indiceCreo que cuando nos convertimos en adultos, nos avergüenza reconocer que muchas veces nuestros sentimientos son más propios de niños de 6 años que de la edad que realmente tenemos. Aún puedo llegar a recordar la emoción que sentía el día de los reyes magos a comprobar que me habían podido traer en unos tiempos de ciertas estrecheces, o incluso el día de mi cumpleaños. Esa sensación de ansiedad que intentas disimular todo lo posible cuando llegas a ser adulto y que nos impide mostrar al exterior para no parecer infantil. Ese brillo en los ojos de mi hijo cuando se levanta el día siguiente a Papa Noel a ver lo que tiene debajo del árbol, eso creo que deberíamos conservarlo por muchas decenas de años que cumplamos… y es que no hay nada más conmovedor que descubrir a veces el niño que todos llevamos dentro…

Ese brillo es el que aparece en mis ojos solo muy de vez en cuando, al estrenar móvil, televisión plana aún más grande que la anterior, la PlayStation 4, un viaje al extranjero o cuando llega a mis manos algo de música de algún grupo largamente esperado. Y reconozco que cada vez me ocurre menos veces… quizás la saturación musical, el llegar a no apreciar la diferencia entre disco físico o una copia digital… no sé, quizás solo me ocurra a mi todo esto porque soy un tipo raro. Pero cuando oigo algo que se parezca vagamente a Work of Art, de largo mi banda favorita de la actualidad, ese brillo en los ojos nace para no irse hasta mucho tiempo después. Y es que después de las escuchas debidas a este nuevo trabajo de Lionville puedo afirmar que los fans de WOA estamos de enhorabuena. Es lo más parecido que oirás hasta que los originales vuelvan de su retiro y nos aplasten con otra obra de arte después de sus tres anteriores trabajos. Seguramente compartir vocalista ayude en mucho. Y es que contar con Lars Säsfund es demasiada ventaja para poder competir en igualdad de condiciones. Quienes me conocen, saben que llevo mucho tiempo diciendo que para mí es el  mejor vocalista del mundo en estos momentos.

Ya sé que hay muchos que gritan más, que poseen más registros de octavas, que tienen voces más cálidas para el AOR, pero como cada uno tiene su propia opinión, la mía es que este tío es capaz de bordarlo con WOA, Lionville, con Enbound o con el musical de Queen donde ciertamente lo bordó. Para mi tiene todos los registros imprescindibles en el género… vocaliza, sube y baja de tonos con una facilidad pasmosa y cuando tiene que cantar en un tono alto estilo Steve Perry o Toby Hitchcock llega sin problema alguno. Estamos ante unos de los mejores… a veces llega a ser insultante su calidad y preciosidad en su tono vocal. Luego tenemos Stefano Lionetti que cuando se pone a componer temas de gran calidad, lo cierto es que se le caen de los bolsillo canciones que encajan a la perfección con este bien llamado estilo AOR. Estamos ante un compositor de primer nivel y se nota en trabajos como este donde todo le ha quedado redondo.cat_album_image3_the-band_3_58500f35dfcf0

Y es que esto está lleno de joyas, empezando por I will wait un tema asombroso con gran protagonismo de las guitarras al inicio, hasta que desde el fondo del pasillo aparece Lars con lo que todo parece tranquilizarse para que nada nos pueda distraer y concentrarnos en su bello tono vocal. El sonido se vuelve acústico con arreglos en segundo plano hasta volver a estallar el sonido eléctrico envolviéndolo todo en una combinación sensacional de talento inmenso. Lo primero que se te viene a la cabeza es que estás oyendo el cuarto álbum del otro grupo de Lars y es que muchos grupos ahora copian ese sonido que saben que les dotara de una calidad fuera de toda duda… es curioso que copien a los que copiaban a Toto… en fin

Show me love viene con la tranquilidad que envuelve todo buen corte de melodic rock en el que el in crescendo va según avanza el minutaje del tema hasta el fabuloso estribillo que nos provoca placeres inenarrables. Quizás algún día no nos dejen disfrutar de tanto placer envuelto en música si no eres mayor de edad… como el slogan del chocolate Lindt, esto es placer adulto. Sin tiempo para tomar aliento, nos llega Bring me back our love una mezcla de medio tiempo con toques más dinámicos que nos llega a emocionar a la hora del estribillo, bello hasta límites insospechados. Y es que amigos míos, cuando algo tiene calidad dentro del género que estamos analizando se nota a la legua. Seguramente cuando la gente de Amazon me traiga este disco entre otros como lo último de Magnum, o lo último de Pride of Lions, el transportista llegará con pantalones vaqueros elásticos y el pelo cardado al modo ochentero. Es lo mínimo… Porque la verdad es que resulta un placer, una satisfacción oír discos con estos niveles de talento.

