descargaDavid A Saylor nació el 15 de enero de 1963 en Usa y se trasladó al Reino Unido a principios de 1980 para concentrarse en su carrera musical, tocando pop new wave y al frente de varias bandas de rock melódico en Birmingham y el área de Midlands. En 1987, David co-formó la banda de PUSH del Reino Unido y estuvo muy cerca de llegar a un acuerdo importante con una gran discográfica. La década de 1990 se produjo un cambio para él en una dirección nueva de música y encontró el éxito como artista en solitario en los territorios de habla hispana y logrando concesiones de la música y discos de oro.

Cuando nos invade la nostalgia los sentimientos afloran.  ¿Podríamos convertir la poesía en música?  David es la respuesta. Es tan bonita que si la noche de tu cuerpo acepta el día de mi piel, no dudaría en componer un atardecer contigo y recitarlo cada mañana.

Se me abre una brecha en el fondo de mí que no se puede explicar, es como un conjunto de palabras o versos,  una composición poética y que se repite una y otra vez. Es pura cadencia con voces dobladas y donde el estandarte se llama EMOCIÓN.

Me deja henchido de amor, repleto de ardor, obsesamente mórbido por la devoción.

Su música va a encantar a todo aorero y estoy seguro, es tan intenso y preciosista, el cual pone pasión en cada nota y demuestra que pocos cantantes son capaces de expresar tanto con su voz como él.

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“Feeling man” está tocando a cada pared para que vuelvas a sentir latir ese trocito de tu cuerpo que tanto nos da. su sentimiento se queda a vivir en tu mente para caer en cascada por todo tu cuerpo con unos coros hechos para amar, sentir y desear vivir. Hay una cita preciosa que es perfecta para este momento…” La música es el mejor medio que poseemos para digerir el tiempo.”.

Déjate hechizar y reconcíliate contigo mismo, lo único que puede sanarte es la música.

Su voz, llena de misticismo,  tan aterciopelada que me deja loco. Cierro los ojos y me dejo llevar con tanta pasión que algunos me dirán estás loco!!. Loco sí pero por un arte que SAYLOR convierte en música y me hace disfrutar un disco de esta manera.

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La delicada luz de la vela es testigo de las horas tirado en los brazos de tu melodía, de las notas de tu cuerpo, del pentagrama de tus labios. Bajo esa vela, esta noche voy a componer una nueva fragancia llamada AOR.

Las legendas no se retiran, se reinventan. Tú te has ido al cielo, y ahora sí tiene todo el sentido del mundo.

Cuando el cielo se convierte en música.  Nunca desaparecerás mientras nos quede ella.

D.E.P.

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Nuestro querido Jose Manuel Alvarez Santos, colaborador de este blog, también quería despedirse.

La soledad es un sentimiento tan particular, que puede asaltarte incluso cuando estás rodeado de gente. David, nos has dejado solos. A todos. Aún no puedo digerir completamente esta fatal y trágica noticia, aún pienso que escribirás un post en el que nos harás ver que todo ha sido un malentendido, que nada de ésto está pasando. Una vez me dijeron que no había nada más falso y mentiroso que el abrazo de un músico. David, estaban equivocados: El músico, en tu caso, dejó paso a la persona, y ésta abrió camino al amigo. Siempre me sentiré orgulloso de haberte conocido, de haber reído contigo, de haber compartido esa pasión irrefrenable por la música que tanto nos da y tanto nos quita.

LIVE4AOR fue el vínculo. Aquel maravilloso acústico que organizamos para celebrar la presentación de la hoy malograda promotora que tantos placeres y tantos disgustos me ha dado, así como la fiesta del programa de radio de mi querido amigo Vigilante, que fue realmente quien te introdujo en los círculos melódicos nacionales. Que nadie se ponga medallas: sin Vigilante, David A. Saylor sería un completo desconocido para los que hoy degustan rock melódico. Muchos hubieran querido hoy volver atrás en el tiempo y estar contigo aquel día, en la sala We Rock, pero el tiempo es una magnitud demasiado caprichosa: cuando se dejan pasar oportunidades, la ocasión muere.

De aquel evento, surgieron amistades y colaboraciones, Indigo Balboa, The Val, la camaradería que nació aquella noche y que gestó temas y sueños. Allí estábamos nosotros, orgullosos, acompañados de un puñado de amigos que quisieron acercarse a bañarse en la luz del genio.

Nos has dejado demasiado solos, David. Se ha apagado tu talento, y eso es algo que me enfurece. Pude comprobar hace escasos quince días, en tu localidad de residencia, en tu Birmingham, cómo te las gastas con los amigos, cómo nos arropaste para hacernos sentir únicos, cómo cantabas para nosotros, exclusivamente, esos temas inmortales de la Motown mientras a nuestro alrededor tus convecinos festejaban, bebían y mataban el tiempo. Yo, mientras, acunaba cada estrofa, aplaudía cada final, y sonreía. Porque me sentía genial escuchándote cantar.

Gracias por todo lo que nos diste, David. Gracias por tu música, por tu tiempo, por tu presencia. Que cada uno sienta esta inmensa pérdida como quiera. Nadie va a venir a decirme cómo debo sentirlo yo.

Hasta siempre amigo. Cuídate.

Rocky