1235431_647063695326029_1909994103_n-500x500-300x300Las redes sociales son una potente herramienta, cuando saben utilizarse adecuadamente. En el caso de los músicos, y los admiradores de su trabajo, hemos venido asistiendo en los últimos tiempos a una suerte de retroalimentación maravillosa. La cercanía que imprime la interacción entre músicos y compradores potenciales hace que, en estilos minoritarios, el ofrecimiento de un trabajo discográfico se convierta en realidad, al margen de distribuidoras y productoras. Es la magia de Facebook, para bien o para mal.

Claude Weisberg es uno de esos músicos que ha sabido encontrar su mercado entre su lista de amigos en la red social por excelencia. Ha cumplido su sueño, dando vida a su música, a través de colaboraciones profesionales puntuales con todos los más grandes artistas del género, siempre no más lejos de un ligero clic en el botón derecho del ratón o unas palabras apresuradas en un chat. Hablamos de construir una obra desde unos cimientos ideales, personales, pequeños pero firmes, para rendir un sentido tributo a toda esa pléyade de rutilantes estrellas que anduvieron el camino antes que nosotros, todos aquellos que escribieron las páginas gloriosas que jalonan el anecdotario vital del Westcoast y el AOR.

Claude Weisberg pertenece a esa nueva generación de amantes del sonido californiano por excelencia, melómanos cuasi obsesivos, que cuidan con auténtico fervor que la llama no se extinga nunca. Es sencillamente maravilloso cómo la música se abre camino entre la indiferencia y la incomprensión para continuar dándonos lecciones de superación día a día.
‘Newest Things’ viene a ser la culminación del sueño de este vocalista genovés, sueño que comenzó a hacerse realidad a través del pequeño aperitivo que pudimos degustar en 2011 bajo el nombre de ‘Here I Am’, toda una declaración de intenciones, y que tuve el tremendo placer de reseñar también para Viriaor en aquel entonces.

Tras muchas y variadas vicisitudes tanto personales como profesionales, de las que hemos ido teniendo noticia obviamente a través de la red de redes, Claude Weisberg pone sobre la mesa un set de temas realmente cuidado y remarcable, con momentos deliciosos y una indudable intención de hacer partícipe al oyente de su personal visión de lo que debe ser el Westcoast moderno. No faltan, lógicamente, referencias a bandas seminales, como Toto, Chicago, incluso la Average White Band. No faltan tampoco alardes instrumentísticos de alta escuela, no en vano Weisberg cuenta de nuevo con una pléyade de músicos ya conocidos dentro de la escena, en una suerte de Quién es Quién absolutamente demoledor: Herman Furin y Robert Sall, Andreas Tillborg, Federico Pergolesi, Michael Landau, Robbie Buchanan, Jimmy Haslip, Andrea Di Puccio, Emiliano Gimenez y Charlie Giardina,Alexander Kronbrink, Andrè Theander, Massimo Bozzi, David Diggs, Michael Thompson, Jean Michel Byron, resulta una lista abismal y mareante, que sólo puede significar que Claude Weisberg ha sabido buscar bien y entresacar de su particular mundo onírico todo lo que su férrea voluntad (y su economía, supongo)le han permitido.

“Julianne” nos otorga los primeros momentos de solaz, cumpliendo el axioma de que los temas con nombre de mujer son siempre más dulces. AOR de mucho recorrido, provisto de concomitancias inevitables con el sonido Work Of Art. Gran solo de guitarra, a cargo probablemente de Robert Sall. Nos adentramos en el segmento más vintage de la mano de “White Horses”. Si se me permite, incluso me trae a la memoria a los trabajos de solistas como Tony Sciuto o Gino Cunico. Nótese que en los setenta se editaron cantidad de redondos hoy de referencia para cualquier aficionado medio/alto al estilo cuyos intérpretes eran italianos o directamente tenían raíces transalpinas, y Claude Weisberg lo sabe a la perfección. Esos sintetizadores emulando el sonido setentas me vuelven loco.

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Nos vamos con la que da título genérico al trabajo, “Newest Things”, una delicatessen de lite AOR que cuenta con los aportes geniales de Michael Landau y Robbie Buchanan. Es quizá muestra y ejemplo de lo que nos quieren mostrar Weisberg a través de sus ojos, la letra es completamente autobiográfica. De nuevo el nombre de una mujer se nos cruza en el camino, en este caso es “Emilie” quien llama a las puertas de nuestro corazón. Smooth Jazz con muchisima clase, mezclado con algo de AOR, y una aportación preciosista de saxo a cargo de Anders Sjögren. Los riffs de guitarra son absolutamente arrebatadores, obra de Alexander Kronbrink (Sonic Station). 

Más clara veo la escuela Smooth y fussion de “Lost In You” donde se nos regala una clase acelerada de bajo eléctrico a cargo del maestro Jimmy Haslip. Sección completa de viento, muy interesante.

En “Swedish Eyes” podemos disfrutar de la sección rítmica al completo de los argentinos Flamedown, pero se me antoja un medio tiempo un poco falto de ritmo, desganado, sin tensión.

“Hard Times” trae la refrescante noticia del aporte en voces secundarias del genio Massimo Bozzi, un intérprete venerado por aquellos que tenemos unos cuantos discos comprados a nuestras espaldas, comprados casi sin información y cuando no existía Facebook ni la Wikipedia y había que investigar. Me encanta el groove de “By Heart”, muy en onda Ole Borud o Tom Hansen, Westcoast moderno con muchos toques jazz. Guitarras a cargo de Andrè Theander.

“The Other Side Of Me” es una ocasión especial, no en vano puedo disfrutar del piano del maestro David Diggs. Qué diferencia entre las voces de Claude Weisberg y Jerome Nigou. Claude no es precisamente un vocalista especialmente dotado, simplemente cumple, y cuando contraponemos sus capacidades a las de otros con más registros, la comparación es injusta, pero evidente.

“Men Without Souls” nos trae de vuelta al sonido Toto, y es inevitable echarse las manos a la cabeza: Robbie Buchanan, Michael Thompson y Jean Michel Byron conviviendo en un mismo tema. Gracias, Claude, por este regalo para los oídos. Mi corte favorito del disco sin ninguna duda.

Vamos con los tres cortes finales, una versión dueto de “Emilie” acompañado del vocalista Andrea Sanchini, quien ya hiciera sus primeras apariciones en aquel inmenso ‘Thousand Things’ editado en 2004 por Marco Taggiasco, otra de las vacas sagradas del nuevo Westcoast. “Goodbye (Song For My Father)” es seguramente un tema especial para Weisberg, dado el fallecimiento de su progenitor, que dio paso a una etapa muy dura en su vida. Semi acústico, con un extraño tratamiento de la voz que me hace pensar en una demo, y las guitarras de Andrea Di Puccio y Adriano Arena.1388757370_artist_3250187-1388757362

Finalizamos con el buen sabor de boca que nos deja el homenaje que dedica Claude Weisberg a los fallecidos hermanos Porcaro, un tema de escaso metraje, orquestado, bajo el nombre de “The Men (Who Shuffled The Sky)”.

Si habéis sido capaces de terminar esta lectura, supongo que es porque de alguna manera he conseguido atraer vuestra atención. Dirigidla ahora hacia el verdadero protagonista de esta reseña, Claude Weisberg, y su trabajo, y dadle una oportunidad a el y a su música.

8´7

Rocky