mrbig-thestorieswecouldtell_1Que gustazo y que sorpresa es poder escribir acerca de Mr. Big en pleno 2014, una banda que podía haber caído en un millón de sitios oscuros y feos, que sí supergrupo, que sí virtuosos, egos, millones de recopilatorios, temazos en la radio más mainstream etc… y los tíos no solo siguen vivos sino que acaban de editar uno de sus mejores discos, cosa que tratándose de Mr Big es decir muchísimo.

Stories We Could Tell, es su octavo álbum de estudio y suena fresco, natural y compactado mucho más que What If… que a mi gusto era forzadamente complicado y mucho más maduro que las aventuras shred pop de antaño, que si bien sonaban de lujo ni se acercaban a la madurez compositiva de este disco. No todo es oregano, pero casi, este disco suena más maduro, con un Gilbert más bluesero, unos Thorpey y Sheehan muy compactos y un Eric Martin acomodado en tonos más graves imagino que por cuestiones de la edad, pero el resultado, a veces, es demasiado maduro, casi sobrio y acabo echando de menos aquel petardeo y aquellas salidas de madre musicales que les hicieran famosos. Y sí, soy consciente que acabo criticar esa época y llamarla Shred-Pop (que los dioses me perdonen)…

Ojalá hubiera un término medio entre la locura musical y la naturalidad de la madurez. De haberlo, Stories We Could Tell se le acerca mucho.

Gotta Love The Ride destapa la caja de los truenos con un rápido blues rock y un Groove que mueve el tema de maravilla, Martin sorprende un poco con su nuevo registro, más moderado, pero en el que se mueve de maravilla y Gilbert encuentra su espacio para despacharse a gusto en lo que a Shred se refiere. I Forget To Breath es otro clásico instantáneo, con su sonido de Funk duro, y la melodía que le da Eric, francamente se me hace difícil pensar en otro vocalista que pudiese llevar a buen término este tema. Joyita.

Otro momentazo para Eric y sonando totalmente a Mr Big es Fragile, un tema más pausado, más AOR, con un sonido menos blues y de puro deleite harmónico. Demuestra el cambio de sonido en que Gilbert, aun haciendo sus virguerías como nunca, destaca por los riffs y las harmonías que van a costar de quitarse de la cabeza.

Satisfied vuelve al sonido Blues, con una estructura simple y directa pero con muchas joyas escondidas como el complejo bajo de Sheehan y otras más evidentes como el estribillo que va a sonar de lujo en directo. Llega la primera balada del disco The man who has everything (Fragile es más un medio tiempo AOR) y una vez más sorprende la simplicidad de la guitarra acústica acompañando la voz, dejando espacio a Eric a lucirse una vez más.

mr big What If...

The Monster In Me es la pieza más técnica con la intro Shred de Paul y Billy descaradamente a lo Daddy, Brother, Lover, Little Boy y un riff casi de prog metal. Eric pasa de su tono melódico a casi el nu metal en el estribillo y, curiosamente suena tremendo. What If We Were New es aparentemente otra pieza de blues rock con cierto aire a Aerosmith, y una estructura extraña en la que el estribillo es bastante más rápido que el tema en sí.

East/West es una pieza entre el modern rock y el sonido clásico de la banda, con un Sheehan que sale del fondo del escenario en ciertos momentos para dejar su bajo marca de la casa, y un Gilbert añadiendo licks que le dan un toque ochentero a la mezcla. Light Of Day es otra pieza de Funk Rock y otra actuación pletórica de Eric Martin que la da al tema una energía brutal.

La segunda balada del álbum es Just Let You Heart Decide otra pieza clásicamente Mr Big, menos simplista que la primera, donde de nueva brilla Eric con una interpretación entregada. It’s Always About That Girl es el momento de brillar para Thorpey en un blues con un ataque rítmicamente complejo. Teniendo en cuenta que con mucha probabilidad, este sea el adiós de Pat a la banda y a los fans debido al cruel sindrome de Parkingson este hombre se merece un homenaje siendo el grandísimo batería y cantante que és.

Cinderella Smile, es un tema que al principio puede no decir mucho, pero que gana con las escuchas y a medida que vas entrando en su ritmo. Y, como cierre, tenemos la titular Stories We Could Tell, que lamentablemente acaba siendo de las piezas más justitas del disco.

Resumiendo, toda una demostración de saber hacer por parte de una banda que bien podría dormirse en los laureles o vivir de rentas, y desde luego, toda una lección de cómo seguir haciendo música nueva y de calidad en la madurez.

8’5

Callisto