descargaIntentar explicar un disco de Avantasia como si de cualquier otro disco se tratara, sería un grave error. Puesto que esta especie de Opera-Metal se trata de congregar a lo mejorcito del metal en cualquiera de sus estilos, y saber escoger el que más se ajusta a cada estrella invitada. Porque participar en un disco del mago Tobías Sammet es algo así como salir en una película de Torrente, seguramente tu papel será eclipsado por el protagonista, pero te da el caché necesario que toda estrella del rock necesita. Muchos como Hietala de Nightwish ni siquiera lo necesitan… pero mola formar parte de la historia… y Avantasia quedará para siempre en la historia. Cada lanzamiento de Avantasia se celebra como un acontecimiento para los que somos fans de este producto absolutamente diferente. Resulta una verdadera curiosidad saber que nuevos invitados asistirán a la fiesta, que nuevos fichajes habrán aceptado formar parte de esta especie de All Stars de la música. Y además de los habituales se han unido varios históricos de renombre mundial. El disco después de innumerables escuchas, me ha demostrado que Tobias es dueño de una mente brillante, un rapsoda peculiar que consigue montar el engranaje perfecto en cada uno de sus temas.

A mi particularmente me parece un genio. Además viendo la gente que es capaz de congregar en cada uno de sus conciertos con Sold Out en casi todos, debería plantearse dedicarle más atención a Avantasia que a su banda Edguy. Es solo una opinión.

El mérito de juntar a tantos vocalistas que harían palidecer al mismísimo guardián de las puertas del infierno, se une además una pléyade de guitarristas que van desde los habituales como Sascha Paeth y Oliver Hartman buenísimos ambos, al ex guitarrista de Kiss, Bruce Kulick cuyo estilo se adapta a la perfección en varios temas.

Mistery of a blood of red rose abre esta pieza de alta joyería musical, tema por cierto que compitió por representar a Alemania en el festival de Eurovisión, single del disco con video incluido y es uno de los temas mas rockeros del disco cantado por Tobias con Sascha en la guitarra solista. Coros perfectos de Amanda Somerville que siempre está detrás de casi todo el tema. Es como ese ángel que está a tu lado acompañándote para ayudarte en los momentos necesarios. Esta chica está dotada de una voz dulce, con energía y un saber estar en directo absolutamente imprescindible, como pudimos ver en su concierto en directo en Madrid. El solo de una belleza sobrecogedora demuestra que hay guitarrista ahí detrás. Let the storm descend upon you es como su nombre indica, una tormenta que se desata sobre todos tus sentidos. Es un tema de más de 12 minutos, y se hace sorprendentemente corta. Goza de esa magia que te envuelve, te hipnotiza como la Cobra que encanta al ratón que piensa cenarse, sumerge todos tus sentidos en una explosión de placer adulto de la que resulta casi imposible salir. Tobías Sammet empieza a cantar con la fuerza de un rinoceronte, después de un prólogo musical solo al alcance de los elegidos, sientes que quieres resistirte, pero cuando quieres darte cuenta, Jorn Lande aparece con ese tono de voz que resulta como una manada de bisontes, si la voz se pudiera visualizar como un musculo, sería como los bíceps de Conan el Bárbaro. Canta su parte con una potencia de fuego desconocida, bestial como suele hacer. El estribillo inmenso, da paso a Ronnie Atkins vocalista de Pretty Maids, cuyo chorro de voz tampoco es que sea menor. Sin duda estamos ante un tema brillante, inmortal, con unos coros deslumbrantes, perfectamente ejecutados. Robert Mason vocalista de Warrant aparece para poner algo de paz ante tanta potencia vocal. Cuando cantan todos juntos la parte principal del estribillo sientes temblar el suelo bajo tus pies… The haunting nos trae a uno de esos invitados estelares que Tobías se saca de la manga y es el mismísimo Dee Snider de los legendarios Twisted Sister. El paso del tiempo tan cruel con algunos, compruebo que no ha hecho mella en su sensacional tono vocal. El tema que podríamos catalogarlo de medio tiempo, en realidad es un tema tranquilo con dos de las voces más poderosas de todos los tiempos. Otra vez el solo de Sascha descomunal, y es que este tipo jamás saldrá en el ranking de los mejores guitarras del mundo, pero creo que no tiene mucho que envidiar a nadie. Seduction of Decay nos devuelve a Geoff Tate, ex vocalista de Queenryche despedido en 2012 después de 15 discos grabados con ellos, y comprobamos con satisfacción que no ha perdido un ápice de calidad en sus cuerdas vocales. Espero que se reconduzcan sus desavenencias que le han llevado a Geoff a demandar a sus ex compañeros. El tema con ese halo de misterio característico de Queenryche, nos demuestra la capacidad camaleónica de Tobías de escribir títulos que encajan como guantes en el estilo de los invitados… sería de mal gusto llevar a tu suegra a un concierto de Pantera cuando ella solo está acostumbrada a Los Panchos, Abba y Julio Iglesias. Tema que encantará a todos los seguidores de esta banda mítica llamada Queenyche.

