untitledExiste la necesidad de vivir anclado en la melancolía… total, con el paso de los años siempre tenemos la percepción de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor… de solteros vivíamos mejor, los mejores momentos de nuestra vida siempre los recordamos como algo que pasó hace muchos años… la música de los 80’s era mejor… todo era mejor… supongo que la solución a todo esto será pedirle a J.J. Benítez, su máquina del tiempo en Caballo de Troya y volver a esa época… si todo era mejor… aaahhhh la melancolía…

Pero aunque en algunas cosas me sorprendo a mi mismo pensando que en el fondo quizás sea verdad, lo cierto es que debo empezar a apreciar las cosas actuales que oigo y que salen continuamente, musicalmente hablando, y es que siempre pienso que un disco que salió hace 25 años es mejor… quizás aún no hemos aprendido a darnos cuenta cuando estamos hoy ante una obra maestra… a lo mejor dentro de 25 años me parezca insuperable… debo aprender a mirar las cosas con perspectiva.

Y es que Toto siempre tendrá que intentar superar lo que resulta imposible de superar… Su disco IV con temas como África o Rosanna y seis Grammys a cuestas… no está al alcance de nadie… su disco Fahrenheit que a mí personalmente es el que más me gusta por ser el más melódico de su extensa carrera, el propio Isolation, Tambú, Kingdom of desire… es que el listón está más que alto… altísimo.

El propio Eddie Van Halen opina que es la mejor banda del mundo en cuanto a músicos se refiere y Steve Vai confiesa que solo va a conciertos de ellos y de nadie más. Pero la crítica musical en Usa y Europa siempre los han puesto a parir porque no logran comprender porque una banda de Rock se empeña en mezclar Jazz, Pop, con el Rock o el Blues. Michael Jackson se quedó tan impresionado viéndoles actuar que los fichó a todos para grabar el álbum más vendido de la historia… llamado Thriller… Incluso los guitarristas de otras bandas admiraban la clase y el talento de Steve Lukather… el riff de Beat it lo toca entero él, excepto el solo a cargo de Van Halen. Creo que Steve ha grabado en más de 1350 discos… si, si 1350, no lo he escrito mal.

Os cuento todo esto porque juzgar el trabajo de alguien tan grande y tan injustamente tratada no resulta tarea fácil. No podemos pedirles que en todos los discos compongan un Rosanna o un Hold the line, porque eso no resulta fácil. Y a mi juicio, este álbum XIV por ser su catorceavo trabajo en estudio, resulta absolutamente brillante, carente de mediocridad, pero que no es apto para todos los públicos. Es como beberse una botella de vino reserva Alión, en el que hay tantos y tantos matices y aromas, que salvo que te lo explique un enólogo, jamás conseguirás descubrirlos por ti mismo. A ver como sacas aromas a regaliz o a pétalos de rosas tu solo echando un trago de vino. Lo sorprendente es que el disco me gusto desde la primera escucha, cosa que no suelo ocurrirme con Toto.

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Y por supuesto siguen con ese sonido propio, ese sonido que te identifica con ellos al momento… jamás se dejaron influenciar por modas, sonidos pasajeros… gustos efímeros que solo duran un suspiro… supongo que tener la vida resuelta como músicos de sesión, cotizadísimos por cierto, les permite publicar siempre lo que les ha dado la gana y aún así vender 36 millones de discos… siempre ha habido gente por encima del bien y el mal.

La vuelta de Joseph Williams a las vocales me congratula y mucho. Siempre me ha parecido fantástico, y además Bobby Kimball me da que ya está para pocos trotes. Joseph Williams que para quien no lo sepa, es hijo del compositor de películas John Williams autor de la música de Star Wars, Superman, Indiana Jones, Harry Potter y cientos de ellas más, me parece un vocalista que se adapta perfectamente al sonido Toto, y al que siempre he admirado en sus discos en solitario. 
Lo que ocurre es que cuando te fichan para vocalista de Toto, siempre hay que avisar que allí cantan todos y muy bien… para eso es la mejor banda del mundo… te dejan cantar en 3 o 4 canciones y después te sales a fumarte un cigarro, que ya si eso, el disco ya lo acaban ellos…

El disco lo abre Running out of time donde los endiablados riffs de Lukather dejan entrever que están en plena forma, y la voz rellena de terciopelo negro de Williams se encarga de poner en marcha el vehículo. El bajo, la batería, los teclados… todo suena a un nivel tan alto que entiendo porque gusta más a los músicos que la gente de a pie por así llamarlos… todo encaja con estilo, con perfección, con saber estar a la hora de componer, esa elegancia con la que James Bond sale de su Aston Martin con ese traje carísimo y ese porte inglés inigualable. Los coros y estribillos, especialidad de la casa, soberbios al igual que el solo de guitarra.

