descargaRecuerdo que en el pasado uno se intentaba hacer músico profesional, con la secreta esperanza de hacerse rico y triunfar en esto de la música. Conozco gente millonaria que tiene una piscina dentro de su piscina, un yate del tamaño de un edificio, y más propiedades que años tengo yo de hipoteca. Si eres Beyonce o Rihanna, te puedes permitir esto, si no, pues seguramente iras a ensayar con tu grupo después de haber acabado el turno en algún Mc Donalds de tu barrio. Y es una lástima… los músicos buenos, como las especies en peligro, deberían estar protegidas… suena a tontería, pero decidme cuantas sensaciones te hacen sentir la buena música y cuanto estarías dispuesto a pagar por ello…

Por eso es de agradecer que existan músicos como Frederic Slama, esos amantes sin concesiones de estilos musicales dispares, que a los amantes del Melodic Rock como es su caso y el mío también, pues saca discos y discos sin descanso, dejándonos en ocasiones obras tan buenas como esta que nos ocupa. Y ganará poco dinero con esto, no me cabe duda, pero estoy seguro del tipo de sonrisa de satisfacción cuando abra el precinto de su nuevo CD, lo meta en el HiFi, y pueda comprobar el resultado de su ingenio. Y reconozco que le envidio por hacer esto.  Además tiene el privilegio de saber rodearse de gente a la que admiro desde hace muchos años, así que el tamaño de mi envidia es aún mayor. Si tengo que escribir la lista de genios que le rodean, en vez de una reseña, va a parecer una guía telefónica así que vamos al lío…

El disco se abre con The smartest gil in L.A, con Jeff Scott Soto en las vocales, en un estilo Talismán o W.E.T. que tan bien domina. Arreglos en segundo plano, guitarras tranquilas pero adornadas al fondo con guirnaldas y farolillos de colores, lo que aumenta nuestra sensación de calidad y ese toque de buen gusto necesario en las fiestas. Solo decir que veo a Soto algo descafeinado, parece que cante sin ganas, como ese funcionario de Correos que pone sellos con falta de intensidad. El tema aun así no está mal.

Paso que viene el genio, por favor apártense, échense a un lado que no queremos estorbar. Y es que contar con Steve Overland en The Locked soul es un lujo parecido a contar con Cristiano Ronaldo en una pachanga de pueblo. Este hombre esta tan por encima de todo vocalista conocido en el rock melódico, a excepción de Steve Perry, que cualquier cosa que toca lo llena de luz y de color. Convierte un cuadro en blanco y negro en un Velázquez a la altura de La rendición de Breda. El tema lleno de melodía, clase y buen gusto, por la calidad descomunal que atesoran sus cuerdas vocales forradas de terciopelo negro, dan como resultado un tema de los mejores jamás compuestos por Slama. Hasta el solo de guitarra brilla con luz propia en un tema que recordarás muchos años. Gran estribillo, poco me queda por añadir, puro AOR como su nombre indica.

Y cuando aún no nos habíamos repuesto del subidón de oír a Overland, nos encontramos a otro de los grandes de los 80´s… Y es que quien no conozca los discos de Storm, 707, Two Fires o The Vu entre otros, no sé a qué demonios espera para saber quién es uno de los mejores vocalistas de todos los tiempos. Estos grupos forman ya parte se la historia del AOR y además de la historia buena. Slama sabedor de esto, ficha a Kevin Chalfant en un tema donde despliega sus facultades vocales intactas a pesar del paso de los años. Siempre es una alegría oír a este hombre, y si además lo hace con temas a esta altura, la alegría es doble. El tema en cuestión One foot in heaven es un temazo alucinante que seguro hará recordar a más de uno los tiempos donde cada disco que sacaba este genio, era recibido por la impaciencia propia del buscador de reliquias que consigue abrir una nueva tumba egipcia. Temazo.

