profilbild itunes¿Quién dijo que el Westcoast era música para viejos? He escuchado esta estúpida sentencia tantas veces, que no puedo evitar sentir una suerte de hastío vital cada vez que intento explicar un nuevo lanzamiento de este estilo de manera que resulte ameno y atrayente. Seguramente, a William Sikström esta línea de pensamiento le resulte extraña, pues a sus tiernos 21 años se ha fabricado a medida un traje de puro Westcoast, y digo a medida porque sin precisar de la ayuda ni del concurso de nadie, salvo su profesor de bajo y su propia esposa, ha compuesto, grabado, mezclado, producido y editado el que a buen seguro será uno de los más especiales lanzamientos de este año dentro de este estilo tan minoritario. Y digo especial sin entrar a diseccionar aún el contenido musical del mismo, me refiero a las circunstancias tan extraordinarias que han rodeado la edición de este trabajo.

Sinceramente,  que un chico de sólo 21 años recorra íntegro en solitario el camino que lleva a tener en la calle a la venta un disco del estilo musical que sea ya es toda una rareza, pero que además se atreva con un estilo tan definido intrínsecamente ya resulta delicioso.  Sus influencias se cifran en auténticos maestros como Pages, Al Jarreau, Ole Borud, Marc Jordan o Airplay. Me atrevería a decir que a William Sikstrom le interesa más la vertiente jazz/soul del Westcoast que la propiamente rockera, lo que me congratula profundamente.

“Mr. Clean It Up” abre este ‘I will be waiting’, y me sorprende sobre todo la madurez y el buen gusto que desprende todo el conjunto, desde la producción, limpia y agradable,  hasta el impecable respeto al legado de los grandes del Westcoast. Ecos del mejor Marc Jordan, algo de Andreas Aleman, y sobre todo la innegable escuela de este genio de nuestro tiempo que es Ole Borud, para mí el más inteligente de todos los intérpretes actuales del estilo. Posiblemente, nada de esto sería posible sin su aportación. “Tell Me” me trae a la memoria algunos de los pasajes de uno de mis discos favoritos, el ‘Starting Over’ de mi amigo Kere Buchanan, una joya absolutamente imprescindible si te sientes concernido por este estilo. Nos encontramos en voces la gratísima sorpresa de la aportación de la propia esposa de William Sikström, Rakel. Una voz absolutamente angelical. Atención también al tratamiento que se le otorga a una discreta sección de viento, maravilloso.

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“Show The Way” incide en estas premisas, una pieza muy americana, con esos rastros que deja en la piel haber escuchado mucho a dioses como Gino Vanelli o Greg Guidry. Y por fín llega la que da título al álbum, quizá el factor sorpresa ya no juega a favor del artista, pues una vez has entrado en la dinámica de la escucha de este trabajo, eres consciente de que los temas han sido compuestos prácticamente a la misma hora y en el mismo momento, sin que esta reflexión tenga connotaciones negativas, sino todo lo contrario. Es Westcoast, amigos, no pretendemos salirnos del guión.

Precioso y onírico trabajo en piano para saludar el nacimiento de “Up On the hill”, quizá un poco más facilona que las que le precedieron en el orden de cortes, con mucho de pop para adultos.  Graciosísimo título en la marchosa “She’s a magnet”, Westcoast muy setentero, en onda Pages o incluso Paul Davis. Me encanta el groove que le imprime William Sikström  al bajo a lo largo de todo el redondo. “I Need You” me encuentra en ese momento en que relajarme y no ser yo, sino mi otro yo, es una necesidad imperiosa. Este es el poder que el Westcoast ejerce sobre mis sentidos. Por cierto, solo de guitarra muy Peter Friestedt, y el mejor corte del álbum también, si os apetece saberlo.

“Take a look around” y “Costa Rica” cierran el set de temas, y aprecio una innegable querencia por la bossanova y el jazz latino, compuestas ambas con muchísimo respeto e intención. “Costa Rica” en concreto es una pieza delicada y sublime, digna de los amantes de los trabajos de Sergio Mendes, principalmente aquel inmenso ‘Confetti’. Y no estoy alucinando, podeis creerme, William Sikström a la tierna edad de 21 años tiene más clase de la que algunos podrán aquilatar en toda una vida dedicada a estrujarse las meninges para dar con la melodía correcta.

Disco para solazarse, y para aprender. Donde hay un deseo, hay un camino…..

7´75

Rocky