Burn con ese suave aroma a primavera que destila ese piano junto a ese sonido primoroso de batería, y la cálida voz de este genio vocal, me transporta en mi mágica alfombra voladora alrededor del mundo de los pensamientos amables, de mi lado más positivo, de esa forma de vida que me gustaría tener y que no tengo, pero que aspiro a tener algún día… todo aquí está tan bien resuelto que imagino el momento cuando se compuso semejante belleza… hay que estar muy inspirado para fabricar cosas como esta… mi grado de relajación llega a topes históricos cuando oigo cosas así. Por cierto deciros que aquí también Joseph pone sus vocales, cosa que no ocurre siempre.

Holy War es una delicia en forma de dueto a cargo del propio Williams y Lukather, y es que oír a dos tipos que saben cantar, pugnar por ver quién lo hace mejor, siempre resulta gratificante. Otra vez los coros y estribillos marca de la casa, mantienen su esencia a lo largo de estos 30 años. El solo de guitarra es de una complejidad solo comparable al cubo de Rubik… imposible esconder tanto talento…

21 st. Century blues es efectivamente una fusión de Blues, con algo de Jazz al piano, donde siguen haciendo lo que les da la gana. Lukather es el vocalista para la ocasión, y francamente no es de mis favoritas, pero reconozco su esfuerzo de llenar de variedad de estilos sus discos.

Orphan que es el single del disco o al menos la primera que escuchamos en su día, está llena de melancolía, llena de clase… llena de talento y es que es difícil superar cosas como esta. Uno ama la música para escuchar cosas así, canciones como esta, tan bien hechas. Williams canta a un nivel tan alto, que su padre solo puede sonreír satisfecho por haber fabricado algo tan bueno como este vocalista… además del tema de Star Wars por supuesto…
Uknown soldier cantado por Lukather debo confesar que me emociona enormemente, además de conseguir fusionar con acierto el rock melódico con gotas de Progresivo en las guitarras, que en cualquier momento voy a enterarme que se trata de una adaptación de algún tema de Rush o Yes. Si me entero ya os contaré… de momento consigo captar ese feeling que desprende Steve Lukather cuando fuerza su magnífica voz. Es un tema que no puedo evitar poner varias veces cada vez que oigo el disco. Me encanta.untitled

Y Steve Porcaro que canta de forma magistral, se atreve con The Little things, un medio tiempo espectacular que abrazará tu alma, elevará tu espíritu, y sin duda conseguirás captar el mensaje que lleva implícito después de enterrar a dos hermanos, que formaban esa gran familia llamada Toto. Resulta difícil no emocionarse con solo pensarlo.

Chinatown está cantada esta vez por tres vocalistas, como son David Paich, Lukather y Williams y para qué negarlo… suena a esos discos maravillosos que publica ese solista único llamado Christopher Cross… sonido de jazz, rock… gotas de pop… simplemente unir estilos tan dispares lleva una carga de complejidad inusitada… es realmente difícil encajar esto y que además suene bien. All the tears that shine es otra obra maestra con denominación de origen Toto. Resulta tan bello que consigue emocionarme, consigue trasmitir como pocos temas de este disco y curiosamente aquí lo canta Paich en solitario. Coros suaves en segundo plano, arreglos por doquier, lleno de adornos, el estribillo es tan dulce como esa madre que mira por primera vez a su bebe recién nacido colocado sobre su pecho. Si no te emocionan temas como este no dudes en enviar una solicitud para ser el próximo Calamardo en la serie Bob Esponja. Posiblemente seas un amargado de la vida y aún no lo sepas… Es de una belleza solo comparable a esos atardeceres sentado a pie de playa, saludando al sol cuando decide acostarse. Uno de esos temas que no olvidaré jamás. 

Fortune también cuenta con la privilegiada voz de Williams y permitidme la licencia y la opinión de que es el que mejor canta de todos y se nota. La variedad de registros vocales que se permite aquí es para que directamente le llevemos al Olimpo de los más grandes… este tío sabe cantar y muy bien. El tema agradable de escuchar, te permite desde leer un buen libro hasta esos ratos que pasas en la cocina haciendo esos postres en los que sorprender a la audiencia… y es que nada como cocinar para los amigos… conozco pocas cosas tan gratificantes… quizás encontrarme un billete de 500 euros por ahí… pero pocas cosas más.
Great expectations cierra el disco europeo otra vez con el trío de tenores al mando, y resulta un tema otra vez para analizar con detenimiento ya que se trata de algo distinto, algo difícil para sacar conclusiones… de buscar taninos para encontrar sabores de regaliz o pétalos de rosas. Es el problema de ser una banda inclasificable… de ser unos genios incomprendidos… de ser fieles a su estilo… de ser Toto.

Como siempre los japoneses gozaran de un tema extra llamado Bend, muy experimental, algo raro, como queriendo ajustarse a alguna película de Tim Burton, no es este el caso de que merezca la pena gastarse más dinero por atrapar la versión japonesa.

El disco me deja posos de satisfacción, de un trabajo de buen gusto, de algún tema extraño quizás lejos de los estándares del rock más tradicional, pero debo decir que para mí siempre es una excelente noticia que una de las bandas más grandes saquen un nuevo trabajo… pero eso sí, manténgase fuera del alcance de los niños y de la gente que no tenga algún enólogo cerca… jamás encontrarás los tonos regaliz…

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Whizard