KK booklet_coverBueno, bueno… En esta época de regresos épicos, el de King Kobra quizá haya sido uno de los que más cirios le haya podido traer a San Judas (Priest) Tadeo patrón de los Comebacks imposibles.

A día de hoy la banda nos presenta el segundo trabajo desde que ese esperado regreso tomara forma en 2010, de ahí ese “II” aparentemente tardío, lógico por otra parte si tenemos en cuenta que el titulo anterior “King Kobra” ya tenía la clara intención de poner a cero el contador.

Posiblemente más de uno de los que plantó los comentados cirios se tiré de los pelos (cardados) ante lo que a primera vista parece un desprecio total a los orígenes de la banda, desde mi punto de vista la traición no es tal sino la perfectamente válida intención plantarse totalmente en el presente, sin que por ello la propuesta musical abandone el Hard Rock más clásico. Es más, a mi parecer, este disco es un regreso al Hard Rock bluesero más puro y duro que te uno se pueda echar a las orejas hoy en día.

La propia apuesta por la (maravillosamente) rota voz de Shortino sigue más esa tónica que continuar con cualquier imitador de Mark Free o Keeling que pudieran haber encontrado. Shortino encaja a la perfección con las harmonías más oscuras y con alguna disonancia blues que empapan este álbum de personalidad. II es un disco de disfrute instantáneo, lleno de temazos cañeros (muy cañeros algunos), con melodías espectaculares pero alejadísimas del Party Rock tipo Bai Bang, por poner un ejemplo.

Dicho esto, y dejando discusiones estilísticas, esto es un disco como la copa de un pinete. Solo el brutal inicio con Hell On Wheels ya valdría todo el disco, un tema totalmente abusivo, rompededos que muy posiblemente os deje las cervicales en carne viva y una sonrisa de oreja a oreja. Manowar, ahí os queda eso!

Algo más clásica, con una aroma al Blackmoore de la época Rainbow y sin duda otro de los temas estrella del álbum, llega Knock’em Dead, con toda la clase macarrera de Shortino dispuesta en cuatro minutos que os harán querer poner el tema en bucle una y otra vez.

Antes he dicho, que aquí no encontrareis Party Rock a lo Bai Bang, muy cierto… Lo que si encontrareis es este Have A Good Time, tema Blues festivo al más puro estilo ZZ Top que transformará cualquier aséptica sala de conciertos moderna en un bareto southern, lleno de humo y suelos de madera pegajosa; transformará vuestras cervezas en Whisky a palo seco y vuestras camisetas de H.E.A.T. en una camisa a cuadros como dios manda.

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…Y ahora que el ambiente esta creado nada mejor que seguir con un Boogie potente y directo a la mandibula, The ballad of Johnny Rod, otra pieza hecha a medida de Shortino y donde  el dúo de hachas David Michael Phillip y Mick Sweda demuestran que dominan tanto las armonías más oscuras del blues como los sólidos vertiginosos del Hard Rock más técnico.

Llegamos a la balada Take Me Back, que me servirá para ilustrar, el principal fallo (no muy grave por otro lado) del disco, y es que esta obviamente sobreproducida, siendo el ejemplo más claro unas campanillas que aparecen de vez en cuando más propias de una balada de Disney que de un álbum de rock crudo como este. A mi parecer este tema hubiera brillado muchísimo más quitando los coros finales, los teclados casi sinfónicos y dejando la voz de Shortino, con una acústica y algo de percusión como mucho.

Si Hell On Wheels es una locomotora desbocada, en When The Hammer Comes Down, lo primero que me viene a la cabeza es un motor continuamente revolucionado, a punto para salir disparado en cuanto suene el pistoletazo de salida. Un tema que camina con una sensación de motto perpetuo gracias al pedal de guitarra casi modern rock, y un Shortino espectacularmente contenido durante todo el tema. Genial…

Sin embargo Running Wild es cualquier cosa menos contenida, temazo Hard Rock, quizá el más europeo y menos Bluesy, 4×4 y melodías poderosas, en un tema bastante standard pero que alrededor de tanto sabor Southern, es un soplo de aire fresco para el álbum.

De la misma manera Got It Coming, es la más cercana al melodic rock, con un Shortino que esta vez se disfraza de David Lee Roth para la ocasión, demostrando que domina todas las teclas del Rock… Tendrá la pinta de Pureta del Caribe trasnochado que a todos nos desmonta al principio, pero no hay duda de que este hombre sabe lo que hace, y en este II, para mí, sobresale y con matricula.

The Crunch nos devuelve a los 70 con un riff entre Zeppelin y Hendrix, en otra demostración de clase y técnica por parte de las guitarras, y que decir de Carmine Appice, que se explaya a gusto también este tema.

Deep River es un tema especial lo cojas por donde lo cojas, un inicio a hammond y riff machacón parecido a Stargazer, le dan ya de entrada un aire de rock mistico, que ya acaba de elevarse al cielo cuando en la segunda mitad de la pieza el estribillo se torna en un Gospel enorme (góspel de verdad nada de Mariah Cerey ni perversiones parecidas). Piel de gallina….

Quedan a penas dos canciones para cerrar el álbum, y Don’t Keep Me Waiting llega para devolvernos a la tierra, otro tema que parece salido del Difficult To Cure de Rainbow, más aún cuando shortino y Joe Lynn Turner podrían ser gemelos vocales…

Y llega el final con  We Go Round un tema de rock potente y positivo, con cierto aire a la Creedence, todo un acierto para dejarnos con muy buen sabor de boca.

II es un disco que quizá os pueda parecer poco variado en un primera escucha, pero en el que en cada nueva visita os premiará con los matices y detalles que he intentado transmitir en esta crítica y que hacen cada canción única, y eso solo se consigue con un mucho trabajo en la composición y arreglos, pero que marca la diferencia entre los discos “producto” y los que realmente van a aguantar el paso de los años.

Os puedo asegurar que II va sonar por mucho tiempo en mi casa…

8’5

Callisto