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No deja de sorprenderme la capacidad de Ted Poley para rodearse siempre de músicos de talento, asegurándose con ello, un producto final de calidad. Por ejemplo: Bruno Ravel, Steve West, Andy Timmons en Danger Danger, o en su faceta en solitario, con composiciones de los hermanos Martin, Pete Lesperance, o también en sus colaboraciones con Vic Rivera. Llámalo suerte, llámalo inteligencia, yo me decanto más por lo segundo y porque quizá, también, Poley es garante de éxito; de ventas no, que hoy ya se vende poco; pero supongo que él es siempre un buen reclamo y eso también es bueno para los demás músicos. No es una excepción, este proyecto, Tokyo Motor Fist, en el cual, el rubio cantante ha conformado una alianza creativa, con Steve Brown de Trixter a la guitarra y coros, y a las tareas de producción. Apoyando en las tareas rítmicas, el bajista, nada desdeñable, Greg Smith (Ted Nugent, Rainbow, Alice Cooper) y otra leyenda a la batería, Chuck Burgi (Rainbow, Blue Oyster Cult, Joe Lynn Turner). Hechas las presentaciones, con este combo de músicos sólo podemos presagiar, que este disco va a ser, cuanto menos, la caña.

Y que podemos esperar de este trabajo: pues Poley es Poley, tiene un sonido único, hard rock melódico de los 80, principios de los 90, no me le imagino cantando en otra tesitura, me vais a perdonar, pero la verdad es que me gusta así, fresco, jovial, cantando al amor, al desamor y al buen rollito.

Y sí, es un subidón de adrenalina, con un montón de temas que aceleran nuestro corazón, y lo ponen a latir a buen ritmo. Abre el disco un trallazo, PICKIN’ UP THE PIECES, con unos riffs de guitarra con aires Leppardianos y un estribillo pegadizo. Seguido por un directo, LOVE ME INSANE, que recuerda a los Danger Danger de la primera época, con sus “uououos” y estribillo megacomercial, todo un himno. SHAMELESS, festiva, también muy DD, me imagino a chicas rubias en bikini y patines por las playas de California. Llegamos a una bonita balada LOVE, perfectamente ejecutada por Poley y es que el cantante impregna a las lentas de una magia especial. BLACK AND BLUE con unos teclados atmosféricos, arranca otro tema enérgico, con una base rítmica con mucha pegada que trasmite muy buenas vibraciones. YOU’RE MY REVOLUTION, velocidad y potente base rítmica, guitarras más afiladas, y un estribillo con mucho gancho, pero dulcificado por la voz de Poley. DONT LET ME GO, guitarras acústicas para un medio tiempo, con arreglos orquestales que le aportan elegancia al tema. PUT ME TO SHAME, cantado con más dureza, es un tema más heavy, con una batería atronadora y donde hay un gran lucimiento de las guitarras, un gran tema. DONE TO ME, donde seguimos influidos por los Leppard, algo más tosco aunque con un estribillo con buena melodía; guitarras y bajos más pesados y total protagonismo de la batería, con un solo de Chuck Burgi hacia el final del corte. GET YOU OFF MY MIND, con una armonía de teclados muy ochenta, es el tema más aorero y un estribillo de lo más coreable, que Poley borda. Como colofón del disco, FALLIN’ APART te sube la energía de nuevo, para dejarte con buen sabor de boca y una sonrisa.

Si eres fan de Ted Poley, este disco te gustará como el que más, si simplemente eres un seguidor del hard rock de los 80, esto te hará pasar un gran rato. A mí, personalmente, Ted Poley nunca me defrauda, ojalá después de escucharlo vosotros penséis también lo mismo.

9

Alicia Albertos