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Ghostlights nos devuelve al toque Helloween con Kiske subiendo notas altísimas al alcance de muy pocos. Creo honestamente que podría volver a grabar sus 3 primeros discos sin esfuerzo aparente. No ha perdido su angel. Este chico canta con una potencia que hace que Tobías se lo toma como algo personal, obligándole a subir 3 octavas el tono para llegar a su altura… que difícil es cantar como Kiske y salir vivo de ello. Por si éramos pocos, aparece Jorn Lande para dejar absolutamente en una quimera intentar cantar este tema mientras te duchas. A menos que seas capaz de hacer explotar una copa de cristal solo con la voz… Draconian Love es un extraño intento de Tobías de hacer sonar Avantasia como los Rammstein, y es que el pobre Herbie Langhans canta de una forma un tanto peculiar, supongo que por exigencias del guion. Este chico hace los coros junto a Amanda Somerville en directo y lo cierto es que cuando se lo propone es buenísimo. El tema en directo suena realmente bien conectando con el público, aunque lo mejor de este tema es la parte cantada por Tobías. El solo lleno de clase otra vez con Sascha al mando. Es sorprendente como Oliver Hartman casi pasa como guitarra rítmica cuando a mi juicio, es tan bueno como Sascha… en fin, cosas de la vida.

Y al fondo del pasillo aparece Marco Hietala con su eterna cara de mal genio al cantar, haciendo juego con Jorn que a la vez que canta, parece un guerrero vikingo asestando un espadazo sobre la cabeza de un enemigo al que está conquistando. Aunque aquí no cante, solo lo traía a modo de ejemplo. El tema destila puro sonido Nightwish como no podía ser de otra manera y es que Master of the Pendulum parece un tributo a la banda liderada por Thuomas Holopainen, hasta el título parece un guiño descarado. Me parece uno de los mejores del disco, quizás esta apreciación se deba a mi debilidad hacia la banda finlandesa. Ambos vocalistas están sobresalientes en su cometido.

Llega el momento inolvidable del disco… y es que el dueto con Sharon Den Adel en Isle of evermore es algo distinto, puro, bello… las letras de la poesía se ordena de forma pura, delicada, limpia, para ofrecernos un tema que perdurará muchos años en tu memoria. La voz de Sharon procedente desde el más profundo de los reinos de los cielos, consigue transmitir una calidez, un confort que va más allá de nuestra comprensión. Si no bajas más de 10 pulsaciones al oír esto, mi consejo es que vayas al médico más cercano, porque quizás tu problema sea hipertensión incontrolable. La belleza que destila este tema solo es comparable a la belleza de su cara.

Babylon Vampyres con Robert Mason de Warrant y ex Lynch Mob de invitado de honor y lo hace con Bruce Kulick ex Kiss haciendo de las suyas en las guitarras de forma atronadora y rapidísima. Como ha mejorado este tipo. El tema puro Hard Rock, donde ambos cantan con una energía sobrenatural. Los estribillos alucinantes, encantaran a todos los fans de ese Hard Rock americano de mediados de los 90’s. Bestial. Y ojo con el guitarra que seguro que a más de uno le recordará al Vinnie Vincent del Invasion. Los tres guitarras hacen 3 solos distintos entre sí, que dejará pasmados a los amantes del género.

