c0c1763249499bd0895f3f4302eacf5aQuisiera remontarme un poco en el tiempo, para encontrar las raíces de un proyecto como el que hoy os presento. Louis Lake es en definitiva el proyecto del músico francés Jérôme Beuret, quien ya en 2007, junto a Gäel Benyamin editara un disco que para mí es una de las piedras angulares del Westcoast moderno: os hablo del disco editado bajo el nombre de Nightshift, bastante conocido entre los asiduos al estilo. Beuret y Benyamin se conocieron en 2004 tras un concierto ofrecido por la banda de éste último, Geyster, que poco o nada tenía que ver con los intereses musicales que unieron a ambos músicos. A la hora de poner sobre la mesa las influencias de ambos, descubrieron que aquel sonido vintage americano facturado por gente como Steely Dan, Gerry Rafferty o incluso The Eagles les venia como anillo al dedo para conducir sus propias composiciones. “Full Moon” recogió pues los frutos del trabajo de ambos, aquilatando un perfecto retrato de lo que debe ser puramente Westcoast: sol, playa, atardeceres interminables entre palmeras y arena, y el amor como hilo conductor de la vida. ¿Suena genial, no es cierto?

Pues bien, retomando la actualidad, como dije antes Louis Lake encarna la vuelta de Jérôme Beuret al equipo de los valientes que se atreven a componer música arriesgada e inteligente, y a buen seguro que no será para quedarse en el banquillo: nos encontramos con un disco que retoma las ideas donde lo dejaron en 2007, de hecho apreciamos las composiciones y los aportes instrumentales de Benyamin en un par de temas, con lo que no sería descabellado, aunque sí inexacto, determinar que estamos ante una continuación de aquel proyecto Nightshift en todos sus términos.

Jerome
“Progress Is Delusion” me sorprende de inicio con un ejercicio en clave Alan Parsons Project puramente, suave y delicada, con un deje deliciosamente pop, mientras “A Place To Be” ya semeja al Westcoast que estoy acostumbrado a escuchar y a amar. Ese Saxo, imperioso y orgulloso, que conduce y dirige. “A Meaning” parece cruelmente anclada en el tiempo, incluso el tratamiento de las voces y el violín que domina la escena orientan el conjunto hacia el folk americano de finales de los setenta. “Let’s Have Some Boogie” se viene ayudada por sintetizadores para traernos a la memoria los mejores años de la Motown Records con ese estilo hijo de la música disco que se dio en denominar boogie, en justa reciprocidad con todo lo que dio a la música el homónimo álbum de los The Jackson 5. “Tropical Nights” se ve invadida de nuevo por la presencia masculina del saxo tenor, y al momento la extraña “Mary’s Wings” retoma esas querencias folk, acentuadas por el dulce sonido de una flauta. Esto ya nos da una idea muy aproximada de los diversos escenarios que encontramos plasmados en esta obra.

Audrey
La verdad que reseñar este “Tales From The Magic Sun” a lo largo y ancho de sus 17 cortes (numerosos pero realmente cortos en duración todos y cada uno de ellos) resulta una tarea un tanto ardua, por tanto me centraré en los temas más remarcables desde este instante, que curiosamente son aquellos en los que se pone de manifiesto la fuerza de la unión que determinó el nacimiento del dúo Nightshift. “Fort Tousey” es interesante por cuanto es uno de los temas que cuenta con la colaboración en música, letras y aportes de voces de Gaël Benyamin, y nos reencontramos con la esencia de lo que fue este dúo en un principio. “S.A.V.E. L.O.V.E.” es quizá el mejor corte del álbum, continuando con la colaboración de Benyamin en voces, pop bailable con efectos técnicos, muy setentero también. “Night Stories” es puramente Westcoast a la Hall & Oates, piano y sintetizadores Benyamin mediante, y para finalizar el set la balada “Straight To The Sun”, un bonito ejercicio de reflexión y comunión con el universo, quizá demasiado etérea para resultar interesante.

En Viriaor seguimos presentando música inteligente, para gente inteligente. No todo comienza y termina en el AOR, o el hard rock como ya hemos comentado en otras ocasiones. De hecho, hay múltiples conexiones e interacciones sin las cuales ningún estilo estaría completo.
¿Aún nos leéis? Eso espero. No dejéis de acompañarnos en este viaje, no lo lamentaréis si apreciáis en algo vuestro buen gusto musical.

8,5

Rocky