Blueprint for love con el gran Jesse Damon de Silent Rage con ese tono de voz que encandila desde el primer instante, consigue captar tu atención desde el primer minuto. Los estribillos construidos por Slama, además de un difícil y complejo solo de guitarra le dotan al tema de una talla descomunal. Muy buen tema, de mis favoritos sin duda. Desire turning into dust nos trae a otro grande en esto de las vocales como Philip Bardowell, autor de uno de los mejores discos de los últimos años, Place of Power. El tema es de una belleza sobrecogedora, te hará preguntarte que cantidad de musas son necesarias en tu cabeza para componer un tema de esta envergadura. El resultado es colosal. Sin duda no podrás evitar oírla más de una vez como he hecho yo antes de pasar a la siguiente. Es un espectáculo oír forzar la voz de Philip…

slama

Heart in pawn nos devuelve otra vez al gentleman Steve Overland, sin duda un auténtico caballero de eterna sonrisa cuya voz fue tocada por la gracia de los dioses. Además cuando canta temas tan buenos, tan bien compuestos, hay que dar gracias a tipos como Slama que consigue darnos obras de este calibre más allá de sus discos con F.M. o en solitario. Apetece oír el estribillo, y el tema en general. Me imagino un concierto tipo Avantasia con esta colección de artistazos… yo sé de uno que no faltaba a la cita. Gran tema.

Seven storms con Henry Small vocalista de los semidesconocidos Prism, nos trae otro buen tema melódico con especial atención a la guitarra del genio francés. No para quieto. El estribillo carece de la garra necesaria para impresionar a nadie, `pero excepto esto, el tema no está mal. Suena ochentero total. Why girls say no con Rick Riso a las vocales debo confesar que su tono de voz me recuerda a Glen Hughes, es increíble el parecido. El tema bien podría ser cualquier tema del genial bajista y vocalista en cualquiera de sus discos. Sus influencias quedan más que claras. El solo de guitarra realmente bello, con mucha imaginación.

Dangerous fascination trae otro bicho de varias toneladas musicales, y es que Paul Sabu es otro de esos músicos legendarios que todos respetamos. La mezcla de guitarras y teclados resulta fascinante, y si además lo aderezamos con el tono de voz de Paul, el plato resultante no puede resultar más apetitoso. Este tipo sabe cantar por más años que pasen.  Debo decir que si el disco lo hubiese cantado el mismo cantante, me resultaría más plano. La variedad de vocalistas es lo que le da variedad a este trabajo, y es que muchos temas se parecen entre ellos. Y eso puede provocar aburrimiento a largo plazo. Burning rainbows es una delicia instrumental llevada a cabo con sabiduría y buen hacer. Es el tema que oyes tumbado con los ojos cerrados olvidando por un instante todos los problemas que te acechan junto a la cuneta. Está bien tomarse estas pausas de vez en cuando.

No margin for error es uno de los dos bonus track de la versión USA con la inestimable voz de mi adorado Tommy Funderburk haciendo dueto con las hermanas Sarah y Melissa Fontaine de Chasing Violets. Que decir de Tommy…  que decir del culpable de los discos de King of Hearts… esa voz gloriosa que gustará hasta a los más amargados de la vida… esa voz que te atrapa y jamás pienses que olvidarás jamás… ni quieres. Es un lujo al alcance de muy pocos. El tema es de una belleza escalofriante, donde las hermanas Fontaine tratan de salir indemnes ante la dura lucha de cantar con la bestia de las vocales. Pero amigos, aquí el zorro Slama deja para el final el mejor tema de todo el álbum, un tema que por desgracia tendremos que importar desde la tierra de Obama. Y es que poseer este disco sin tener dentro The trail to you heart con la voz de belleza intolerable como es la que posee Tommy Funderburk sería como comprarse un Ferrari sin asientos… como tener un whisky con coca cola sin hielo, como ligarse a la más guapa de la disco, y al llevarla a su casa, despedirte con un simple beso en la mejilla. Este tipo que me atrapo para siempre con sus discos de King of Hearts, reconozco que cuando oigo su tono de voz, algo dentro de mi hace “click”. Es la voz por la que pagaría para grabar un disco entero de melodic rock. Él solo se basta para dotar cualquier tema de una belleza incontestable por sí mismo, solo con oírle se me empiezan a disparar mis niveles de endorfinas. Solo deciros que este tema para analizarlo lo he oído cerca de 10 veces… ¿era necesario…? La respuesta es no… pero hay cosas que no cansan, y oír a este tipo es una de ellas… no existe forma más apoteósica de cerrar un disco… al menos yo no la conozco.

En resumen, un disco que me ha sorprendido dada la poca fe que ya tenía con Slama, y es que gustándome sus discos en general, lo cierto es que me parece que sus discos se parecen demasiado los unos de los otros. Y debo decir que este me ha gustado más de lo normal, lo que dice mucho en su favor. Y el fin de fiesta con Tommy me ha parecido espectacular. Si decido comprarlo, que nadie dude que me compraré la versión americana… prescindir de Tommy Funderburk es un lujo que no me puedo permitir…

8´5

Whizard