Hoy en día, se hace dificil tener la oportunidad de reseñar como novedad discográfica un disco de Westcoast. Sí, Westcoast, ese estilo tan poco conocido y valorado. Sólo los muy inquietos dentro de los que paseamos por el filo menos cortante de la navaja del rock alguna vez nos hemos preocupado por aprender un poco al respecto de este maravilloso estilo. Será quizá su intensa concomitancia con estilos más tangenciales, como el smooth jazz, o el soul, incluso la bossanova y el latin jazz en ocasiones, lo que hace que muchos rechacen aquello que sólo puede calificarse como “música de calidad”.

En mi aprendizaje personal, siempre tuve un hueco para “otros sonidos”, viniesen de donde viniesen. Y resulta sorprendente descubrir que el Westcoast no es un recién llegado. De hecho, la època dorada del estilo tuvo lugar en los primeros ochenta, en aquellos años vieron la luz las piedras angulares de su ideario musical.

Inevitable resulta también poner de relieve la intimísima relación que aúna Westcoast y Aor en un mismo abrazo vital. El uno no podría sobrevivir sin el otro, los más preclaros artistas de uno y otro estilo cambian el paso con facilidad y navegan a toda vela por ambas corrientes. Versatilidad compositiva, pura y dura, y amor por el noble arte de componer música universal. Nada más y nada menos.

¿Qué me trae hoy a las páginas de ViriAor? Aparte de la amable invitación de mi hermano Viri para colaborar con algunas letras e impresiones, quiero presentaros el último esfuerzo discográfico de un nuevo amigo para mí: el compositor y cantautor italiano Claude Weisberg. Armado con tan sólo su ilusión y una fé inquebrantable, nos presenta a modo de aperitivo de lo que será su primer larga duración un EP compuesto de 4 preciosos cortes que me han hecho rememorar los años dorados del género.

Claude Weisberg es un compositor dotadísimo, en el que se aprecian horas y horas de dedicación y sapiencia musical, y no me estoy refiriendo exclusivamente a la aplicación de la teoría. Se le adivina un poso profundísimo de escucha prolongada de aquellos discos que forjaron la esencia de lo que hoy conocemos por Westcoast. Pero por encima de todo, no lo puede evitar: idolatra a Toto. Y eso es mucho decir, para mí, otro fan irredento de los dioses.

Este trabajo de Claude Weisberg lleva por título genérico “Here I Am”. Toda una declaración de intenciones, si prestamos la debida atención a las palabras que Claude nos regala en el interior del libreto anejo al cd: 12 años después del lanzamiento de su anterior “Different World”, se muestra con ganas de saludar al mundo con optimismo, de sentir de nuevo la emoción de la creación artística, de disfrutar de cada segundo que nos regala la vida. Así de  grande y asi de sencillo, vital y emotivo.

Para dar vida a este “Here I Am”, Weisberg se ha rodeado de una pléyade de estrellas del firmamento melódico. Esto cada vez está más extendido y es menos complicado, en la era de protools. Herman Furin (Work Of Art), Charlie Giardina (Flamedown), Michael Thompson, Robbie Buchanan, Taylor Mesple, Jean Michel Byron, Robert Ingebretsen, y otros muchos. Y al parecer, Claude Weisberg planea más colaboraciones para su nuevo disco, entre las que podemos adelantar la del inmenso Michael Landau, en palabras del propio Claude Weisberg a través de su página de Facebook. A buen seguro, nos deleitará con otra masterpiece, en estos momentos, mientras escribo estas lineas, están tomando forma esas nuevas canciones en su mente.

“Here I Am” es uno de los temas más westcoast del álbum, bañado en su totalidad por la luz que desprende el firmamento Toto. Solo de guitarra a cargo de Lucio Canepa, baterías a cargo de Herman Furin, bajo a cargo de Charlie Giardina, mientras que en todos los temas las teclas corren a cargo de Maurizio Antognoli.

“You Are The Sun” es un preciosista medio tiempo, soñador y evocador, quizá en tesituras más smooth jazz. Guitarras de Adriano Arena, Herman Furin de nuevo, bajo a cargo de Henrik Linder, teclas para Robert Ingebretsen. No diremos que Claude Weisberg sea un vocalista especialmente brillante, pero sabe dibujar emociones con su voz.

“Men Without Souls” es quizá el tema donde se concentra la mayor carga de emoción de este EP. Si yo compusiera un tema, y lograra que Michael Thompson, Robbie Buchanan, y Jean Michel Byron se involucraran en su recreación, podría probablemente morirme tranquilo. No, Claude, no es necesario que te manifiestes al respecto!! Temazo con un ramalazo a “Toto vistos a través de los ojos de Work Of Art” que mata a la primera estocada.

El cierre ya es de auténtico lujo. “Angels” es casi una obra maestra. He dudado si incluir este traicionero “casi”, pero me ha podido el miedo a establecer un rasero dificilmente superable. Voces a cargo de Claude Weisberg y Jean Michel Byron, en un dueto delicioso. Maravillosa balada, de las que muchos sólo podrían soñar con componer alguna vez en su vida, y en su centro, un piano perezoso, que da paso a la pujante guitarra, haciendo el amor a la melodía con un cierto aire de fatalismo. No sé cuántas veces habré escuchado este tema, podeis creerme.

El trabajo de Claude Weisberg está impregnado de esa antigua sabiduría mediterránea, de casas blancas azotadas por un sol inmisericorde y acunadas por las olas de un  mar ya viejo, inmortalizadas para siempre en la memoria de un soñador.

Porque, al final, todos soñamos con algo. ¿Con qué soñais vosotros?  Yo, hoy, me conformo con dejar volar mis sentidos en las alas de la música.

 

Thanks for all, Claude.

JOSE MANUEL ALVAREZ SANTOS  “ROCKY”