PrintCuenta una vieja leyenda que todos nacemos con un espíritu guía que se supone que nos acompañará para siempre y nos ayudará a tomar las mejores decisiones a lo largo de nuestra vida. Lo cierto es que en algunos casos esto resulta creíble cuando conoces a gente que realmente desarrolla una ocupación para la que realmente ha nacido. Este es el caso de Erik Martensson. Afortunadamente su espíritu guía le acercó al mundo de la música. No recuerdo muchos casos que alguien sea poseedor de semejante talento a la hora de componer e incluso tocar. Quizás Robert Säll, Ritchie Blackmore, Steve Lukather… no se… es realmente difícil recordar a mucha gente que lo reúna todo.  Supongo yo que algún día, cuando se siente delante de un folio en blanco, sentirá que le ha abandonado su mojo, sus hadas, se le haya terminado su brillante tarro de las esencias… pero ese día no ha llegado aún… sigue componiendo tanto para sus bandas, como para terceros y lo sigue haciendo con una brillantez inusitada, un talento absolutamente fuera de lo común, y además tiene la desfachatez de contar con un guitarra con una destreza escalofriante… para resumir las virtudes de Magnus Henriksson simplemente diré que me parece el mejor guitarrista del mundo en estos momentos… toca con una soltura, una solidez fuera de lo común. Si duda está en una forma estratosférica. Creo que si Randy Rhoads siguiese vivo, así es como serían sus discos… además su semejanza con otro grande como Jake E. Lee son evidentes. Pasen y escuchen lo que tiene que ofrecer esta pandilla de genios… Allá a lo lejos veo a Erik Martensson frotando la lámpara… voy a asomarme a ver…

I don´t wanna say I´m sorry es el tema perfecto para abrir este álbum… la guitarra suena como si estuviese empuñada por un dios mitológico, como esos ninjas que vemos en la películas empuñar una katana con movimientos imposibles… la perfección existe y se llama Magnus. La voz de Erik suena con la autoridad de un sargento de las fuerzas especiales en plena misión. La experiencia es un grado cuando uno se dispone a sacar discos con este nivel de talento. Es difícil cantar mejor. Además es justo destacar el sonido de batería a cargo de Robban Back, simplemente alucinante. Pero no puedo evitar abstraerme de todo lo que suena alrededor del sonido de la guitarra de Magnus… en este tema en concreto es como el tiempo bala de Matrix, todo fluye muy despacio, veo las partículas de polvo flotar a cámara lenta a mi alrededor, solo dedico mi absoluta atención al sonido de esa guitarra, ese nivel de perfección absoluta, ese sonido sacado del The ultímate Sin de Ozzy, a pesar que debo reconocer que el solo de guitarra no está a la altura del talento que sabemos que tiene… quien sabe si Erik le sujeta como el guerrero musculoso que tira de las riendas de Cerbero, el perro de tres cabezas que custodia las puertas del Averno, hacia el reino de Hades. Nunca lo sabremos… De los mejores temas del disco sin duda.

Stand on your feet bebe de las fuentes de su maravilloso Bleed & Scream, disco que me parece el mejor de su carrera y que les va a resultar una tarea ardua intentar superar. Temas como este sin duda que llevarían a pensarlo pero no será fácil. Aquí el sonido de bajo y guitarra me recuerda a los mejores Talisman, Magnus otra vez sonando con la fuerza de una tempestad en medio del pasillo de una biblioteca, es imposible no prestarle la atención merecida. Los coros a una altura intolerable, así como el nivel que muestra a las vocales otra vez Erik Martensson.

Unos bellos acordes son el preludio de la tormenta… The storm continúa con un sólido trabajo de batería, bajo y acordes de guitarra que acunan la voz del vocalista hasta las fronteras que separan lo bello de lo absolutamente deslumbrante. Es un universo donde Erik con giros vocales geniales acompañan unos estribillos llenos de talento y pasión. No sé dónde está el límite a nivel compositivo de esta gente, pero parece como ese túnel que atraviesa una montaña y parece no tener fin. Estamos ante un tema que recordaremos toda la vida. Blood enemies está dotado de un prefacio a lo Michael Schenker a cargo de Magnus a la guitarra para dejarte literalmente con la boca abierta. Aquí lo original es que empiezan por el estribillo antes de mostrarte la canción… no importa, la crudeza con la que canta Erik, además del firme sonido de la guitarra,  dotan al tema de una fuerza absolutamente sobrenatural. El solo de guitarra magnífico, el único problema es que espero más de él. Creo que el mejor solo que haya hecho nunca es el que lleva el tema Hometown Calling de su álbum Are ready to rock… si no lo has oído te invito a que lo oigas con la atención con la que un cura escucha los pecados que a nadie más importan. Es posible que pasen años hasta que vuelvas a oír un solo como este. La dificultad es de tal calibre, que dudo que esto se pueda llegar a igualar en directo. De hecho no lo hace en los videos en directo que he podido ver por ahí, y es que la dificultad es de tal calibre que… hay que batir la púa con la velocidad de las alas de un colibrí, y los dedos en el mástil supongo que resultará una imagen de algo borroso imposible de seguir por la visión humana. Y como sabe hacer esto, le pido que repita con más asiduidad estas muestras brutales de habilidad sobrehumana en los solos.

