1280x1259Dentro de los experimentos musicales que nos brinda Frontiers, aquí tenemos la última propuesta, que esta vez, debe llamar la atención a los más metaleros del lugar, en concreto a esos seguidores del Heavy más clásico y si queréis apuntar más, a aquellos fans de DIO, especialmente en aquella época en la que sacó su segundo trabajo (que da nombre al proyecto que hoy toca analizar, The Last Line).

Liderando esta apuesta tenemos ni más ni menos que al elenco de estrellas que firmó allá por 1984 el discazo de DIO, es decir Vivian Campbell a la guitarra, Vinny Appice a la batería y el recientemente fallecido Jimmy Bain al bajo.(es decir el line up del mítico disco a excepción obviamente de Ronnie y de Claude Schnell a las teclas), “sustituyendo ” (que nadie deje de interpretar las comillas con el máximo de los respetos) a la función vocal está Andrew Freeman ex Lynch Mob entre otros.

La idea, es presentar una serie de canciones nuevas, inspiradas en el material grabado por DIO a mediados de los ochenta, por tanto la propuesta juega entre una banda de tributo pero con temas originales.
De primeras, creo que queda muy muy clarita la sonoridad que debemos esperar de este Heavy Crown, vamos por tanto a entrar en materia musical.

Devil In Me, da la entrada al disco utilizando aquellos elementos característicos que definieron al Heavy Metal en la primera etapa de los 80, es decir ritmos potentes y pesados, buena producción para la búsqueda de un sonido más que clásico.
Continua el trabajo con el corte más rápido que es Martyr, con un ritmo frenético en todos los elementos en el que destaca especialmente la sencilla y efectiva aportación rítmica de Campbell (por cierto vaya solo se marca, calidad absoluta) y por supuesto la pegada brutal de Appice.

54FE612D-last-in-lines-vivian-campbell-its-a-good-problem-to-have-image
Riffs, ritmos pesados y una linea vocal con carácter, marca Starmaker, que es el siguiente corte y del que me gustaría destacar el acierto en la composición del estribillo, que aporta un aire melancólico y áspero a la vez.
Seguimos con una propuesta musical continuista en Burn this House Down con otro medio tiempo cargado de potencia, en el que hay que destacar el juego rítmico de Appice en la estrofa que le otorga un aire interesante al track.
I Am Revolution, aparece en nuestra escucha de forma frenética destilando rabia y actitud que explota en un estribillo que marca lo mejorcito del disco y seguro que suena atronador en directo, por cierto me encanta la aportación rítmica a las guitarras en el tema, solo a la altura de los mejores.

Blame It On Me, entrada relativamente oscura y pesada para este tema en el que Freeman nos muestra una tesitura algo más baja y que compensa con una gran carga interpretativa, a nivel de aportación compositiva me parece muy interesante el juego que nos regalan previo al solo (que una vez más es soberbio) así como el desenlace tras éste en la sobria estrofa.

Puro sonido de los ochenta, puro Heavy Rock, cuantos recuerdos nos trae este Already Dead cargadito de riffs de la época.
Bajamos revoluciones con Curse the Day en el que sin salir de las sonoridades propias del proyecto, creo que nos aporta algún elemento más cercano al modern rock. Es un tema interesante en todas sus facetas, en el que los matices y los distintos arreglos toman una gran importancia, quizás el tema que más me ha gustado de este trabajo. Por cierto en este tema Feeman brilla especialmente, disfrutarlo.

Orange Glow con ciertas reminiscencias setenteras (algo suena a Thin Lizzy) aparece a escena, sin duda hay que pararse a escuchar el juego rítmico que marca el carácter de la canción, jugando de menos a más explotando en un estribillo con potencia.
El corte número 10 es el que da título al trabajo, es decir Heavy Crown, una vez más un medio tiempo, con cierto aire pesado pero que juega constantemente con distintas dinámicas, llevándonos desde propuestas atmosféricas hasta momentos de gran intensidad.

Vamos a cerrar el trabajo con The Sickness, que personalmente me recuerda muchísimo a Dokken, un tema pesado pero con gran carga melódica en todo momento y con una guitarra más cercana a propuestas de finales de los ochenta.
Con esto cerramos este trabajo, que sin duda está a la altura del elenco que lo firma, quizás en algún momento se puede hacer algo repetitivo el excesivo número de cortes de medio tiempo, pero no podemos olvidar que el germen de la propuesta (es decir el trabajo de DIO) hace de este aspecto una de sus características.

8

Jordi Castilla