10341648_814841755272715_2367421759038055921_nAlejándonos un poco más de la zona de seguridad, retorciendo los límites de lo melódicamente aceptable, nos encontramos con ese otro gran desconocido para el público generalista, como es el Smooth Jazz. De tremendas concomitancias e influencias mutuas en y con el West Coast, se me antoja imprescindible para entender una gran parte del mismísimo corazón del rock melódico. Grandes artistas han pergeñado su arte a ambas orillas de este vasto mar, desde Larry Carlton a Kenny G o Al Jarreau, pasando por Jeff Golub, Gregg Karukas, David Sanborn, Jonathan Fritzen, Michael Ruff, Brian Culbertson, Kirk Whalum, y un larguísimo etcétera. Aunque no seamos grandes entendidos ni hayamos pasado demasiado tiempo investigando en las márgenes del estilo, muchos de estos nombres nos sonarán por aparecer en los créditos de infinidad de obras que acumulan polvo en nuestros armarios o bits en los discos duros de nuestros ordenadores. Yo me declaro profundamente enamorado de esta forma de entender la vida y la música, resultándome no  obstante bastante árido el jazz convencional, incluso el soul jazz más purista.

Urban Soul resultan ser un dúo de músicos suecos, el trompetista Jonas Lindeborg y el saxofonista Andreas Andersson, que han sabido rodearse de una pléyade de grandes del estilo para dar forma a este maravilloso ejercicio de honestidad y sapiencia musical. Desde las voces de Bill Champlin o Michael Ruff, pasando por el aporte en teclas de Jonathan Fritzen o las guitarras de Peter Friestedt. Ya os dije que muchos de estos nombres os sonarían, así que no seáis asustadizos y prestadme un poco de atención, no os robaré demasiado tiempo.

Autoproducido y concebido en su totalidad por Urban Soul, ‘Nothing Is Impossible’ es una pieza de orfebrería sensorial compuesta de 10 cortes, entre los que se intercalan piezas instrumentales y algunas con líneas vocales, que serán las que centren mi análisis. Un viaje inevitable a través de los sentimientos, un sueño perezoso y pegajoso en una tarde de verano, o una noche vivida intensamente al albur de un secreto amanecer. Todos estos escenarios y sólo necesitas tu reproductor y tus cascos. ¿Puedes imaginarlo? No lo hagas, siéntelo, déjate atrapar por la necesaria magia.

999393_457532841003610_861739210_n

En orden a guiaros un poco a través de tan maravilloso viaje, dejadme ser vuestro anfitrión. Comenzando por esa perfecta introducción que es “M Avenue”, continuando con la maestría del gran Bill Champlin, abandonándonos inanes e inermes en las manos del amor (“Hands Of Love”), para seducirnos a través de los ritmos latinos insertos en “We Didn´t Know” y la maravillosa voz de Sara Nordenberg. Quizá tengamos tiempo para sufrir un poco más y envidiar el regalo que la naturaleza otorgó a Michael Ruff cuando le prestó la voz de los dioses. “Dearest Child” es el afortunado depósito de tan magno don. 

Finalmente (“Finally”), como no queriendo molestar, pero sin poder evitar mostrarnos su belleza y las promesas que encierra, nos invita la voz de Lovisa Lindkvist a seguir soñando una vez más. Ese sueño que culmina en “Open Arms”, cover libre a base de amor, trompeta, saxo y plena de sensibilidad del inmortal tema de los míticos Journey.

¿Veis como al final he conseguido interesaros? Hacedle un hueco a esta maravilla en vuestros corazones. No creo que vayáis a ser mejor personas, pero os acercaréis mucho al ideal.

7´75

Rocky