level10cdcoverHace unos días que tengo entre mis manos el primer trabajo de este nuevo supergrupo de Frontiers, esta vez en el lado más oscuro de Serafino, y es que este Level 10 (que ya podrían haber seguido la mítica coña de Spinal Tap y llamarse Level 11) es un discazo heavy, heavy.

El núcleo del combo lo forman Russell Allen de SymphonyX y Matt Sinner de Sinner y Primal Fear, de forma que ya podéis imaginaros que baladitas pocas. Además Black ha montado un Line Up tremendo con Randy Black y Alexander Beyrodt (batería y guitarra de Primal Fear respectivamente), el magnífico Roland Grapow ex-guitarra de Helloween y actualmente en Masterplan y el omnipresente Alessandro Del Vecchio ( a este último me imagino que ya no hacía falta ni llamarle, tiene abono de temporada). Por si todo esto fuera poco colaboran Magnus Karlsson, Carsten Schulz, Sander Gommans (a quien no conocía) y Amanda Sommerville.

Desde la inicial Cry No More el proyecto nos mete de lleno en un torbellino de Hard Rock/Metal de la vieja escuela con muchos momentos de gloria vocal gracias al buen hacer de Allen, quien convierte unos temas bastante buenos, auténticos trallazos. La siguiente en la lista es Soul Of A Warrior algo más cercana a un medio tiempo con Groove que combina riffs pesados a los Pantera con estrofas de teclado y voz dando mucho dinamismo al tema. Pese a todo quizá es muy pronto para presentar uno de los temas más “lentos” del álbum y corta un poco el despegue del disco.

No Turning Back despeja cualquier posible duda con su riff fácil y vacilón, en una pieza ligera pero rápida y contundente con un Allen cortando las palabras al estilo clásico de Halford. Llega One Way Street con una intro muy radiofónica y un ritmo de Hard Americano que demuestra que se puede seguir haciendo metal clásico con originalidad, gran trabajo de guitarras para crear este tema.

En Blasphemy la cosa se pone más épica y en un mix de los Rainbow a lo Stargazer y el trash metal de los 90, una mezcla que se puede hacer algo más dura de digerir pero que realmente aporta variedad y peso a un disco que supuestamente está más orientado al público metálico que al Aorero. Last Man On Earth, es una pieza algo más predecible a medio camino entre la ligereza de No Turning Back y el sonido classic metal de Cry No More.

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Scream And Shout arranca como una versión con esteroides de I Want Out y pese a ser un verdadero cañonazo de canción no acaba de quitarse de encima la alargada sombra de los germanos, con lo que da continuamente la impresión de estar escuchando un remix de diferentes temas ya conocidos. Le sigue otro corte con tintes arabescos algo que Beyrodt ya nos ha ofrecido muchas veces en Voodo Circle, sumémosle que a veces la voz de Allen suena cerca de la de David Readman tenemos otro tema que parece prestado.

Llega la balada del disco donde Allen nos entrega una power ballad emotiva y efectiva aunque poco original. Demonized nos devuelve al campo de batalla un tema que Allen ruge más que canta hasta que llega al estribillo y vuelve a alzarse a aquellos tonos legendarios de los primeros SymphonyX, un gran tema de caña sin concesiones.

Otro tema a medio camino entre el Hard Rock y el Metal es The Soul Is Eternal, con una gran lección de clase por parte de Allen y de Beyrodt donde, cada uno en su parcela musical, saben encontrar el perfecto equilibrio ente caña y melodía. Forevermore echa el cierre a este disco con otra buena dosis de metal melódico y el estribillo más memorable de todo el álbum.

En general, Chapter One es un disco más que decente, que sobresale por las genialidades particulares de cada miembro, pero que peca en exceso de falta de personalidad y de tomar demasiados préstamos de otras bandas. Habrá que leer los siguientes capítulos de esta obra para saber si el libro acaba siendo algo digno de recordar o no.

6

Callisto