco sólido y más comercial, más fácil de oir que el anterior y menos rock clásico, solos de guitarras mucho más cañeros que en el anterior trabajo y una voz más refinada, menos histriónica también, pero sin ceder un ápice de su potencia. Sus virguerías esos quiebros y esos juegos con la voz, esa voz bluesy que sigue presente en este disco y haciéndonos disfrutar enormente. Y es que este chico pasará a formar parte del Olympo de las voces del Rock, no me cabe duda.

Y que le falla a este disco, pues a mi parecer le falte algo de sorpresa. Es un disco que parece perfecto para el directo, marcha, potencia, tiene un par de pelotazos Hell or High Water,  Read All About It, Taking The Blame o el single I Don´t Need Your Loving, pero en general  me deja bastante fría después de varias escuchas. Esperaba mucho más y yo sé que estos chicos pueden hacerlo mejor.

Nota: 7

Alicia Albertos