índiceDario Mollo es uno de esos currantes del Rock que nunca cosechan el éxito que merecen. El guitarrista genovés probablemente sea más conocido por su serie de discos con el Ex-Black Sabbath Tony Martin bajo la marca “The Cage” pero no menos notable es la saga “Voodoo Hill” donde su acompañante de viaje no es otro que la mismísima voz del rock: Glenn Hughes (quien también tuviera su puesto en Black Sabbath).

En este caso el disco que nos ocupa es Waterfall la tercera entrega de los Voodoo Hill, un disco menos metalizado que el anterior (si alguien tiene curiosidad por oír a Hughes dejando a Halford por los suelos le recomiendo oir el Wild Seed Of Mother Earth de este combo) y mucho más cercano a lo que es la carrera de Glenn en solitario, es decir rock melódico, blues y funk a base de bien…

El primer tema, All That Remains, es probablemente el mejor del álbum y, sin duda, el más AOR, sonando horrores al mítico Still The Night del Hughes/Thrall y del que también existe una versión muy guapa en el Face The Truth de John Norum (otro disco brutal con Hughes).

A partir de aquí entramos en el terreno del Blues/Funk en la onda de los discos de Huhges (sobretodo aquellos con Chad Smith en la batería), The Well y Rattle Snake Bone podrían salir del Soulmover perfectamente.

Sique una pieza más progresiva y épica titulada Underneath And Down Below al estilo de Stargazer que queda bastante resultona. Waterfall es una pieza mucho más ligera, con un sonido acústico totalmente setentero, pero fresco y con la magia típica de Hughes cuando la da por pasar de los susurros al desboque completo del vozarrón que los dioses del rock le han dado.
Karma Go vuelve al rollito bluesero, mientras que Evil Thing nos devuelve esos Riffs intensos marca de Mollo de los que este Waterfall misteriosamente escasea y, que en este caso, caen como agua de Mayo. En esa línea más típica de Voodoo Hill se mueve El Dorado, con el cachondeo añadido de oír a Hughes cantar el título en un castellano bastante aceptable.

voodoohill-2015

Otro gran tema es White Feather en el que Mollo saca su lado sensible con un punteo apasionado y Hughes hace una gran interpretación jugando con sus mil registros mientras que Sunflower se mueve en terrenos muy parecidos sin tanto acierto en las melodías.
Waterfall cierra con Last Door un tema algo más ochenta, que recuerda más al Addiction de Hughes que a su etapa funk rock, es un tema entre melódico y épico, con toques acústicos y grandes acordes eléctricos contudentes que a la vez syuena etéreo y terreno. Una gran despedida.

En general Waterfall ni se acerca al genial Wild Seed Of Mother Earth pero es un disco muy digno, que sigue en la línea de Voodoo Hill de sacar a Hughes de su zona de confort. Solo echo de menos que la personalidad musical de Mollo no se deje ver hasta la segunda mitad del disco.

7

Callisto