Lucifer saca a la bestia que Jorn Lande lleva dentro. A veces pienso que cuando empieza el tema tranquilo como es el caso, es una persona humana… un mundano que diría cualquier guardián del portal del Inframundo. El comienzo, reposado, es de una belleza solo comparable a ver una atardecer en los Fiordos junto a un fuego reconfortante. El problema es cuando empiezan a desatarse todas las tormentas del Infierno y Jorn comienza a hacer jirones su ropa y se transforma en hombre lobo. Aun así, Tobías se empeña en cantar al nivel del licántropo y eso amigos, está fuera del alcance de casi todo el mundo… Algún día quizás alguien debería tener el respeto que se merece Tobías Sammet cuando se pone a cantar en serio… me parece buenísimo… y llega a forzar su voz a unos niveles de dificultad escalofriantes, solo para no desentonar ante el enjambre de estrellas de las que se rodea en estos inventos. Y aprueba con sobresaliente. Unchain the light está protagonizada por Ronnie Atkins y lo hace realmente bien. Los coros los hace un animal como Kiske que hace imposible que cantemos esta estrofa. Está fuera de este reino. Tobías y Ronnie hacen un dueto realmente bueno, mezclan bien. Las guitarras defendidas por Sascha y Hartman otra vez enormes, dan un punto de maestría para todos aquellos a los que como yo, disfrutan con buenos solos de guitarra además de grandes gestas vocales.

Avantasia

Y atención porque es el momento del maestro… no es el que canta más alto, más fuerte, más salvaje… pero para mí es el mejor. Los 23 discos que tengo de Magnum además de proyectos de Hard Rain o sus proyectos en solitario corroboran que mi fascinación por la voz de este hombre va más allá de enamoramiento espontaneo. Creo que a Tobías le pasa algo parecido. En su concierto en Madrid solo le faltó abrazarle y darle un sonoro beso en la frente. Hizo el ademán de quitarse el sombrero cuando cantaba The Great Mystery y no le faltaba razón. A restless heart and obsidian skies es otra obra maestra cantada por este viejo duende sabio de voz inmortal que permite su lucimiento personal. Bob Catley canta con la facilidad con la que uno monta en bicicleta, pasan los años y su excelente tono de voz permanece intacto. Y eso que el Gran Cañón del Colorado era solo un riachuelo cuando empezó a cantar. El comienzo del tema con esos acordes de teclado procedente de la inspiración de algún dios germánico, son bañados por el encanto de esa voz que por más que lo intento no puedo apartar de mi mente. Los coros de Amanda Somerville solo realzan la belleza de este tema lejano, fuera del alcance de los niños como las cajas de medicinas. El estribillo pleno de facultades melódicas podría haber pertenecido a ese mágico álbum de Magnum llamado Wings of heaven. Y es que apetece ganarse unas alas para poder volar escuchando temas como este. Es un placer tan desmesurado que me he propuesto oírlo solo de vez en cuando. Disfrutarlo de forma continua puede hacer que dejes de valorar otros discos claramente inferiores. La perfección tiene un límite. Aquí el solo de guitarra de Bruce Kulick es asombroso, técnico y realmente bello.

Wake up to the moon es el tema extra en el que cantan todos los invitados, bello hasta decir basta, deja un poco de lado el metal más extremo y se acerca al rock más accesible, con un estribillo amable y cercano. Los solos de guitarra siempre al acecho, adornan este tema que sabe a despedida… a un hasta luego,  a la frase que dijo Mc Arthur en Filipinas con ese histórico “Volveré” y que tan bien copió Arnold en sus Terminator. Estos son los tipos de discos que quizás a la gente que no ame este estilo de Rock no llegue a su corazón, quizás lleguen a apreciarlo pero jamás llegaran a entender lo que sentimos los mundanos que si lo hacemos… quizás los guardianes de las puertas del inframundo tampoco lo hagan… bastante trabajo tienen con evitar que los demonios salgan del Oblivion… seguro que ganas no les faltan… dudo mucho que tengan estas obras maestras por allí…

9

Whizard