Un Eclipse es sin duda uno de los fenómenos más fascinantes que existen, capaz de conseguir durante breves instantes hacer real lo imposible: que dos cuerpos celestes, totalmente opuestos y destinados a no encontrarse jamás, de pronto se fundan provocando una inquietante y bella unión.

Si trasladamos ésta definición al mundo terrenal, y al de la música en particular, parece totalmente premeditado el que los suecos Eclipse decidieran llamarse así. En determinados períodos temporales aparecen, consiguen crear el vínculo perfecto entre rock y melodía y nos dejan a todos asombrados deleitándonos con esa sublime y sugerente mezcla. 

Es lógico por tanto, que permanezcas expectante esperando la fecha clave, el 24 de Agosto, para verte avasallado por un auténtico fenómeno musical que de haber ocurrido algunas décadas atrás conseguiría que una banda como ésta llenase estadios. Porque el ‘Bleed and Scream’ de Eclipse está llamado a romper todos los esquemas, a comerse todas las etiquetas musicales que se les quiera poner y sobre todo a inundarnos el espíritu de todo ese ambiente rockero, de toda esa emoción y de toda esa intensidad con la que amamos la música.

Buena parte de culpa de que esto ocurra la tiene el señor Erik Martensson, el niño mimado de Frontiers y con razón. Ese hombre con cara de eterno niño y aspecto de rockabilly resulta ser un trabajador talentoso, que concentra una energía incansable en todo lo que hace, y mejor aún, todo lo hace bien. Nunca está falto de ideas, las cuales es capaz de compartir con otros artistas y conseguir que éstos mismos editen trabajos redondos, tal es el caso del vocalista Toby Hithcock y su maravilloso disco ‘Mercury’s Down’ o W.E.T por poner un ejemplo.

 

De hecho, cuando escuché el álbum de Toby pensé que Erik estaba perfecto en su papel de secundario ya que él nunca podría alcanzar el nivel vocal que tenía su compañero. Es cierto, puede que no lo llegue a alcanzar, pero os aseguro que en ‘Bleed and Scream’ es tan fascinante su trabajo vocal que casi, solo casi, puede hacerle la competencia. ¿Un ejemplo? “A Bitter Taste”. Un medio tiempo desgarrador que comienza con el suave soplo de una balada pero que estalla con la rabiosa voz de un Erik desconocido y que imprime una fuerza a las letras capaz de estremecer a cualquiera. Cuando ese soplo se convierte en huracán, ahí tenemos la guitarra de Magnus Henriksson soleando a gusto y acompañado por una aplastante base rítmica. Solo añadir que cuando acaban estos cinco minutos de temazo ya podemos recobrar el aliento y volver a respirar…

 

Por supuesto no es Erik el único responsable del sonido que encontraremos en el disco, Magnus también ha influido mucho en el resultado final de las composiciones, algo que se nota sobre todo en mayor presencia y endurecimiento de las guitarras. Puede que en una primera escucha éste trabajo sea lo más heavy que Eclipse han grabado jamás, de hecho lo es, pero no hay que caer en el error de encasillarlo dentro de esa etiqueta porque ‘Bleed and Scream’ puede servir perfectamente de hermanamiento entre el metal y el hard y, lejos de provocar una guerra civil entre ambos estilos, sí que es capaz de crear una simbiosis única que gustará por igual a los seguidores de uno y otro lado. La portada es el típico cliché metálico, ese cráneo haciendo de punto de unión entre dos Flying V cruzadas parece premonitorio, pero al escuchar detenidamente el disco, se pueden apreciar los innumerables detalles melódicos que posee, muy bien suspendidos entre las notas del teclado de Johan y en cada estribillo. “Falling Down” por ejemplo, es un tema que baila feliz en la delgada línea que separa el hard del metal melódico, y la inicial “Wake me Up” me atrapó desde la primera escucha con un estribillo tan sencillo como emocionante, en contraposición a los ritmos ágiles de las guitarras. De hecho, “Ain’t Dead Yet” es la única canción que destaca por ser netamente power, y en la que Erik se destapa con unos agudos difíciles de mantener en directo, dentro de un tema que pone las pilas a base de bien.

 

 

El resto del disco se mantiene sobre una base sólida de hard rock clásico que para nada llega a sonar “retro” gracias a esas grandes dosis de frescura que provoca que el álbum nos resulte familiar y nuevo a la vez. Ahí tenemos cortes como el que da titulo al redondo y que nos traslada hasta unos Whitesnake ochenteros en sus estrofas para atraernos de nuevo en su estribillo hacia el rock melódico más actual, algo muy similar a lo que ocurre en “The Unspoken Heroes” que  parece cantada por un Coverdale jovenzuelo. “Take Back The Fear” y “After the End of The World” están dominadas por un hard n’ heavy muy potente, el mejor que se puede escuchar hoy en día y donde podemos comprobar la excelencia artística de los hábiles dedos de Magnus. “S.O.S” sin embargo, huele a melodía e intensidad por todos sus surcos, y “About to Break” es la balada por antonomasia. Un delicioso trabajo guitarrero dentro de una balada “de las de antes”, con toda esa emoción y sentimiento que conseguían despertarnos cuando éramos adolescentes, cuando leías las letras de la canción tumbado en la cama de una habitación llena de posters. ¿Nostalgia? Pura y dura.

Por último tengo que citar “Battlegrounds” como un homenaje, ignoro si ha sido compuesta como tal, pero suena tanto a Gary Moore, suena tanto a Phil Lynnot, que parece concebida con esos aires irlandeses para servir de reconocimiento a dos inmortales músicos. Fascinante interpretación vocal que tiene su momento álgido en su épico final.

 

Como me gustan las bandas que no se limitan a editar discos para cubrir expediente. Como me gusta que el músico vuelque su alma en cada nota, y como me gusta que eso se transmita al oyente y consiga emocionarle hasta el punto de hacerle olvidar todo lo que ocurre alrededor. Si quieres experimentar eso, si quieres vivir en primera persona la fascinación y la magia que provoca un Eclipse, no dudes en hacerte con ‘Bleed and Scream’.

 

10/10

 

Gema R.