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¿Ya ha pasado un año? Si parece que sigo en la sala Jimmy Jazz de Vitoria en un concierto eterno…

¿Qué, otra vez vas a ver a Y&T? ¿No fuiste el año pasado a verlos? ¿Y el anterior? ¿Y el anterior?…La gente “normal” puede llegar a pensar cosas del tipo, “vaya unos tíos tontos que todos los años van a ver lo mismo”, “si no tienen nada nuevo”, “siempre la misma película”…Sí, estoy de acuerdo en que esa película siempre tiene el mismo argumento, intensidad, fuerza, entrega, sudor, aplausos, sonrisas, ROCK!!!

Si vivir esas sensaciones no fueran suficiente, esa gente “normal” no sabe que en cada ocasión las escenas son distintas, ya que siempre cambian, y de manera notable, el repertorio. En definitiva, que cada concierto de Y&T es como un capítulo de Juego de Tronos, sabes que algo gordo e intenso habrá, pero no cómo se va a gestionar. ¿Hay algo mejor?

En esta ocasión tocaba Madrid, y en la sala But, una sala que para mi gusto es perfecta, tiene buena capacidad, un escenario alto para poder ver bien, y suele tener buen sonido. Entré nada más abrir, para encontrar el sitio perfecto, quería ver en primer plano al nuevo bajista y, como no, al alma de la banda, Meniketti, y a la vez tener buena visión del resto de la banda y del escenario. ¡Lo conseguí!

A pesar del gran hilo musical que había puesto, recuerdo que sonara Mr. Big, Magnum, Night Ranger, Maiden, tengo que reconocer que la espera se me hizo larga, las ganas de que empezara me ponian nervioso.

Pero todo llega en la vida, a las 20:45, y cuando la sala ya presentaba una capacidad más que aceptable, empezó a sonar el sample de presentación del bolo, una locución, perdonadme pero no fui capaz de enterarme de lo que decía, que me soprendió, ya que no sonaron los acordes habituales de From The Moon, con el que solían salir al escenario. Primer cambio.

Y a partir de aquí, y como ésto son solo palabras, vendría lo mismo que todos los años, y la justificación para los normales: Ambientazo desde el minuto 0, una ejecución impecable, gran compenetración de la banda, John Nymann haciendo sus rítmicas, y solos, y jugando con el público como siempre. Mike Vanderhule, sobrio y cuadrado, no se va de rítmo ni un momento. Los temas sonando con una contundencia, un feeling, habituales. y Meniketti, ainsss!!!!!!, qué carisma, como toca, como canta, como lo siente…pues qué aburrido, ¿verdad?

Otra cosa habitual es aceptar las peticiones del público, en esta ocasión hubo dos, Winds Of Change y Lonely Side Of Town, tras sopesar durante un minuto, Meniketti cual hacer, se decidieron por la primera. Sublime. Un momento álgido de la noche, junto a la dedicatoria a Leonard Haze, batería original de la banda, que falleció hace pocos días, Dirty Girl, I Believe In You, Rescue Me, y Forever, por supuesto. Mucha intensidad, más de lo mismo, de poco valorar.

¿Qué fue distinto? El bajista, Aaron Leigh, vaya pegada tiene el tío, mucho más sobrio y contundente con las cuatro cuerdas que Brad Lang, y sonaba más que en otras ocasiones, incluso en alguna que otra canción era capaz de cambiar cositas y meter algun solito. ¿Qué se ha perdido con el nuevo fichaje? Para mi gusto, los coros han bajado un poco de calidad, y la puesta en escena, sobre todo en la participación con el público.

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También cambió el set list, si no se me va mucho la cabeza, aproximadamente la mitad del bolo ha sido distinto a la actuación del año pasado en Vitoria y lo que venían haciendo el año pasado. Y también cambió, que en el primer solo de Contagious, Meniketti se equivocó. Entró mal y no sonó redondo. Es humano!!!!

Y esto es todo, un concierto más de Y&T, lo de todos los años… pero ya estoy deseando conocer a qué ciudad de España me iré al año que viene a verlos.

Set List:

On With The Show.
Lipstick And Leather.
Don´t Stop Running
Dirty Girl.
Mean Streak.
Down And Dirty.
Don´t Bring Me Down.
Winds Of Change.
I´ll Keep On Believing.
Blind Patriot.
Black Tiger.
Midnight In Tokyo.
Take You To The Limit.
Hang´em High
I Believe In You
Contagious.
Summertime Girls
Rescue Me.
I´m Coming Home.

Open Fire
Forever.

Crónica: Ape Navarro

Fotos: Juan Pablo Sacristán