11210283_10153189926909361_2134601658_n2015 es otro año donde podremos recordar lanzamientos tan deseados por un servidor como el nuevo trabajo de David A. Saylor que se lanzará a finales de mayo. Built to fight da título al cd y con el recobra una fuerza en su música que nos dejará aturdidos. Mucho más hard/aor. Seguramente su trabajo más contundente, eso sí sin perder un ápice de melodía y esos coros galácticos. Mr “Feeling man” vuelve y quizá mejor que nunca, desde city of angels.

Recordemos un poco su historia y entramos a desgranar su nueva obra de arte.

David A Saylor se trasladó al Reino Unido desde los EE.UU. a principios de 1980 para concentrarse en su carrera musical, tocando pop new wave y al frente de varias bandas de rock melódico en Birmingham y el área de Midlands. En 1987, David co-formó la banda de PUSH del Reino Unido y estuvo muy cerca de llegar a un acuerdo importante con una gran discográfica. La década de 1990 se produjo un cambio para él en una dirección nueva de música y encontró el éxito como artista en solitario en los territorios de habla hispana y logró concesiones de la música y discos de oro.

“Built to fight” inicia este trabajo y que ya pudimos conocer por las redes sociales a modo de presentación. Reivindicativa y llena de garra, David nos indica el camino a seguir durante este viaje. Coros inmensos con una base rítmica sólida siempre guiada a la perfección por la voz de Mr Saylor. Auténtico hard/aor  de alta factura. Comienza mi ambrosía. Seguimos explorando y nos encontramos con “The time is now” un medio tiempo preñado de lenta marca de la casa. Escucharlo es la conmoción del alma, es sentirse plenamente satisfecho por gozar de lo que deseo. Las guitarras de Nik Lloyd  suenan en plena armonía, mucho garbo se estila aquí.

No hemos hecho nada más que empezar y estoy pletórico ante la amalgama de sensaciones y remembranzas que me atraen a la mente. “Way down the line” es puro vacile, rememorando la vieja escuela del Aor inglés, sí, cualquier banda que se te aparezca por la cabeza, cualquiera vale. David Mark Pearce está a las seis cuerdas (ya habitual en las colaboraciones). Dan ganas de saltar y bailar sin importar espacio, tiempo y lugar. El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla. “Girl from Tokyo” y su versión española, ambas cantadas aquí. Tributando a su debut allá por 1991 de “one on one” y que es todo sensualidad y erotismo. Invoca un halo de misterio con un sabor Hi-tech maravilloso. La versión española me gusta más debo decir y me imagino en la boca de un metro esperando a mi chica. Subiendo las escaleras hacia el exterior con unos tacones de escándalo y un pantalón negro ajustado con una blusa y su imponente escote acrecentado por unos labios rojos y carnosos. La chica pude ser del lugar que tú elijas.

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“No fear” es otra muestra de lo que quería claramente el señor Saylor para su quinto trabajo. Y se nota en las composiciones como en la música, casi todo hecho por él, incluyendo la producción. Yo estoy gratamente asombrado por como suenan las guitarras de Nik una vez más, me encantan. Te enganchará el tema como cuando empiezas a comer pipas y no puedes parar, te dices a ti mismo…esta es la última y nunca es tal. La explosión en los estribillos es bestial a la vez que armónicos y bellos. Y hablando de belleza, “This is it”  llega a nuestros corazones sin llamar a la puerta. Aquí “Feeling man” está tocando a cada pared para que vuelvas a sentir latir ese trocito de tu cuerpo que tanto nos da. Los teclados se quedan a vivir en tu mente para caer en cascada por todo tu cuerpo con unos coros hechos para amar, sentir y desear vivir. Hay una cita preciosa que es perfecta para este tema…” La música es el mejor medio que poseemos para digerir el tiempo.” Sobra decir que es de mis favoritas del redondo.

Llegamos a “Alibi” que me recarga las pilas a tope. Un tema lleno de brío y fibra al más puro estilo americano Survivor. El gran Índigo Balboa participa en las voces haciendo que la mixtura de las voces sea un anzuelo perfecto para caer en sus redes, una vez más destaco los coros que son para enmarcar. Seguramente mi elegida de los nueve temas para conquistarme. Puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido. El broche final lo pone “Follow me” que impregna el ambiente de un corte moderno y craso, turbio en los riffs que nos muestra una faceta más de Saylor. Me gusta mucho, es diferente y nunca viene mal esto, ¿verdad?

Built to fight me deja henchido de amor, repleto de ardor, obsesamente mórbido por la devoción.

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