untitledReconozco que cuando me enteré de que iba a sacar un disco en solitario no le tenía mucha fe. Los motivos la descerebrada actuación de Firefest de hace unos años y su ida de perola total. He de reconocer que con el Italian team, el señor Keeling ha fabricado un disco digno de estar a la altura que corresponde.

Con contribuciones de composición de Robert Sall (WOA), Michael Shotton de VON GROOVE, el guitarrista Mario Percudani y el propio Del Vecchio. Musicalmente, este es un brillante álbum de Rock Melódico mostrando los talentos vocales impecables de uno de los más subestimados cantantes Hard Rock de nuestro tiempo. También se incluyen en el álbum tres canciones escritas por Keeling junto con sus BATON ROUGE o sea con Jack Ponti y Lance Bulen. Producción exquisita y grandes composiciones se muestran aquí, a pesar de lo que le joden a muchos cuando leen Frontiers. La culpa de este trabajo (para bien) la tiene una vez más Alexandro Del Vecchio y su mente y a menor escala Robert Sall que participa en la composición de dos temas. Una obra bien parida por todas sus vertientes.

De los doce temas, “This love our paradise” comienza con los teclados más característicos de Alex sonando puramente a Hardline en alma pero con la voz particular de Kelly y que luego los hammonds se encargan de despertarte de ese recuerdo. El estribillo vuelve a la senda melódica del mejor rock con un trabajo impecable de arreglos. Hay que escuchar con los oídos atentamente todos los matices no solo la base general. Ya desde la primera aviso que me encanta la base rítmica del disco. “Isolated man” es un temazo que se le llama ahora. Derrocha tal facultad que me quedo encantado, reúne fuerza y garra a partes iguales con esos estribillos que todos deseamos que se nos queden grabados a fuego en la cabeza. Aquí puede que ya no anhelemos tanto a Baton Rouge. Bueno un poco, quizá. Una guerra entre Percudani y Del Vecchio para que elijas el instrumento preferido te rinden en mitad del corte.

“Sunshine over me” crea un ambiente místico y que te sobre vuela a tu alrededor con la magia de la fantasía. Aquí solo se me van mis sentidos al tremendo sonido de bajo de Anna Portalupi, te deja una herida en el pecho sangrante. Reconozco que se me van los pies solos, un corte que los teclados descarados y la chulería al cantar de Kelly hacen un disfrute total.  Capaz de romper el corazón al cielo y hacerle llorar para quedarte de brazos abiertos mojándote con sus lágrimas. Llega el momento tierno con el medio tiempo “Still need you in my arms” y es que a pesar de no ser una lenta al uso te arranca esos pellizcos de sentimiento. Las melodías encajan perfectamente con la complacencia del corazón. Y es que uno no está hecho de acero inolvidable.

Primer tema compuesto por llamémosle Baton Rouge. “Writen in the fire” ¿y qué tenemos aquí? Contundencia y riffs poderosos a cargo de Mario. Sonido americano, emulando su época buena y dorada y casi lo consiguen aunque con un pero, le falta esa pizca que alegra la vida. La sal. A los más duros del lugar les encantará. “Take me to the limit” es otro capítulo distinto y que personalmente me encanta. Desde el primer acorde de las seis cuerdas sé que me va a hacer sentir cosas dentro y así es. Armonías a destajo con celeridad que me hace querer subirme a una moto, no me preguntes por qué, será la edad, que ya chocheo.

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Seguimos viajando por la mente de este curioso tipo y llegamos a “Love will tear us apart” momento acústico preñado de rock/bluesy en su inicio para explotar con todo el equipo. Me recuerda que tengo que viajar a USA y sentarme en una montaña con Toro sentado y charlar de la libertad. Gran golpeo de parches a cargo de Alessandro Mori. “No man´s land” me vuelve a traer a la mente Hardline de su últimos dos discos, ya digo en pequeñas gotas, seguramente sean esos teclados tan marcados. Aquí los coros cobran vida propia para regalarnos un extra que nos hace enseguida zambullirnos de lleno en el tema. Explosiones melódicas llenas de fastuosos pasajes instrumentales.

En este punto llegamos al turno de MR Robert Sall. Aunque sin decirlo lo hubiéramos sabido porque tiene un sello propio que impregna su trabajo y aquí no es menos. “Frozen in time” se podría meter en WOA sin problemas y pasar por vestuario para darle un traje de Armani y listo! El inicio lo dice todo, como en el amor, es lo más bonito pero que luego hay que cuidar y aquí está cuidado y de qué manera. Aor de bella factura donde La voz de Keeling da otra forma de escuchar a los suecos jijiij. Me estoy acordando de nuestro colaborador Whizard. De verdad, ya no sé quién toca aquí la guitarra y el teclado porque juraría que es Sall. Volvemos a Baton con “Monkey house” y nos transformamos como Jekyll and Hide. Pesada y densa, Hard rock clásico  y con influencias muy setenteras, uno sólo de guitarra potente y una base de hammond de la que se requiere para estas piezas.

El otro tema compuesto por el genio Sall nos devuelve al Aor de la aristocracia con “Ride the storm” volvemos a los palacetes de alta cuna. Otra vez el recuerdo es imposible de atraer a nuestro cerebro. Pero cierto que aquí, con su propio papel estelar a cargo de los músicos. Sonoridades que alcanzan lo que llamamos fascinación, delirio y que en esto de la música es de lo que se trata. Porque un hombre sin corazón ya no es un hombre.

“Who do you run to” junto con los dos temas que mencioné anteriormente son las composiciones De los Rouge, y me lleva a preguntarme que si hay un nuevo disco como banda, si serán los derroteros a seguir. Personalmente no es lo que más me entusiasma pero hasta que no esté en mis  manos no juzgaré.

Grata sorpresa cuando no esperaba nada y quizá por eso se saborea mejor. Buena recomendación para todos, la que os hago desde aquí.

8´5