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Lo cierto es que cuando uno se pone enfrente de un teclado para intentar transmitir las sensaciones que nos ha dejado un disco en concreto, empieza a descubrir las carencias que encierran el uso del lenguaje escrito. Por mucho que nos esforcemos en intentar convenceros que tal o cual tema nos ha provocado sensaciones placenteras tan cercanas al éxtasis, si no estáis ahí para oírlas con nosotros, es prácticamente imposible que lleguéis a sentir algo parecido. Si, ya sé que ya existen por ahí e-books con libros de fantasía que llevan banda sonora y sonidos incorporados pero para este trabajo en concreto, solo podréis comparar el día que os llegue este trabajo y podáis oírlo a la vez que lees estas modestas impresiones. Y es que este es un trabajo hecho para que el oyente disfrute, y mucho. Es un disco tan bueno, tan jodidamente bueno que todos aquellos que aprecien el buen melodic rock caerán rendidos a sus pies. Bueno, casi todos, que también existen amargados Calamardos que nos quieren convencer que su amargamiento es algo idílico, y casi nos prohíben disfrutar de lanzamientos de esta calidad. Ellos se lo pierden. Me importa cero…

En este cuarto lanzamiento de este gran grupo han puesto las cotas de calidad casi a niveles inalcanzables para futuros trabajos. Y eso que sus anteriores trabajos ya contenían joyas como Just another night o Below the belt entre otros en su aclamado Crossfire, temas al límite de la genialidad mezclados con lo soberbio. Pero no sé si será por aquello que siempre disfrutamos un poco más con la novedad, en lugar de apreciar lo antiguo, quizás este disco me guste un poco más que todos los anteriores. Y hay que ser muy atrevido para decir algo así después de las 3 joyas pretéritas que publicaron. Pero creo sinceramente que han optado por un AOR algo más melódico, un AOR tirando hacia el sonido americano que practicaban hace más de 30 años gente como Outside Edge, Signal, incluso Airrace con su insuperable Shaft of light. Y eso hoy en día es como un soplo de aire fresco ante tanta oferta de AOR escandinavo, que yo personalmente valoro y disfruto, pero que de vez en cuando vienen bien estos sutiles cambios para disfrutar del AOR a modo completo. Tiempos de los mejores Survivor, King Kobra, Unruly Child o los primeros Bon Jovi quizás jamás vuelvan. Se venden pocos discos, y a los conciertos apenas van 100 personas en el mejor de los casos. Así que tiene mucho mérito que salgan discos como este Silhouette donde además tiene unas cotas de talento pocas veces vistas en gente tan joven.

No puedo dejar que se me olvide reseñar el nivel que muestra este guitarrista Enzo Almanzi, y es que en todos sus trabajos siempre me acaba dejando con la boca abierta. Es un animal, y francamente tener a alguien tan bueno en un grupo melódico no deja de ser una sorpresa ya que el estilo no está de su parte precisamente. Es fácil resultar cómico hacer un solo abrasador, en un tema del estilo al Missing You de John Waite, y sin embargo consigue que deje por un momento de prestar atención al punto de cocción de los tallarines cuando le oigo expresarse con tanta superioridad con respecto al resto del grupo. Es increíblemente bueno. Por cierto para aquellos que no lo sepan, esta banda está formada desde el 2008 en Australia por los hermanos Jules y Xavier Millis en las vocales y teclas respectivamente. Y viendo su trayectoria la verdad es que no han dejado de crecer y mejorar día tras día.

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Este trabajo se abre con Stranded, con un juego de teclado y guitarra que te recordará irremediablemente a los Airrace ya mencionados. Es de una calidad asombrosa, coros bien pensados, muy melódicos y un estribillo realmente apasionante. Es difícil ponerles algún pero a semejante trabajo tan bien hecho. Te hace echar la cabeza un poco para atrás, como a la defensiva. Y es que oír algo tan bueno ya desde el inicio es para ponerse a desconfiar. El resto no creo que sea tan bueno… es fácil caer en errores como este. Discos con un par de temas o tres a lo sumo está llena la galaxia. Pero claro, resulta que oyes el teclado de Surrender my heart y empiezas a preguntarte si no estarás delante de algo grande… bahh!, no creo que el resto sea tan bueno…!- pero no puedes evitar entrecerrar los ojos de forma involuntaria… como si así oyeras mejor… es increíble la mente humana, como trata problemas complejos. El tema es inconmensurable, todo deslumbra a una altura mayúscula, y después de escuchar discos, y discos y más discos, resulta que te das de bruces contra un trabajo que no puedes clasificarlo como cualquier otro.