Entre la mediocridad reinante, y la falta de medios para hacer discos a la altura mínima por la falta de ventas reales del formato físico, siempre resulta reconfortante que un puñado de genios de este estilo musical se empeñen en no dejarnos huérfanos de novedades y tengamos que ir a la estantería a oír discos de hace 35 años. Heaven is right here si lo traduces resume lo que trato de decir. Uno se siente en el séptimo cielo oyendo medios tiempos como este. Y si lo canta este genio de las cuerdas vocales el confort es mucho mayor. Allá por el minuto 3:40 sube tantos tonos que francamente creo que alguien le pisaba un callo del pie en ese momento y el grito de dolor quedaba tan bien que lo han dejado como parte de la canción… o que sabe cantar 7 tonos por encima de la media que también podría ser…

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El tema que da título al disco A world of fools es, aunque lo nieguen cien veces, puro Work of Art más allá que compartan vocalista. Todo, absolutamente todo es igual a cualquier tema de la mejor banda del AOR actual, lo cual para aquellos que somos seguidores, lejos de molestarnos, nos provoca el brillo en los ojos del que os hablaba antes. Súper tema que oigo una y otra vez. Si no fuera porque todavía no os he explicado el tema Paradise que viene más adelante, os diría que es el mejor tema del disco, algo realmente difícil de escoger dado el nivel general del disco. One more night sin embargo suena más como los dos primeros trabajos de ellos mismos, lo cual resulta magnifico.

Toda la melodía es aplastante en niveles de calidad y composición, además de un solo pleno de calidad, fantasía y estética. Prodigios Lionetti se llama la tienda… calidad a buen precio podría poner en su eslogan. All I want sigue la estela del tema anterior, buenos estribillos, llenos de melodía, coros bien pensados y guitarras en modo talento absoluto. Y no es por insistir, pero el protagonista absoluto es sin duda el vocalista, sobresaliendo con gran autoridad durante el tema. Señalar el gran trabajo del bajista Giulio Dagnino que gobierna el tema con una gran precisión haciéndose notar a oídos bien entrenados, mención aparte algunos lucimientos de Lars soberbios.

Hasta el solo resulta impactante. Livin´on the edge con una estructura melódica absolutamente sobrecogedora, todo aquí brilla con luz propia, absolutamente todo. La guitarra marca el camino al instrumento principal que son las cuerdas vocales, un sonido de batería espectacular, y unos coros en los estribillos que cuando llegas a aprendértelos los cantas a pleno pulmón, preso de una belleza superior a la media. Un  muy buen tema que no debe resultar nada fácil de componer desde el reino de la nada absoluta. Estos tipos no tienen miedo al síndrome del folio en blanco. Dotan de luz y color cada uno de los temas de un disco que luchara firmemente por ser elegido uno de los mejores del año 2017.

Our good goodbye sonido Toto descaradamente lo cual implica la opinión sobre copiar a los mejores. Para mi está muy bien, sobre todo cuando este tema parece cantado por Stefano, cosa que desde los datos que nos proporciona Frontiers no viene especificado pero vamos, que estoy casi seguro que es él. Stefano Lionetti que además canta muy bien por cierto. Los coros del segundo plano parecen sacados de cualquier tema del disco Tambú de Toto.

Y atención que suenen las fanfarrias, las trompetas largas con banderola en los extremos esas que preceden al desfile de elefantes de cualquier película de Disney, porque por aquí aparece Paradise, y no es que sea el mejor tema del disco, es que es el mejor tema de lo que va de año… y de muchos anteriores. Aquí hay que detenerse a analizar esto porque puede parecer grosero afirmar cosas como esta… pero es que esto está muy bien hecho.  Pasaría a la final en Masterchef con el beneplácito del jurado que sonreiría satisfecho ante la monumental descarga de talento que atesora este producto. Coros del señor Lionetti en segundo plano, la voz de Lars apareciendo como ese vampiro que aparece de repente desde la oscuridad más absoluta para devorar tu alma, esa que dice mi admirado Lolo que se va un pedacito de ella con la escucha de cada tema de este disco.

He tenido que oírla 3 veces seguidas antes de escribir sobre ella. Reconozco que la baba cayendo sobre el teclado me impedía concentrarme en los niveles mínimos exigibles para poder escribir algo coherente. Pura delicia sinfónica para los paladares más exigentes. Veo acercarse las notas musicales con alas de mariposa a mis oídos y solo puedo poner cara de asombro ante la calidad que tengo delante. Hacen falta muchos años para componer temas así. Es como el maestro cristalero que te fabrica un ángel con alas de colibrí en tres tonos azules desde la sapiencia más absoluta. Tema que no consigo sacarme de la cabeza. Image of your soul me devuelve a la realidad y es que no es posible componer temas como el anterior aunque solo sea para prevenir tu salud mental.

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Ciertos cerebros no están preparados para recibir tanto estimulo placentero, y es que resulta lógico que los orgasmos no estén diseñados para ser disfrutados durante demasiado tiempo. Sería imposible de soportar, aunque el tema raya en un nivel altísimo sin duda a la del resto del disco. Un pequeño duelo  de teclados y guitarra para saber quien la tiene más larga. Y esto llegó a su fin, dejándonos un pequeño sentimiento de soledad, como que alguien muy querido te dice adiós, hasta mañana. Lo bueno es que en el nuevo día podrás disfrutar otra vez de su compañía en este pequeño pueblo, en esta villa repleta de talento, en esa ciudad llamada Lionville… allí donde tu alma querría estar sin duda alguna…

9´5

Whizard