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Wide Open vuelve a mostrar los límites del talento humano para componer bellos objetos intangibles de orfebrería musical. Simplemente es que superar cosas como esta no está al alcance de nadie. Supongo que a veces a la hora de componer, Erik espanta a manotazos a las musas, como esos domingueros en el pantano con las moscas que se empeñan en comerse la paella. Este tema bien vale la compra de un disco, desde luego huele a éxito en cualquier radio que quiera presumir de poner buena música. El estribillo me resulta tan agradable como esas siestas después de comer en una calurosa tarde de verano.

Live like I´m dying es el medio tiempo que todo músico sueña en conseguir alguna vez en la vida… y es que componer rodeado de musas, una imaginación preñada de talento, Campanilla esparciendo polvo de hada dentro de tu cerebro, y tu fabricando joyas al alcance de casi nadie… debe ser frustrante para la competencia oír temas tan buenos y soñar que algún día, en alguna ocasión tu también puedas hacerlo… pero esto no resulta fácil… no todo el mundo es capaz de asimilar la teoría matemática con la que Albert Einstein explicaba cómo separar átomos para realizar un artefacto nuclear. Para el resto de la humanidad es como escuchar al chino de la tienda de al lado de tu casa hablar con su mujer… Meterse dentro del cerebro de Erik y de Magnus, que también firma  temas, debe ser algo realmente complejo. Para describir este tema, imagina el más bello de los paisajes, lo trasladas al mundo de la música y te saldrá algo como esto. Breakdown resulta un prefacio acústico más propio del rock americano de mediado de los 80’s, los primeros Danger Danger o Ratt, y que madura hacía un rock más desgarrador, más crudo de lo que Eclipse acostumbra y no por ello es menos espectacular. Estribillos sobresalientes, y la guitarra otra vez guiando con mano firme el resultado final. A mí me parece aun así de las más flojas del disco… no siempre puedes tocar el cielo con las manos…

Love Bites es otro single potencial, como casi todo el disco por cierto, y estamos ante la enésima genialidad de un tipo que si esto se pudiera presentar para la gala de los Oscar, ya poseería varias estatuillas. Todo, absolutamente todo en este tema está en modo “on fire”, estribillos, el sonido de la guitarra te posee con la fuerza de ese espíritu que algún cura de pueblo tiene que arreglar y venir a realizarte un exorcismo, y me da que el pobre al oír temas como este, te acaba mirando a la cara haciéndote la señal de los cuernos con las manos al estilo Ronnie James Dio. Y esta vez si debo decir que Magnus se trabaja un solo a la altura esperada aunque sé que puede dar más. Caught up in the rush resulta puro sonido Eclipse, es justo lo que esperas de este grupo, es decir, caña pero con algo de orden, algo de talento y algo de vértigo melódico. Inmejorables los estribillos, la guitarra de Magnus flotando a tu alrededor, como ese humo que gira a tu alrededor cuando estás dentro de una ducha bien caliente. Es increíble lo que puede llegar a gustarme este tema. Simplemente asombroso.hqdefault

On life, my life comienza con un edredón de teclas, justo hasta que el torrente de voces, batería, bajos y esa guitarra que te aplasta, que te deja sin aire cuando entra en juego, y decide comenzar un tema épico que a la hora del estribillo, brutal como todos los del disco, resulta adornado por un bello trabajo a las teclas. Es la cuadratura del círculo, es como entrar en los legendarios Jardines de Babilonia y admirar las fuentes, los millones de flores, el sonido del agua, es simplemente la perfección hecha música. He probado a darle al Play en plena calle del centro de Madrid y se ha detenido el tiempo, todo el mundo quieto como si de una foto se tratara, y mi persona dedicándole mi absoluta atención ante una obra con unos estándares de calidad que habría firmado el mismísimo Leonardo Da Vinci. Talento en estado sólido. Me pregunto cuantas veces hay que nacer para componer tanta belleza.

Y por desgracia esta obra maestra toca a su fin, no sin cierto aire de tristeza… All died Young suena a despedida, a un hasta luego, espero verte pronto. El sonido de batería más propio de Avantasia o Edguy nos sale a recibir con mano amable, la guitarra otra vez apoyada junto al altar del Olimpo de los dioses, y la voz de Erik tres octavas más alto del registro habitual. A mí me parece conmovedor como el líder absoluto del grupo se empeña una y otra vez en ofrecernos un repertorio inagotable de talento innato, un catalogo de joyas, que bien podría presentarse en una subasta de Christie´s en Nueva York, en vez de aglutinarlas todas en un disco, que no es que vaya a pasar a la historia de la música… es que ha pasado ya, y eso que cuando leas estas líneas aun no se ha publicado. Es un trabajo de un musculo excepcional, una fuerza sobrenatural de talento al servicio del Hard Melodic Rock, una clara demostración de cómo puede y debe hacerse una obra maestra intemporal, de esas en las que dentro de 20 años, nos seguiremos acordando con la emoción como la que sentirás la primera vez que escuches este catalogo maravilloso de perfección absoluta.

El único pero que les pongo es que Magnus Henriksson me parece que toca con una mano atada a la espalda… creo que sabe hacerlo mejor a la hora de los solos de guitarra, y eso, que no es más que una sensación, espero que llegue a corregirlo porque se está perdiendo la oportunidad de pasar a ser considerado de los mejores de la historia… y en la música, la historia no espera a nadie… ni siquiera a él…

10

Whizard