Estamos ante algo que perdurará en tu recuerdo. El solo de este tema a cargo del Sr. Almanzi, inalcanzable para muchos guitarras que pululan por el mundo. Estribillos pletóricos de la melodía que te receta el médico cuando estás a falta de vitamina D, en fin, que no puedes dejar de escuchar temas como este y permanecer impasible. Y claro, llega una de las joyas de la noche… y es que escuchar Living for the night una sola vez te va a resultar imposible. Aquí todo luce con una decoración llena de lujos en forma de acordes en segundo plano, teclados como se metían de adorno en el AOR americano ochentero como los primeros discos de Nightranger, que a mí personalmente me hacen transportarme hacia tiempos 30 años más joven. No puedo evitarlo, debo oírla otra vez, mi mente ha retrocedido tantos años que me hago con el viejo boli BIC con el que rebobinaba una y otra vez las cintas de casette para poder oír otra vez este tema… pero al final despierto de mi hipnosis singular para darme cuenta que el botín se encuentra a un solo click. Vuelvo a oírla.

Last chance for love tiene todo el decálogo del AOR que te enseñan en colegios tipo Hogwarts de magia musical, y es que seguramente este tema ya lo habrás oído antes en otros discos, en otros grupos. Es como el golpe de derecha en el tenis, todos los jugadores lo tienen, y este tipo de temas te lo enseñan a componer desde muy pequeño. Me gusta todo, desde el principio hasta el final. La guitarra parece mecer la voz de Jules, las teclas acompañan en segundo plano y los coros muy medidos para gustar a grandes y pequeños. Temazo. Wild at heart con la guitarra desatada de Almanzi resulta un poco más Hard, pero sin salirse del tono melódico del disco. Funcionará bien en directo en caso que se decidan tocarla, con giros y pequeños parones a cargo de la batería. Resulta un vehículo de lucimiento personal tanto para el batería como para el guitarra. Llega Damage is done un tema tranquilo sin llegar a ser un medio tiempo, los 80’s han llegado para quedarse, sin duda son un estilo en sí mismo… quien iba a decirlo hace 30 años. Es curioso cómo se añoran los buenos tiempos. El tema, fabuloso, guitarras con menos distorsión, decoran el salón, llenan de buen gusto la habitación con un sonido realmente mágico, unas formas de entender la música que casa realmente con mis gustos. El solo de guitarra es tan bueno que te preguntaras por el número de dedos que tiene este tío en su mano.

Y atención señoras y señores que llega posiblemente el tema estrella de la noche… y es que Game of love esta tan fuera del alcance de casi todo el mundo – salvo que seas Work of Art – que eclipsara a casi cualquier tema melódico que salga en 2016. El tema me vais a permitir que divague un rato, pero me suena a muchos temas del segundo disco de WOA. Los coros entre medias, giros musicales, hasta coros… fijaros bien que no creo estar volviéndome loco. En fin, que esta gente está tan dotada, que cuando deciden sacar un tema al estilo del AOR sueco o noruego simplemente es que lo hacen mejor que ellos, salvo la excepción antes expuesta. Estos juegan en otra liga, creo que son demasiado buenos y aún no lo saben. Que temazo dios mío. Otra vez un maldito solo que me vuelve a dejar con la boca abierta. Y lleva varios el desgraciado este.

Qué nivel de talento. Waited indicado para lucimiento del vocalista, dejándole solo con la única ayuda del bajo y batería, llega a emocionarte a la hora del estribillo, bien pensado y el solo otra vez soberbio. No es el mejor del disco pero mola. Smile for the camera llega cargado de puro sonido AOR directo hacia tu corazón. Y es que estos chicos saben componer para aquellos que amamos este sonido. Han salido muchos discos este año y dudo si existen muchos superiores a este. Ahora mismo solo se me vienen a la mente Seven o The Defiants, pasando por Wild Rose o DGM. Entre estos posiblemente salga el disco del año. Cierran con Sleeping with the enemy un trallazo para lucimiento del guitarra por si no había quedado claro quién es el que está dotado del mayor nivel de talento. El solo resulta insultante para aquellos que hemos cogido alguna vez una guitarra. Llegar a hacer algo como esto, simplemente me llevará los próximos 20 años de mi vida, 8 horas diarias, así que me temo que jamás llegaré a tocar así. Los estribillos otra vez geniales, el sabor de boca que me deja resulta inmejorable.

En resumen, estamos ante uno de los posibles discos del año, un cañonazo para tus sentidos si amas el sonido AOR, especialmente el AOR americano que para aquellos que no lo sepan no es el que se hace hoy en día. A mí personalmente me ha encantado, pero como os decía al principio, desde la lectura no os vais a poder hacer idea de la magnitud de este disco. A mí me ha parecido realmente asombroso…

 9,5

Whizard